Mucho más que un helicóptero que sobrevuela la ciudad, la Unidad de Operaciones Aéreas de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) de Chihuahua se ha convertido en uno de los componentes tecnológicos y operativos con los que cuenta la corporación para ampliar su capacidad de vigilancia y respuesta.
Durante una visita al hangar ubicado en la Comandancia Norte, encabezada por el director de la DSPM, Julio César Salas González, fue posible conocer parte del trabajo que realiza esta unidad y las herramientas que utiliza para apoyar a los agentes que se encuentran en tierra.
El área combina aeronaves tripuladas, sistemas de drones, equipos especializados y personal capacitado para obtener información desde el aire y transmitirla a las unidades que atienden una emergencia o realizan labores de vigilancia.
El Halcón 1, un helicóptero Bell 206 con más de dos décadas de servicio en la corporación, continúa siendo una de las principales herramientas de la unidad, pero no es la única. Su operación se complementa con la División de Drones, que permite realizar reconocimientos aéreos de zonas específicas sin necesidad de desplegar una aeronave tripulada.
Los drones se han convertido en una herramienta particularmente útil para la Policía Municipal debido a su capacidad para acceder rápidamente a determinados puntos, realizar búsquedas y proporcionar una perspectiva aérea que difícilmente podría obtenerse desde una patrulla.
La tecnología también permite que la Unidad de Operaciones Aéreas trabaje de manera coordinada con los sistemas de videovigilancia de la ciudad. Las cámaras de la Plataforma Escudo Chihuahua (Pecuu) y la información obtenida desde el aire forman parte de un mismo esquema de vigilancia, en el que los operadores pueden proporcionar información a los policías desplegados en las calles.
Pero detrás de los equipos existe también una estructura especializada. Operaciones Aéreas cuenta con pilotos, observadores aéreos, operadores de drones y personal técnico, quienes requieren capacitación específica para desempeñar sus funciones y, particularmente, para mantener la seguridad durante las operaciones de vuelo.
Los llamados observadores aéreos tienen una función que va más allá de simplemente mirar desde el helicóptero, deben identificar situaciones relevantes, mantener comunicación con las unidades terrestres y apoyar en la toma de decisiones durante una intervención.
La unidad puede participar en labores de prevención, búsqueda de personas, localización de vehículos, atención de emergencias, accidentes, rescates y operativos especiales. También puede reforzar la vigilancia durante eventos con grandes concentraciones de personas.
Una de las ventajas de contar con recursos aéreos es precisamente la capacidad de cambiar la perspectiva. Mientras una patrulla observa lo que ocurre en una calle, desde el aire se puede tener una visión mucho más amplia de una zona y detectar movimientos o situaciones que desde tierra podrían pasar inadvertidos.
La operación, sin embargo, no consiste simplemente en despegar un helicóptero o enviar un dron. Cada despliegue requiere coordinación, comunicación y protocolos de seguridad aeronáutica, además de definir qué herramienta resulta más adecuada para cada situación.
Así, la Unidad de Operaciones Aéreas representa una combinación de personal especializado, aeronaves, drones, videovigilancia y sistemas de comunicación, cuyo objetivo es proporcionar información y capacidad de respuesta a los policías que trabajan en tierra.
Desde el hangar de la Comandancia Norte, el trabajo de esta unidad permanece buena parte del tiempo fuera de la vista de los ciudadanos. Pero cuando un helicóptero aparece sobre la ciudad o un dron comienza a recorrer desde las alturas una zona determinada, detrás de esas imágenes existe toda una estructura tecnológica y humana dedicada a observar Chihuahua desde otra perspectiva.