Varias de las personas más ricas de Rusia, incluidas algunas cercanas al Presidente Vladímir Putin, han trasladado miles de millones de dólares al extranjero durante el último año tras inquietarse por la economía del país y el presupuesto gubernamental.
Últimamente, las operaciones se han orientado hacia las criptomonedas, el oro, los bienes inmuebles en el extranjero y los fondos de inversión privada, especialmente en la región del Golfo Pérsico.
Durante décadas, la élite multimillonaria rusa fue bien recibida en Occidente, donde se hizo famosa por cerrar grandes acuerdos comerciales, adquirir propiedades de lujo y organizar fiestas fastuosas.
Sin embargo, tras la orden de Putin de invadir Ucrania a gran escala en febrero del 2022, las sanciones internacionales obligaron a muchos magnates rusos a repatriar sus activos y a registrar nuevamente sus empresas en Rusia.
Muchos vieron cómo se congelaban sus activos en el extranjero.
Sin embargo, en su país se enfrentaban a riesgos distintos. Desde el 2024, las autoridades han intensificado la incautación de activos de gran repercusión mediática contra diversos magnates, incluidos aquellos que intentaban mantener vínculos con el exterior o que habían ocupado cargos oficiales anteriormente.
La desaceleración de la economía rusa desde el 2025 redujo aún más sus beneficios y limitó sus oportunidades para preservar y aumentar su patrimonio dentro del país.
Así, muchos rusos adinerados han seguido buscando oportunidades de inversión en el extranjero, a pesar de las dificultades derivadas de la guerra y las sanciones.
La fuga de capitales ha sido una constante en Rusia a medida que se prolonga el conflicto.
El Banco Central estimó que unos 250 mil millones de dólares salieron del país sólo durante el primer año de la guerra.
Putin busca fórmulas para aumentar la recaudación tras haber sido advertido por las autoridades financieras de que el gasto bélico en Ucrania está alcanzando niveles insostenibles.
Su intención es proteger el presupuesto de defensa concentrando los recortes en otras áreas del gasto público.
Un centro de estudios afín al Kremlin, el Centro de Análisis Macroeconómico y Previsión a Corto Plazo, advirtió en mayo que observaba indicios de una inminente crisis bancaria sistémica.