Chihuahua.- La inseguridad no puede tratarse como un riesgo operativo ni la violencia como una variable inevitable, sentenció Margarita Alarcón, integrante de Mujeres en Geociencias, quien a nombre de los trabajadores mineros advirtió que normalizar esta situación convierte el problema en una crisis de orden institucional, político y moral.
Al arribar la marcha que partió de la glorieta de Francisco Villa hasta la Plaza del Ángel, para honrar la memoria y exigir justicia por los mineros desaparecidos y asesinados en Concordia, Sinaloa, Margarita Alarcón sentenció que el gremio no permitirá que esta tragedia sea convertida en una estadística.
Apuntó que el silencio en Concordia, Sinaloa, no es paz, es el vacío que dejan vidas arrebatadas. No son hechos aislados ni números en reportes. Muestran una realidad más profunda, la violencia normalizada como condición de trabajo.
La pérdida de los compañeros, dijo, no es una cifra, es una herida abierta y una fractura ética que atraviesa al gremio.
“Sus ausencias se sienten en cada proyecto, en cada mina, en cada universidad y hogar que conoce el sacrificio de salir a trabajar sin la certeza de regresar”, subrayó.
El pronunciamiento incluyó demandas específicas dirigidas a los actores clave del sector.
Al Gobierno federal y a los estados mineros les recordó que la seguridad es una obligación, no una promesa.
En este contexto, exigió justicia, investigaciones claras, protección efectiva y una estrategia vial, coordinada y verificable para devolver la paz a las zonas de extracción.
A las empresas mineras el mensaje fue directo: “la rentabilidad jamás debe estar por encima de la vida”.
Margarita Alarcón expuso que operar en territorios complejos exige responsabilidad más allá del mínimo, continuar sin condiciones adecuadas de seguridad no es neutral, sino una decisión.
Agregó que ninguna meta productiva justifica exponer empleados y contratistas a violencia normalizada.
A las asociaciones, cámaras y clústeres, mencionó que requieren más pronunciamiento, unidad, vigilancia activa, presión legítima y propuestas concretas para que nadie salga de casa con la incertidumbre si regresará.
Enfatizó que proteger al gremio no es opcional es su razón de ser.
Destacó que la tierra aporta recursos esenciales al país, pero su aprovechamiento no puede sostenerse a costa de la vida, la dignidad y la seguridad de todos.
Indicó que no buscan culpables de ocasión, sino soluciones de fondo y mientras exista inseguridad, la riqueza de la tierra será inmoralmente insostenible.
“El silencio no es neutral, el silencio también implica responsabilidad”, dijo.
Agregó que las empresas deben hacerse responsables de la seguridad de sus empleados y exigir protección.
En un acto de solidaridad con el movimiento minero, Gabriel Jesús Zendejas Palacios, egresado de la primera generación de la ingeniería en Minas y Metalurgia de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), hizo un llamado urgente al Gobierno federal para que cumpla con sus funciones de seguridad y permita el actuar de las fuerzas armadas.
Zendejas Palacios, cuya trayectoria profesional en el sector minero comenzó en 1970, compartió un testimonio personal sobre la inseguridad en la región.
Relató que en 2012, gracias a la intervención directa del Ejército, logró salir con vida de una situación de riesgo en la Sierra de Chihuahua, junto con otros funcionarios que lo acompañaban.
El mensaje central de Zendejas Palacios fue una exhortación a sus compañeros mineros para exigir que el Gobierno federal trabaje y cumpla con su deber.
Expuso el Ejército tiene la capacidad necesaria para enfrentar los retos de seguridad.