Chihuahua, Chih.- Las calles de la colonia Laderas de San Guillermo se llenaron de fe y devoción la mañana de este Viernes Santo, durante la realización del tradicional Viacrucis viviente, que reunió a más de 300 personas en torno a la representación del sufrimiento y crucifixión de Jesucristo.
Desde antes de las 9:00 de la mañana, hora en que inició la escenificación, ya se observaba una importante concentración de familias en las inmediaciones de la caseta de vigilancia municipal.
Madres con niños pequeños, jóvenes y adultos mayores se acomodaban poco a poco para presenciar el recorrido, mientras el equipo de la Catequesis de Cristo Rey realizaba las últimas pruebas de sonido y los actores ultimaban detalles de vestuario.
Puntualmente, a las 9:00 horas, comenzó el Viacrucis con la primera estación: la condena de Jesús. Desde ese momento, la atención de los asistentes se centró en cada escena, siguiendo el recorrido que avanzó por distintas calles de la colonia.
En la segunda estación, Jesús cargó la cruz de madera, iniciando el trayecto. El esfuerzo se hizo evidente conforme avanzaba, y en la tercera estación, con la primera caída, comenzaron las reacciones entre el público. “Sí impacta verlo así, aunque sabes que es una representación”, comentó una mujer.
Uno de los momentos más emotivos se vivió en la cuarta estación, durante el encuentro con María. El silencio predominó entre los asistentes. “Es lo más duro, ver a una madre sufrir de esa manera”, expresó otra persona.
El recorrido continuó conforme a las 14 estaciones tradicionales. En la quinta, Simón de Cirene ayudó a cargar la cruz; en la sexta, Verónica limpió el rostro de Jesús. La séptima estación, con la segunda caída, volvió a generar tensión entre quienes observaban.
En la octava estación, Jesús se dirigió a las mujeres de Jerusalén, lo que provocó un momento de reflexión entre los presentes. “A pesar de todo, sigue pensando en los demás”, comentó un joven.
La novena estación, con la tercera caída, fue una de las más intensas, debido al evidente desgaste del personaje. Las últimas escenas concentraron los momentos más impactantes: Jesús fue despojado de sus vestiduras y posteriormente clavado en la cruz, cuyo sonido de los martillazos resonó entre los asistentes. “Se siente muy fuerte escucharlo”, señaló una mujer.
La representación concluyó con la muerte en la cruz, el descenso del cuerpo y su colocación en brazos de María, para finalmente dar paso a la sepultura.
Al finalizar, los asistentes comenzaron a retirarse en silencio, en un ambiente de respeto que se mantuvo durante toda la representación, dejando en las calles de Laderas de San Guillermo una muestra más de fe y participación comunitaria durante la Semana Santa.