Ninguno de los tres hermanos Soto Núñez —Elizabeth, Abel e Israel— contaba con antecedentes penales ni registros de detenciones previas, confirmó la Fiscalía de Distrito Zona Centro (FDZC), luego de que fueran privados de la libertad, torturados y asesinados en el municipio de Aldama, en un hecho que sacudió a la región por la violencia empleada y por la falta, hasta ahora, de un móvil directo en su contra.
Los tres fueron “levantados” durante la madrugada del martes 6 de enero, entre las 4:00 y 5:00 horas, cuando un comando armado integrado por alrededor de 20 hombres irrumpió en un domicilio ubicado en la zona centro de Aldama. Los agresores arribaron en varios vehículos, sometieron a quienes estaban en el lugar y llevaron por la fuerza a Elizabeth, de 46 años; Abel, de 36; e Israel, de 35. La familia confirmó desde el inicio que fue una privación de la libertad cometida por hombres fuertemente armados.
La denuncia formal por desaparición fue presentada horas después, lo que permitió la activación de los protocolos de búsqueda. Sin embargo, ese mismo día los cuerpos de los tres hermanos fueron localizados sin vida sobre la carretera Aldama– Ojinaga, en un tramo identificado como corredor estratégico y punto de disputa entre grupos criminales que operan en la región.
Información obtenida de manera extraoficial señala que los hermanos presentaban signos evidentes de tortura, golpes severos y quemaduras, además de heridas producidas antes de ser asesinados a tiros.
Los cuerpos fueron trasladados a la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses para la práctica de las necropsias de ley.
Fuentes de la Fiscalía indicaron que no existe evidencia de que las víctimas tuvieran vínculos con actividades ilícitas. Trascendió que los tres se dedicaban a la traducción de documentos del inglés al español para empresas de Estados Unidos, actividad que realizaban de manera independiente desde Aldama.
Elizabeth Soto Núñez, la mayor de los hermanos, medía aproximadamente 1.58 metros, era de tez morena clara, complexión regular y cabello lacio, largo y teñido de rubio.
Abel Soto Núñez medía alrededor de 1.75 metros, era de complexión regular, cabello negro y abundante.
Israel Soto Núñez, el menor, medía cerca de 1.68 metros, tenía complexión robusta y cabello entrecano. Ninguno de ellos contaba con antecedentes penales ni registros de detenciones previas.
Las primeras líneas de investigación apuntan a que el crimen estaría relacionado con la disputa territorial que desde hace más de cuatro años sostienen los grupos criminales conocidos como “La Línea” y “Los Cabrera” por el control del corredor Aldama– Ojinaga.
Una de las versiones analizadas es que la privación de la libertad y posterior ejecución habría sido un acto de represalia, en el que los agresores buscaron a personas cercanas o presuntamente relacionadas con el grupo rival, sin que hayan acreditado un vínculo directo.
Registros hemerográficos de El Diario documentan que la violencia en esta zona se intensificó desde 2024, con incursiones armadas, enfrentamientos y ejecuciones múltiples.