Washington.- La retórica incisiva del Vicepresidente JD Vance durante la actual campaña reveló, a decir de especialistas, sus instintos políticos, a medida que la atención se desplaza hacia la contienda por la Casa Blanca en 2028 y su posible candidatura para suceder al Presidente Donald Trump.

Al intentar recabar apoyo para los candidatos del Partido Republicano antes de las elecciones intermedias, Vance recurrió reiteradamente a ataques de carácter profundamente personal y a una retórica incendiaria, desempeñando un papel destacado en una campaña en la que los republicanos -inmersos en contiendas muy reñidas- adoptaron un discurso xenófobo, antimigrante y antimusulmán.

Se burló del peso de sus críticos y sugirió que el candidato demócrata al Senado en Texas era gay y mantenía relaciones inapropiadas con menores. Afirmó que una candidata demócrata negra en Florida no tiene cabida en EU debido a sus posturas socialistas.

Cuestionó el cristianismo de un pastor de Kansas que se postula para el Senado. Y defendió un anuncio, ampliamente criticado, en el que aparecía la madre de la candidata demócrata a Gobernadora de Ohio, Doctor Army Acton. Acton no ha hablado con ella desde que el esposo de su madre fue acusado de violarla cuando tenía 12 años.

"Su peso político sigue siendo, en gran medida, una incógnita, y Vance ha puesto gran parte de su credibilidad en juego en los lugares que visitó", señaló Matthew Dallek, historiador político de la Universidad de Washington.

"Está buscando formas de decirles a sus votantes de base: 'Yo debería ser quien herede el legado de Trump. Puedo ir a donde también va Trump, y llegar a profundidades que Trump ni siquiera ha visitado todavía'".

Hasta ahora, Vance ha evitado dar una respuesta clara cuando se le ha preguntado si planea postularse en 2028.