Los manifestantes aparecieron en las calles de Morón, ciudad del centro de Cuba, la noche del viernes. Lo que comenzó como una concentración pacífica, informó la prensa estatal cubana, se intensificó cuando un grupo de personas arrojó piedras contra la sede local del Partido Comunista, única fuerza política gobernante en el país. Después irrumpieron en el edificio, arrastraron algunos muebles al exterior y les prendieron fuego.

Videos que circulan por las redes sociales muestran al grupo acercándose al edificio con objetos en llamas y arrojándolos al interior. ”¡Quémenlo todo!”, dijo un hombre. Otros se unieron a él, gritando: ”¡Libertad!” Un análisis de las imágenes realizado por el New York Times confirmó su autenticidad y concluyó que los videos fueron filmados muy probablemente durante la madrugada del viernes al sábado.

En uno de los videos se oye lo que parece ser un disparo. “Le dieron”, dice un hombre mientras la cámara muestra a una persona cojeando y luego desplomándose, mientras otros se reúnen a su alrededor pidiendo ayuda. En el video no queda claro si realmente dispararon al hombre.

Según los expertos, los disturbios de Morón son los más importantes de los últimos años. Ocurrieron apenas horas después de que el presidente Miguel Díaz-Canel reconociera en un discurso televisado que miembros del gobierno cubano habían entablado conversaciones con el gobierno de Donald Trump, que en la práctica ha cortado los envíos de petróleo a la isla durante los últimos tres meses.

Las conversaciones, dijo Díaz-Canel, se dieron “para buscar, por la vía del diálogo, la posible solución a las diferencias bilaterales que existen entre nuestras dos naciones”, y describió el impacto de la reciente escasez de combustible como “tremendo”. Tanto él como otros funcionarios cubanos negaron que el cambio político estuviera sobre la mesa.

Para muchos, la situación se ha vuelto insoportable. A medida que las centrales eléctricas agotan sus reservas de combustible, los apagones, cada vez más prolongados, han paralizado barrios de todo el país, deteniendo servicios como la distribución de alimentos y la recolección de basura.

Los residentes dicen que algunos cubanos han expresado cada vez más su desesperación en las últimas semanas golpeando cacerolas y sartenes por la noche, una forma local popular de protesta. Pero los disturbios de Morón parecen representar una escalada.

En 2021, las mayores protestas antigubernamentales desde la revolución de Fidel Castro de 1959 provocaron una brutal oleada de represión. Cientos de personas detenidas en aquel momento siguen recluidas, según un informe reciente de Human Rights Watch.

“Ha sido, ‘Danos electricidad, arregla esto, aquello.’ Pero no tratar de quemar un edificio de una institución bastante emblemática, que es el partido”, dijo Andrés Pertierra, historiador de Cuba de la Universidad de Wisconsin. “Eso es sumamente inusual”.

En las manifestaciones de 2021, los daños a la propiedad fueron castigados con dureza. La Güinera, un barrio pobre de La Habana donde una multitud atacó una comisaría con piedras y botellas, registró la mayor concentración de cargos por sedición tras las protestas.

“Pero intentar quemar un edificio del partido y no una comisaría en el contexto más amplio de la represión policial” hace que lo sucedido en Morón parezca “excepcional”, dijo Pertierra. No hay pruebas de que los manifestantes hayan logrado quemar realmente el edificio del partido.

Morón, que ha suministrado trabajadores a los complejos turísticos cercanos, populares entre los turistas por sus playas vírgenes, se ha visto duramente golpeado por cortes de electricidad y un brote de chikunguña, una de las diversas enfermedades transmitidas por mosquitos que afligen a Cuba.

En respuesta a la protesta en Morón, Díaz-Canel dijo el sábado que podía comprender la frustración de la gente ante el deterioro de la situación. Pero “lo que nunca será comprensible, justificado, ni admitido”, dijo, “es la violencia y el vandalismo que atente contra la tranquilidad ciudadana y la seguridad de nuestras instituciones”.

El episodio también llamó la atención de funcionarios estadounidenses. “Estuve en Morón en enero y estoy muy preocupado por la situación”, dijo Mike Hammer, el principal diplomático estadounidense en Cuba, en las redes sociales el sábado. “Me reuní con algunos Cubanos de a pie allí, espero que se encuentren bien”.

Al menos cinco personas fueron arrestadas en el episodio, y otra persona “en estado de embriaguez” resultó herida tras una caída, dijo el Ministerio del Interior de Cuba, citando un reporte de un periódico estatal. Las autoridades no dijeron que alguien hubiera recibido un disparo. El periódico del Partido Comunista, Granma, dijo que también resultaron dañados otros edificios, incluida una farmacia y una tienda estatal.

El sábado, funcionarios del gobierno de Morón y dirigentes locales del partido celebraron lo que un periódico estatal calificó de “acto de reafirmación revolucionaria” para criticar la protesta y expresar su apoyo al Estado.

José Raúl Gallego, investigador del grupo cubano de derechos humanos en el exilio Cubalex, dijo que lo ocurrido en Morón muestra cómo el disenso podía estar volviéndose más confrontacional. “Por primera vez”, dijo, “la gente va al centro del poder político y lo ataca directamente”.

Gallego añadió que el número de protestas o expresiones de disenso en la isla ha aumentado de 30 en enero a 130 en la primera quincena de marzo.

Es posible que se produzcan más, dijo Pertierra.

“Las condiciones que crearon este incidente están ahí,”, dijo, “y van a seguir ahí indefinidamente al menos que algo cambie bruscamente con el tema de energía y alimentación”.