Chihuahua.- El cáncer de próstata es uno de los padecimientos oncológicos más frecuentes entre los hombres y, al mismo tiempo, uno de los que mayores posibilidades de tratamiento ofrece cuando se detecta en etapas tempranas. Por ello, el doctor Roberto Hinojos hizo un llamado a la población masculina a realizarse revisiones preventivas de manera anual a partir de los 40 años, ya que en la mayoría de los casos esta enfermedad no presenta síntomas en sus primeras etapas.

El especialista explicó que, junto con el cáncer de colon, el cáncer de próstata es uno de los dos tipos de cáncer más comunes en los hombres y ambos pueden identificarse oportunamente mediante estudios de detección. En el caso de la próstata, recomendó realizar cada año la prueba del antígeno prostático específico, un análisis de sangre que puede alertar sobre la presencia de alteraciones antes de que aparezcan molestias.

Detalló que los niveles normales del antígeno prostático específico son de hasta cuatro unidades. Cuando el resultado supera esa cifra, se requiere una valoración médica para determinar la causa del incremento. Indicó que valores entre cinco y seis ya representan una señal de alerta, mientras que niveles superiores a 10 obligan a descartar la presencia de cáncer mediante estudios complementarios.

Hinojos destacó que uno de los principales obstáculos para el diagnóstico oportuno continúa siendo el temor de algunos hombres al tacto rectal. Sin embargo, aclaró que el primer estudio recomendado es una simple muestra de sangre, la cual puede realizarse en prácticamente cualquier laboratorio, tiene un costo accesible y el resultado suele obtenerse el mismo día.

Respecto a la edad de aparición de la enfermedad, señaló que el cáncer de próstata en personas menores de 40 años es extremadamente raro, por lo que la recomendación médica es comenzar con el tamizaje preventivo a partir de esa edad. Añadió que la mayor incidencia se registra en hombres mayores de 50 años, motivo por el que insistió en no esperar a presentar síntomas para acudir al médico.

El especialista también explicó que existen dos enfermedades distintas que afectan a la próstata: el cáncer y la hipertrofia prostática benigna. Esta última consiste en el crecimiento natural de la glándula conforme avanza la edad y no significa necesariamente la presencia de un tumor maligno.

Comentó que una próstata sana mide aproximadamente 25 centímetros cúbicos, tamaño similar al de una nuez. Sin embargo, algunos pacientes pueden desarrollar un crecimiento considerable, alcanzando incluso más de 180 centímetros cúbicos, lo que provoca dificultades para orinar debido a la obstrucción del paso de la orina.

Entre los síntomas más comunes de la hipertrofia prostática benigna mencionó la necesidad de levantarse varias veces durante la noche para orinar, la disminución de la fuerza del chorro urinario y la sensación de no vaciar completamente la vejiga. Estas manifestaciones suelen confundirse con el cáncer de próstata, aunque corresponden a un problema distinto.

En contraste, el cáncer de próstata suele ser una enfermedad silenciosa. Roberto Hinojos enfatizó que, en la mayoría de los casos, no produce dolor, ardor al orinar ni molestias en la zona prostática durante sus etapas iniciales. Los síntomas suelen aparecer cuando el padecimiento ya se encuentra avanzado, razón por la cual insistió en que la prevención mediante estudios periódicos es la herramienta más eficaz para reducir complicaciones y aumentar las posibilidades de un tratamiento exitoso.

Finalmente, reiteró que una prueba anual del antígeno prostático específico, acompañada de la valoración médica correspondiente cuando exista alguna alteración, puede marcar la diferencia entre detectar la enfermedad a tiempo o descubrirla cuando ya ha progresado, por lo que invitó a los hombres a incorporar este estudio como parte de sus revisiones preventivas de rutina.