El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, culpó de manera desafiante el domingo a Estados Unidos por la crisis económica de su país, en medio de tensiones crecientes impulsadas por el bloqueo energético asfixiante a la isla implementado por parte del gobierno de Donald Trump.

En su primera entrevista con la televisión estadounidense, Díaz-Canel dijo al programa Meet the Press de la NBC que estaba abierto al diálogo con Estados Unidos sin condiciones, pero rechazó cualquier insinuación de que renunciaría si Washington se lo exigiera. Aunque hay reportes que aseguran que el gobierno de Trump ha estado intentando forzarlo a abandonar el cargo, Díaz-Canel dijo que aún no le han exigido que renuncie. El presidente también dijo que no había hablado personalmente con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien desempeña un papel central en los asuntos hemisféricos.

Díaz-Canel afirmó que su gobierno y su pueblo están preparados para responder a cualquier posible intervención militar estadounidense. “Nos defenderemos, y si nos toca morir, moriremos”, dijo, y añadió que los cubanos están dispuestos a “dar la vida por la revolución”.

Los comentarios de Díaz-Canel reflejan cómo el liderazgo cubano se atrinchera mientras las autoridades estadounidenses están concentradas en la guerra en Irán. Durante meses, Estados Unidos ha estado bloqueando de hecho los envíos de petróleo a Cuba, impidiendo que otros países le suministren crudo incluso mientras los cubanos enfrentan consecuencias cada vez más graves. Recientemente se permitió el paso de un petrolero ruso, ofreciendo al menos un alivio temporal a la isla.

Tanto el enfrentamiento de Estados Unidos con Cuba como la guerra de Irán reflejan los riesgos de seguir un modelo al estilo de Venezuela para obligar a los adversarios a hacer la voluntad de Washington. En enero, fuerzas estadounidenses tomaron al líder autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa en una rápida redada durante un fin de semana. Su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, lo sucedió y rápidamente adoptó una postura de cooperación con Estados Unidos.

Trump, envalentonado por su éxito en Venezuela, podría haber esperado un resultado similar en Cuba. Pero se cree que el liderazgo comunista de la isla es mucho más cohesionado que el de Maduro. Mientras Díaz-Canel proyecta un tono público de desafío, la familia Castro, que ha mantenido el poder en Cuba durante casi 70 años, también ha buscado reafirmar su autoridad. Algunos miembros de la familia han asumido roles clave en negociaciones o han impulsado reformas destinadas a mejorar la economía cubana.

En la entrevista de casi una hora del domingo, Díaz-Canel trazó dos líneas firmes: preservar la estructura actual del gobierno y resistir cualquier sugerencia de celebrar elecciones multipartidistas. También se negó a comprometerse a liberar a unos 1200 presos políticos. Entre los que siguen detenidos se encuentra Maykel Castillo, conocido como Osorbo, encarcelado por su música de carácter activista.