Los votantes demócratas de Florida propinaron un nuevo revés al establishment del partido al elegir a la representante estatal Angie Nixon, una socialista democrática, como candidata al Senado, por encima de Alex Vindman, ex funcionario de seguridad nacional y figura clave en el primer juicio político contra el Presidente estadounidense, Donald Trump.
La victoria de Nixon representa un desafío para los demócratas, que buscan recuperar terreno en Florida, un estado diverso, poblado y económicamente dinámico que en los últimos años se ha inclinado hacia los republicanos.
También reaviva el debate dentro del partido sobre cómo movilizar a una base progresista que exige candidatos más combativos sin alejar a los independientes y moderados que suelen ser decisivos en las elecciones competidas.
Nixon se enfrentará en noviembre a la senadora federal Ashley Moody, ex fiscal general de Florida, quien fue elegida por el Gobernador Ron DeSantis para ocupar el escaño que dejó vacante Marco Rubio después de que Trump lo nombrara Secretario de Estado.
"Si los resultados electorales de esta noche les sorprenden, es que no han prestado suficiente atención a lo que ocurre en el sur del país", afirmó Britney Whaley, Directora regional para el sureste del Partido de las Familias Trabajadoras, que respaldó a Nixon.
La dirigente consideró que la campaña demostró que un mensaje populista puede encontrar respaldo incluso en el sur y que los votantes están respondiendo a propuestas económicas enfocadas en sus necesidades cotidianas.
Una campaña progresista y poco convencional
Nixon, una veterana organizadora sindical que recientemente se incorporó a los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, hizo campaña con propuestas como la atención médica y el cuidado infantil universales.
También ha cuestionado abiertamente la política exterior estadounidense y la guerra en Gaza.
Durante la campaña recibió el respaldo de las legisladoras progresistas Rashida Tlaib, de Michigan, e Ilhan Omar, de Minnesota.
En mayo, Nixon protagonizó una protesta en el pleno de la Cámara de Representantes de Florida contra la redistribución de los distritos electorales impulsada por la legislatura estatal, controlada por los republicanos.
Con un megáfono, interrumpió la sesión y posteriormente enfrentó un proceso ante un comité de ética.
El episodio, sin embargo, le ganó el respaldo de aliados demócratas y grupos defensores del derecho al voto.
Su campaña también se distinguió por una estrategia de bajo presupuesto. Mientras Vindman recaudó cerca de 16 millones de dólares y había gastado más de 9 millones a finales de julio, Nixon reunió menos de un millón y decidió prescindir de la publicidad televisiva para concentrarse en las redes sociales.
La estrategia le permitió atraer el respaldo de figuras populares de internet, entre ellas Ms. Rachel, creadora de contenido educativo infantil en YouTube.
A diferencia de otras candidaturas de socialistas democráticos que han enfrentado resistencia de sectores del Partido Demócrata, Nixon recibió poca oposición de las principales figuras nacionales y de los grandes comités de acción política.
Aunque la contienda por el Senado de Florida era considerada prácticamente fuera del alcance demócrata, el Presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, felicitó a Nixon y aseguró que el partido estaba dispuesto a trabajar para intentar recuperar el escaño.
Un golpe a la estrategia de la "resistencia"
La derrota de Vindman supone también un revés para una generación de figuras demócratas que alcanzaron notoriedad por su oposición a Trump durante su primer mandato.
Vindman formó parte del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y su testimonio fue determinante en el primer juicio político contra Trump, derivado de una llamada en la que el entonces Presidente presionó al Mandatario ucraniano, Volodymyr Zelensky, para investigar a Joe Biden y a su familia.
Su papel lo convirtió en una figura conocida entre los demócratas y en blanco frecuente de los ataques de Trump, lo que también contribuyó a que su campaña recibiera millones de dólares en pequeñas donaciones.
Tras reconocer su derrota, Vindman felicitó a Nixon y aseguró que estaría a su lado en la lucha contra Moody.
Trump, en cambio, celebró abiertamente el resultado y atacó a Vindman en su red Truth Social, calificándolo de "traidor" y describiendo a Nixon como una figura de la izquierda radical.
También afirmó que Vindman "debería ser procesado por lo que hizo".
La derrota se suma a una serie de tropiezos recientes para políticos demócratas cuya trayectoria estuvo marcada por su enfrentamiento con Trump.
En mayo, el representante Al Green, veterano opositor de Trump y defensor de los derechos civiles, perdió una segunda vuelta frente a Christian Menefee, un político progresista mucho más joven.
En junio, el representante Dan Goldman, quien fue asesor jurídico de los demócratas durante el primer juicio político a Trump, perdió sus primarias frente al progresista Brad Lander, respaldado por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
A principios de este mes, el representante de Michigan Shri Thanedar, quien el año pasado presentó cargos para un juicio político contra Trump, también perdió las primarias frente a un candidato socialista democrático.
Los resultados han alimentado la discusión sobre si el electorado demócrata está dejando atrás la estrategia de "resistencia" que dominó buena parte de la oposición a Trump para favorecer propuestas más agresivas y claramente progresistas.
Una victoria que no representa a todo Florida
El triunfo de Nixon, sin embargo, contrastó con otros resultados de las primarias celebradas ayer en Florida, donde varios candidatos progresistas fueron derrotados por aspirantes moderados.
La situación es particularmente compleja en un estado que durante décadas recibió a comunidades hispanas que huyeron de gobiernos autoritarios de izquierda en América Latina.
Para una parte de esos votantes, la etiqueta de "socialista" continúa siendo políticamente negativa.
En una de las contiendas de la Cámara de Representantes, Elijah Manley quedó tercero con alrededor de 14 por ciento de los votos, mientras que Debbie Wasserman Schultz se impuso.
En distritos cercanos, el representante Jared Moskowitz y la candidata debutante Pia Dandiya, ambos con perfiles moderados, obtuvieron 64 y 69 por ciento de los votos, respectivamente.
"Soy una moderada orgullosa. Necesitamos más moderados", afirmó Dandiya.
Incluso Nixon obtuvo sus peores resultados en el sur de Florida, donde se concentran algunas de las comunidades hispanas más numerosas del estado, aunque ganó en buena parte del resto del territorio.
Para sus aliados, sin embargo, su victoria demuestra que los demócratas pueden ampliar su coalición mediante una movilización más fuerte de comunidades trabajadoras y afroestadounidenses.
"Creo que la gente busca un cambio. Busca un liderazgo en el que pueda confiar y que sepa escuchar", afirmó Moné Holder, activista progresista y presidenta de la comisión de planificación urbana de Jacksonville.
El reto para Nixon y para los demócratas será convertir ese entusiasmo en una coalición suficientemente amplia para competir en un estado que, pese a sus cambios demográficos y políticos, sigue favoreciendo a los republicanos.