En Ciudad Juárez, la desaceleración económica ya comienza a verse más allá de las estadísticas. Menor inversión, cautela empresarial y una industria manufacturera expuesta a las decisiones de Estados Unidos forman parte de un escenario que coloca nuevamente a Chihuahua ante señales de pérdida de dinamismo.

La Inversión Extranjera Directa cayó 39.15 por ciento durante el primer semestre, al pasar de mil 9.8 millones de dólares en 2025 a 614.5 millones este año. Chihuahua quedó en noveno lugar nacional. El dato se suma a otros indicadores recientes que han mostrado retrocesos en la actividad económica estatal.

Juárez ocupa una posición particularmente sensible. Su industria maquiladora depende del comercio con Estados Unidos y cualquier cambio en aranceles, cadenas de suministro o decisiones de inversión termina cruzando la frontera. La política comercial de Donald Trump ha agregado incertidumbre a empresas que deben decidir dónde ampliar plantas, contratar trabajadores o colocar nuevo capital.

El problema tampoco puede explicarse únicamente desde Washington. La economía mundial atraviesa ajustes comerciales, menor certidumbre para invertir y una reorganización industrial que obliga a las ciudades manufactureras a competir con mayor intensidad.

Hay, sin embargo, una señal relevante. La reinversión de utilidades alcanzó 742.4 millones de dólares, lo que muestra que empresas instaladas mantienen operaciones y siguen colocando recursos en Chihuahua.

El desafío está en atraer capital nuevo. Para Juárez, perder inversiones significa arriesgar empleos, proveedores y crecimiento. La frontera está descubriendo que su dependencia industrial también la vuelve una de las primeras ciudades mexicanas en sentir cualquier sacudida de la economía global.