La encíclica del Papa León XIV va más allá de la Inteligencia Artificial (IA), explicaron especialistas, lo que busca es poner al ser humano en el centro de esta tecnología.
"La encíclica nos propone algo humanizador", apuntó la doctora Cimenna Chao, directora de Planeación Estratégica e Innovación de la Universidad Iberoamericana.
León XIV, explicó, plantea la necesidad de anteponer los vínculos humanos a las tecnologías, proteger el bienestar en entornos digitales, garantizar el acompañamiento humano, educar en literacidad de IA y defender el derecho de las personas a ser cuidadas y educadas por otros seres humanos.
Chao participó ayer, junto con otros especialistas de la Ibero, en el conversatorio "Magnifica Humanitas: La educación frente al desafío de la inteligencia artificial", en el que analizaron la encíclica del Pontífice estadounidense.
Presentado el lunes en el Vaticano, el documento arroja luz sobre las problemáticas a las que se enfrenta la humanidad ante el surgimiento de la IA. Si bien hace un llamado a defender la dignidad de las personas y el bien común, no rechaza el progreso ni la tecnología, sino señala la necesidad de poner lo humano al centro de la actuación tecnológica.
El llamado que hace el Papa, explicaron los especialistas de la Universidad Iberoamericana, es a cuestionar el paradigma tecnocrático que reduce a las personas a criterios de eficiencia, productividad y optimización, y afirmaron que "el riesgo no es que las máquinas se vuelvan humanas, sino que tratemos a los humanos como máquinas".
La doctora Lourdes Zambrano Caudillo, coordinadora del programa de Evaluación Educativa, subrayó que el documento no habla de una humanidad eficiente, sino de una humanidad consciente, libre y relacional, capaz de tomar decisiones por sí misma.
"La encíclica dice que podemos construir Babel o Jerusalén: una cultura obsesionada por las cifras, datos y eficiencia, o basarnos en la escucha y responsabilidad compartida", comentó.
El crecimiento acelerado de la tecnología, como la IA, ha permitido avances significativos en el mundo; sin embargo, también representa un desafío para la capacidad humana de relacionarse y, sobre todo, para el pensamiento crítico.
Ante este panorama, los académicos advirtieron sobre los riesgos de que esta tecnología permee en la sociedad sin que exista regulación y transparencia en su desarrollo, y coincidieron en que uno de los mayores peligros que tiene la poca regulación y entendimiento de la IA es la dependencia que ha provocado en las personas.
Sin una comprensión profunda de sus alcances y funciones, advirtieron, los usuarios terminan aceptando de forma automática los resultados de estos "sistemas inteligentes", y dejan de lado el juicio humano y la reflexión propia.
"Si no se entienden las implicaciones que pueden tener y se se saca al ser humano del ciclo del desarrollo, se llegará a un punto en el que los humanos van a ser usuarios dependientes de la tecnología: humanos esclavos de la IA, y no la IA al servicio de la humanidad", comentó Andrés Molano, director del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación.
Por su parte, Chao destacó la conciencia y fragilidad humana en la construcción de las relaciones. Señaló que, a diferencia de las personas, la IA no madura ni se vuelve más sabia a través de las relaciones, por lo que alertó sobre el creciente uso de ésta en ámbitos de acompañamiento emocional.
La especialista explicó que esta tecnología puede imitar conversaciones afectivas y aparentar comprensión, pero carece de intencionalidad y conciencia real, lo que puede generar una falsa sensación de apoyo, sobre todo con quienes están más vulnerables.
"Hay un riesgo de engaño. ¿La IA está analizando la información o nos está brindando apoyo? Puede ser peligrosa cuando se introduce en un momento de vulnerabilidad emocional, cuando fallan las relaciones afectivas de los humanos reales", señaló.
Los expertos alertaron que cuando los jóvenes buscan compañía y consuelo en estas tecnologías tienden a aislarse del mundo social real, pues se conforman con respuestas que carecen de fricción o disentimiento, lo que puede interferir en la búsqueda de apoyo psicológico real y efectivo para la contención emocional.