En septiembre, cuando los demócratas amenazaban con obstruir el Congreso al forzar votaciones sobre la divulgación de los archivos Epstein, los líderes republicanos de la Cámara de Representantes idearon una estrategia para protegerse y cumplir la exigencia del presidente Donald Trump de terminar con el tema.
En lugar de enfrentarse a una votación que muchos republicanos querían evitar desesperadamente sobre si los archivos debían salir a la luz, aprobarían una medida que ordenaba al Comité de Supervisión de la Cámara continuar la investigación del caso Epstein que llevaba semanas realizando.
La medida era totalmente simbólica. No era necesario ningún voto para permitir que la comisión, dirigida por los republicanos, continuara el trabajo que había iniciado en julio. Los demócratas habían conseguido obligar a su presidente a enviar una citación al Departamento de Justicia para obtener información sobre su investigación del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
Pero la maniobra ofreció a los republicanos la oportunidad de demostrar a sus electores, muchos de los cuales estaban enojados después de que el gobierno de Trump cerrara su investigación sobre Epstein sin hacer públicas las revelaciones que los altos funcionarios habían prometido, que sus representantes en el Congreso estaban comprometidos con la transparencia. La investigación de la comisión pretendía dar al Partido Republicano cierta cobertura política y, al mismo tiempo, frenar la creciente presión sobre el gobierno para que revelara más información de su investigación sobre Epstein, quien murió en prisión en 2019.
Sin embargo, si la investigación del panel tenía como objetivo aliviar la presión política sobre los republicanos y Trump, parece haber tenido el efecto contrario. El comité dirigido por los republicanos ha producido, casi a pesar suyo, una serie de revelaciones sorprendentes que han intensificado la retahíla de exigencias de más transparencia y han mantenido la atención en los pasados vínculos de Trump con Epstein. Al hacerlo, el grupo ha contribuido a obligar al presidente de la Cámara, Mike Johnson, a programar la votación que llevaba tiempo evitando —ahora prevista para la próxima semana— sobre si exigir o no al Departamento de Justicia que publique rápidamente todos sus archivos sobre Epstein.
Ello se debe, en parte, a la amplitud de la red que ha tendido el grupo al tratar de desviar la atención de la gestión del caso por parte del gobierno de Trump. El representante James Comer, por Kentucky, presidente republicano de la comisión de supervisión, emitió citaciones a una serie de otras fuentes, incluida una amplia serie de documentos del patrimonio de Epstein.
Fue la citación de Comer al patrimonio lo que llevó, en septiembre, a la publicación de un dibujo y una nota sexualmente sugerentes que parecían llevar la firma de Donald Trump, un documento de un libro que se creó para el cumpleaños número 50 de Epstein y que Trump ha insistido en que él no creó.
El patrimonio de Epstein también presentó las tres conversaciones por correo electrónico que los demócratas publicaron selectivamente el miércoles por la mañana y que sugerían que Epstein creía que Trump podía haber sido más consciente de sus abusos de lo que el presidente ha reconocido. Estos documentos formaban parte de un conjunto de decenas de miles de páginas más que los republicanos publicaron poco después, y que solo han aumentado el escrutinio sobre la relación de Trump con Epstein.
Trump, sus aliados y sus asesores han desestimado estas revelaciones al afirmar que Epstein era un delincuente sexual convicto y desacreditado, quien se había enemistado con Trump hacía tiempo. El presidente calificó los correos electrónicos de “engaño”, y altos cargos republicanos acusaron a los demócratas de seleccionar material para crear una “clara distracción” de su fracaso a la hora de obtener concesiones durante el cierre del gobierno.
Y aunque los demócratas obligaron a la comisión a citar al Departamento de Justicia para obtener su material de investigación, ese esfuerzo no ha dado muchos frutos. Aunque el Departamento entregó al Comité más de 33.000 páginas a finales del verano, los archivos contenían en su mayor parte información que ya era de dominio público.
Comer ha defendido la investigación, incluso cuando esta ha producido un flujo de material que ha enfurecido a Trump. El miércoles por la noche, dijo a los periodistas que continuaría.
“Hemos hecho todo lo que dijimos que haríamos en el Comité de Supervisión”, dijo. “He citado al patrimonio”.
Dijo que el Comité miraba más allá de Trump para explorar la conexión bien documentada de Epstein con una red de élites poderosas, incluido el expresidente Bill Clinton.
“Hay mucha gente prominente que estuvo asociada con Epstein”, dijo. “Ahora, si hicieron algo malo o no, eso es lo que estamos investigando”.
Johnson ha seguido sosteniendo que la investigación de Comer es su vía preferida para la transparencia. Después de que un intento de forzar la votación de un proyecto de ley que exigiría los archivos Epstein superara un obstáculo clave el miércoles, Johnson lo calificó de “imprudente” y “totalmente discutible” antes de señalar la investigación de Comer.
Fueron los demócratas de la comisión, encabezados por el representante californiano Robert Garcia, quienes impulsaron inicialmente la investigación de la comisión. Durante una audiencia no relacionada, forzaron una votación sobre una citación al Departamento de Justicia para los archivos de Epstein.
La maniobra funcionó: un grupo de republicanos se unió a ellos, aunque ampliaron el alcance para incluir a una serie de figuras políticas, incluido William Barr, quien fue uno de los fiscales generales de Trump en su primer mandato.
El testimonio de Barr respaldó algunas de las afirmaciones más recientes del gobierno de Trump. Dijo que no tenía conocimiento de una supuesta lista de clientes —que muchos implicados en el caso llevaban tiempo diciendo que no existía— y que no tenía conocimiento de ninguna prueba que implicara a Trump en la operación de tráfico sexual de Epstein.
Días después de ese testimonio, Comer envió su primera citación judicial al patrimonio de Epstein.
Dado que el Departamento de Justicia no ha revelado detalles de su material, es difícil saber cuántas coincidencias hay entre sus archivos sobre Epstein y el alijo del patrimonio de Epstein que el Comité de Supervisión ha hecho público hasta ahora.
Los demócratas han seguido pidiendo al Departamento de Justicia que facilite más material. Pero sostienen que han mantenido la presión, y que su divulgación de los archivos del patrimonio de Epstein ha empujado a los republicanos a revelar más material.
“Hemos sido muy enérgicos”, dijo el miércoles Garcia, el principal demócrata de la comisión. “Somos aguerridos. Creo que nos guía la justicia para las sobrevivientes”.
A lo largo del proceso, Comer ha mantenido que el objetivo de su comisión sería la transparencia, y que seguiría publicando materiales siempre que estuvieran debidamente censurados para eliminar el material sobre abusos sexuales a menores y los datos identificativos de las víctimas.
Aun así, el miércoles fueron los republicanos quienes identificaron a Virginia Giuffre como la víctima anónima a la que se hacía referencia en dos de los mensajes publicados por los demócratas, en los que habían suprimido su nombre. El Partido Republicano argumentó que se necesitaba un contexto más completo para exculpar a Trump, ya que Giuffre había dicho que nunca fue testigo de su participación en los abusos de Epstein.
Los republicanos siguen esforzándose por encontrar un equilibrio entre las peticiones de sus electores de más transparencia y su lealtad a Trump, quien ha dejado claro que quiere que el tema de Epstein desaparezca. El miércoles por la noche, el representante Tim Burchett, por Tennessee, intentó presentar el proyecto de ley que exigía la publicación de los archivos de Epstein y aprobarlo sin votación registrada, lo que provocó las objeciones de los demócratas, que han intentado que el Partido Republicano se pronuncie sobre el asunto.
Poco después, Johnson cedió y dijo que presentaría el proyecto de ley la semana que viene, prescindiendo de un periodo de espera al que, de otro modo, se habrían enfrentado los proponentes antes de poder forzar una votación.
“Mientras tanto”, añadió Johnson, “recordaré a todo el mundo que el Comité de Supervisión ha estado trabajando sin descanso”.