Parral, Chih.- Vecinos de El Ocote y conductores que viajaban rumbo al Ejido Catedral reportaron haber visto pasar un largo convoy de camionetas con hombres fuertemente armados, moviéndose por los caminos de terracería de la zona.
El presunto avistamiento encendió las alarmas entre las familias, ante el temor de enfrentamientos entre grupos rivales que pelean el control del municipio.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha confirmado si ese convoy terminó en un choque armado, ni ha informado de heridos o muertos relacionados con esa movilización.
En el caso de la comunidad de Tahonitas, los habitantes señalan que ya suman nueve días seguidos de violencia y balaceras, y piden con urgencia que el Ejército Mexicano entre a la comunidad.
La situación es tan tensa, dicen, que muchas familias ya ni siquiera se atreven a huir. Salir puede ser tan peligroso como quedarse.
Viven encerrados, esperando que alguien llegue a poner orden y les devuelva la posibilidad de moverse sin miedo.
Días atrás, en San Juan Nepomuceno, también en Guadalupe y Calvo, autoridades aseguraron un importante arsenal. Esa comunidad también ha sido escenario de choques entre criminales.
Sin embargo, los operativos no han logrado frenar la violencia. Los reportes siguen llegando de distintos puntos del municipio, y hasta funcionarios del Ayuntamiento han admitido que la situación de seguridad está fuera de control.
En medio de todo esto están los civiles: madres, niños, adultos mayores, familias enteras que no tienen a dónde ir viven el temor constante de quedar atrapados en una confrontación.
Lo que piden es poder salir de sus casas, poder trasladarse, poder vivir sin tener que elegir entre encerrarse o arriesgarse en el camino, narraron testigos.
Las autoridades de los tres niveles de gobierno tienen pendiente confirmar lo del convoy y, sobre todo, responder al llamado de auxilio de la sierra.