Chihuahua, Chih.- Cada día es más común observar a personas en situación de calle deambulando por distintos puntos de la ciudad, principalmente en el primer cuadro, donde la indigencia se ha convertido en un fenómeno visible y preocupante para la sociedad.
Detrás de cada historia hay múltiples factores. Algunos de estos individuos han caído en el consumo de drogas, lo que los ha llevado a romper vínculos familiares debido a conductas conflictivas o episodios de violencia. Otros enfrentan padecimientos de salud mental, como la esquizofrenia, que al no ser atendida oportunamente deriva en una desconexión con la realidad y en el abandono de su entorno social.
Especialistas señalan que, si bien muchos de estos trastornos pueden tratarse, el acceso a medicamentos controlados representa un reto importante, ya que su costo suele ser elevado para las familias. Esta situación provoca recaídas frecuentes y, en muchos casos, termina por empujar a las personas a vivir en la calle.
En el día a día, es común verlos caminando sin rumbo fijo, hablando solos, en condiciones insalubres o durmiendo en banquetas y espacios públicos. La imagen se repite en distintos sectores y refleja no solo una problemática de salud, sino también de abandono social.
Las consecuencias pueden ser fatales. Autoridades han reportado casos de personas en situación de calle que han perdido la vida por sobredosis o por exposición a las bajas temperaturas durante la temporada invernal. Esto ocurre incluso cuando el gobierno municipal habilita albergues temporales con alimento, abrigo y un lugar seguro para pasar la noche, a los cuales muchos se niegan a acudir.
El consumo de sustancias como inhalantes, pastillas, “cristal”, polvos e incluso drogas inyectables continúa siendo un factor determinante en el incremento de esta problemática, afectando no solo a quienes las consumen, sino también a sus familias, que enfrentan escenarios de vulnerabilidad y desesperación.
La presencia creciente de personas en situación de calle plantea un desafío urgente para las autoridades y la sociedad en su conjunto, que requiere atención integral, programas de rehabilitación accesibles y estrategias efectivas de salud mental para evitar que más vidas terminen en el abandono.