Chihuahua, Chih.– Un grupo de padres de familia del sexto grado grupo “B” de la Escuela Primaria Rotaria No. 2 “Nayo Revilla” se manifestó en el plantel escolar para dar su respaldo a la maestra Judith Ogaz, luego de las acusaciones por presunto maltrato infantil que otros padres de familia realizaron en su contra.

Los inconformes con dichas acusaciones aseguraron que la imagen y trayectoria profesional de la docente se han visto seriamente afectadas por señalamientos que, desde su perspectiva, no corresponden a la realidad de lo ocurrido dentro del salón de clases.

Como parte de su apoyo, los padres de familia elaboraron y entregaron una carta dirigida al director de Educación Primaria de los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (SEECH), Sergio Martín Balderama Contreras, en la que solicitan que el caso sea analizado con objetividad, imparcialidad y considerando todas las versiones antes de emitir cualquier determinación.

En el documento, fechado el 28 de mayo de 2026, los firmantes expresan su desacuerdo con las acusaciones de presunto maltrato verbal, humillaciones, expresiones ofensivas, actitudes intimidatorias y afectaciones emocionales y académicas atribuidas a la docente.

Los padres señalaron que, de acuerdo con su experiencia y la de sus hijos, nunca han presenciado conductas de esa naturaleza por parte de la maestra Judith Ogaz. Por el contrario, destacaron su compromiso, responsabilidad, dedicación y esfuerzo dentro del aula, afirmando que los estudiantes se sienten cómodos con ella y que incluso han observado avances en el aprendizaje y desempeño académico del grupo.

Respecto a los señalamientos sobre la manera en que la maestra se dirige a los alumnos, explicaron que en ocasiones eleva el tono de voz para mantener el orden y la disciplina, situación que consideran normal dentro de un grupo de sexto grado debido a la etapa de desarrollo en la que se encuentran los estudiantes.

Afirmaron que alzar la voz no representa un acto de maltrato, sino una medida disciplinaria permitida para mantener el control del grupo, precisando que nunca han observado humillaciones, agresiones o faltas de respeto hacia los menores.

Asimismo, indicaron que varios padres dialogaron directamente con sus hijos sobre la polémica y que éstos manifestaron sentirse bien durante las clases, entendiendo que los llamados de atención forman parte del proceso educativo cuando existen conductas que deben corregirse.

Incluso, señalaron que algunos alumnos comentaron haber escuchado a compañeros ponerse de acuerdo para hablar negativamente de la maestra, situación que, consideran, también debería ser tomada en cuenta durante las investigaciones para garantizar un análisis imparcial.

Los firmantes también resaltaron acciones positivas de la docente, entre ellas el apoyo y protección brindados a estudiantes durante conflictos entre compañeros, demostrando, dijeron, interés por el bienestar de los menores.

De igual manera, sostuvieron que durante las entrevistas realizadas a los alumnos, la mayoría manifestó no haber sido víctima de maltrato de ser humillados, golpeados o de recibir algún jaloneo por parte de la profesora, por lo que consideran que existen esas opiniones que no han sido suficientemente valoradas por autoridades de gobierno, docentes y padres de familia.

Los padres también señalaron que la situación ha trascendido el ámbito escolar y ha generado consecuencias personales para la maestra Judith Ogaz, quien de acuerdo con lo expuesto por sus defensores presenta cuadros de ansiedad y depresión derivados de las acusaciones hechas por ciertos alumnos conflictivos y sus padres, además del impacto que éstas han tenido sobre su reputación profesional.

Añadieron que, como consecuencia de la controversia, la docente ha sido excluida de decisiones relacionadas con la ceremonia de graduación del grupo, situación que atribuyen a que algunos integrantes del personal escolar adoptaron una postura basada únicamente en las denuncias presentadas por un sector de padres de familia que a sus hijos se les ha llamado la atención por ser unos adolescentes conflictivos en clase.

En el mismo contexto, los padres manifestaron su respaldo a la directora del plantel, Perla Estela Pizarro Salas, quien, señalaron, ha brindado apoyo institucional a la maestra Judith Ogaz y también ha sido objeto de señalamientos al ser acusada de presuntamente encubrir la situación.

Los firmantes rechazaron dichas acusaciones y sostuvieron que la directora ha demostrado compromiso con la comunidad escolar mediante diversas mejoras realizadas en beneficio del plantel y de los estudiantes, actuando afirmaron conforme a la normativa educativa.

Finalmente, los padres de familia solicitaron a las autoridades educativas que el procedimiento continúe respetando el debido proceso, valorando tanto las denuncias presentadas como los testimonios de quienes respaldan a la docente, con el propósito de evitar afectaciones injustificadas a la imagen, integridad y trayectoria profesional tanto de la maestra Judith Ogaz como de la directora Perla Estela Pizarro Salas.

Cabe señalar que los denunciantes de la maestra Ogaz por supuestos maltratos a los alumnos en clase, realizaron una denuncia ante derechos humanos y que por tales acusaciones ante esa dependencia la maestra se ve totalmente afectada en su carrera magisterial, no es justo que por unos padres de familia irresponsables de corregir a sus hijos, le echen a perder el bienestar y las ganas de seguir enseñando a sus alumnos para que sean mujeres y hombres de bien en un futuro. Comentaron los manifestantes a favor.

Señalan que hasta el momento, las autoridades educativas no han dado a conocer públicamente una resolución definitiva sobre el caso.

Terminan diciendo que no están de acuerdo y no sería justo que sancionaran a la maestra Judith Ogaz por mentiras de unos cuantos.