Los cubanos no son ajenos a las penurias, tras más de seis décadas de régimen comunista y hostilidad y embargo estadounidenses.

Pero la isla no había sufrido nada parecido a lo que está padeciendo ahora. Este año, el gobierno de Donald Trump cortó el principal suministro de petróleo de Cuba, procedente de Venezuela, tras decapitar al régimen de Caracas, aliado de La Habana. Cualquier medida para conservar la energía solo pospuso lo inevitable: las reservas de petróleo de Cuba se han agotado, según dijo el gobierno esta semana.

La escasez de combustible y el desmoronamiento de las infraestructuras han provocado apagones cada vez más prolongados; mucha gente solo tiene electricidad una o dos horas al día. Eso ha generado pequeñas protestas, incluidas algunas en las que la gente ha encendido hogueras en las calles.

Cuba se está deslizando hacia un estado preindustrial de ciudades y pueblos oscurecidos, donde la gente depende de las llamas y del músculo para sustituir el combustible ausente y la maquinaria que permanece inactiva.

Sin un suministro fiable de electricidad y gas, mucha gente ha vuelto a recoger leña y carbón para hacer hogueras al aire libre.

Matanzas

A lo largo de las calles que han quedado inquietantemente vacías, las gasolineras tienen poco o ningún combustible que ofrecer.

La Habana

La oscuridad envuelve las calles de la ciudad, normalmente iluminadas por la luz que se filtra desde las ventanas de los apartamentos, las vitrinas y las farolas.

Santiago de Cuba

Los residuos agrícolas se cocinan para convertirlos en carbón vegetal, un combustible que los seres humanos han fabricado durante miles de años y que cada vez se exige más en Cuba.

Palpite, Ciénaga de Zapata

Las cocinas improvisadas al aire libre, donde la gente quema carbón o restos de madera, se han convertido en algo habitual.

La Habana

Improvisar con pocos recursos es un hábito arraigado entre los cubanos, como le ocurrió este mes a un vendedor que convirtió su viejo y maltrecho coche en una tienda de plátanos en un mercado al aire libre.

Alamar, provincia de La Habana

Los paneles solares solo cubren una pequeña parte de las necesidades de Cuba.

La Habana

Sin ventiladores ni aparatos de aire acondicionado —un artículo de lujo—, la gente duerme en los tejados o se va a la playa para escapar del calor.

La Habana

La gente hace fila en los mercados callejeros para comprar los alimentos básicos que pueden adquirir, como el arroz; cocinarlo implica un reto aún mayor.

Alamar, provincia de La Habana

El jueves, unos niños bloquearon la avenida Boyeros de la capital para protestar por la falta de electricidad.

La Habana

Este mes, una tienda de comestibles gestionada por el Estado no tenía ni muchas ofertas, ni muchos clientes.

La Habana

Durante un apagón el miércoles.

La Habana