Dos potentes terremotos registrados con pocos días de diferencia volvieron a poner bajo la lupa la intensa actividad sísmica de distintas regiones del planeta. El primero, de magnitud 7.4, golpeó Colombia el 10 de agosto; el segundo, de magnitud 7.7, sacudió la región de Flores, en Indonesia, este viernes.
El terremoto de Colombia tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y provocó una emergencia de gran magnitud. El movimiento dejó cientos de muertos, miles de heridos y numerosas estructuras destruidas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros y atendiendo a las comunidades afectadas.
Hoy 14 de agosto un sismo de 7.7 estremeció la zona de Flores, Indonesia, con un epicentro ubicado aproximadamente a 68 kilómetros al noroeste de Ende y a unos 10 kilómetros de profundidad. La poca profundidad del movimiento contribuyó a que el temblor se sintiera con gran intensidad y provocara daños en viviendas y edificios.
Tras el terremoto indonesio se registraron varias réplicas y las autoridades emitieron inicialmente una alerta de tsunami, por lo que habitantes de algunas zonas costeras fueron evacuados hacia lugares elevados. La alerta posteriormente fue levantada después de que no se detectara un aumento significativo del nivel del mar.
¿Tienen relación los dos terremotos?
Aunque la coincidencia temporal llamó la atención, no hay evidencia de que el terremoto de Colombia haya provocado el de Indonesia, o viceversa. Ambos ocurrieron en regiones con una intensa actividad tectónica y responden a procesos geológicos propios de cada zona.
Indonesia forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Colombia, por su parte, también se encuentra en una zona tectónicamente activa, donde interactúan diferentes placas.
La aparición de varios terremotos importantes en distintos puntos del mundo durante un mismo periodo no significa necesariamente que formen parte de una misma cadena de eventos.
México también pertenece al entorno tectónico del Pacífico y mantiene un riesgo sísmico permanente, pero los movimientos registrados recientemente en Colombia e Indonesia no constituyen una señal de que un gran terremoto esté por ocurrir en territorio mexicano.
La coincidencia, sin embargo, vuelve a recordar la enorme energía que se acumula y libera constantemente bajo la superficie terrestre.
Con información de agencias