Chihuahua, Chih.- En lo que va del año, las fallas eléctricas acumulan mil 917 afectaciones en pozos, lo que impidió suministrar 261 mil 649 metros cúbicos de agua y perjudicó a 348 mil 867 familias, que representan un millón 221 mil 33 habitantes de la capital, según los reportes de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS).

Las cifras muestran la frecuencia con la que los apagones alteraron el abasto de agua durante los primeros seis meses y 26 días de julio.

El problema avanzó de manera gradual durante el inicio del año, pero tomó fuerza con la llegada del verano. Enero registró 199 afectaciones en pozos; febrero, 168; marzo, 244; abril, 221, y mayo, 228. En junio, cuando aumentó el consumo por las altas temperaturas, la cantidad casi duplicó el promedio de los meses anteriores y llegó a 415.

Julio agravó todavía más el panorama. Hasta el día 26, la JMAS contabilizó 442 daños, 89 mil 423 metros cúbicos de agua que no pudieron incorporarse al sistema y 119 mil 231 registros de familias perjudicadas, equivalentes a 417 mil 308 incidencias entre habitantes.

La falla eléctrica no sólo detiene temporalmente un pozo. También impide llenar los tanques de almacenamiento, disminuye la presión disponible y reduce el tiempo durante el cual puede distribuirse el liquido en las colonias, principalmente cuando coinciden varios apagones con días de mayor consumo.

El verano disparó las afectaciones

Durante los primeros cinco meses del año, el volumen de agua no suministrada osciló entre 18 mil 610 y 37 mil 180 metros cúbicos mensuales. Junio cerró con 34 mil 614, pero julio rebasó ampliamente todos los registros anteriores al acumular 89 mil 423 metros cúbicos perdidos, pese a que la tabla todavía no incluía los últimos cinco días del mes.

El impacto también quedó reflejado entre los usuarios. Enero acumuló 36 mil 908 afectaciones familiares; febrero, 36 mil 958; marzo, 24 mil 813; abril, 49 mil 574; mayo, 35 mil 231, y junio, 46 mil 152. Julio concentró por sí solo más del doble de cualquiera de los meses anteriores, con 119 mil 231.

La tabla diaria muestra que los ‘apagones’ estuvieron presentes en 23 de los primeros 26 días de julio. Solamente los días 8, 11 y 25 no hubo instalaciones afectadas, por lo que las interrupciones dejaron de representar casos aislados para convertirse en una condición prácticamente cotidiana para la operación del sistema hidráulico.

El mayor número de instalaciones afectadas ocurrió el 10 de julio, con 59; sin embargo, ese día quedaron sin suministrarse 2 mil 644 metros cúbicos. Esto muestra que la gravedad no depende únicamente de cuántos pozos pierden energía, sino también de su capacidad, la duración de la falla y la zona que abastecen.

El golpe más severo ocurrió el 5 de julio. Ese día, 37 instalaciones quedaron fuera de operación, dejaron de suministrar 23 mil 9 metros cúbicos de agua y los registros alcanzaron a 30 mil 679 familias, equivalentes a 107 mil 376 habitantes.

Un día después, otras 31 instalaciones sufrieron fallas eléctricas y 21 mil 955 metros cúbicos no llegaron a la red, con afectaciones para 29 mil 274 familias y 102 mil 459 habitantes. El 1 de julio también figuró entre las jornadas más críticas, con 17 mil 923 metros cúbicos no suministrados y 23 mil 898 familias perjudicadas.

Entre esos tres días quedaron fuera del sistema 62 mil 887 metros cúbicos, la mayor parte del volumen no suministrado durante todo julio. Esto explica por qué, aunque hubo fallas casi todos los días, algunos episodios provocaron consecuencias mucho más amplias que otros.

Cinco años de crecimiento continuo

La problemática no comenzó este verano. Los registros de la JMAS muestran un aumento continuo desde 2021, cuando hubo 622 afectaciones en pozos durante todo el año. La cifra subió a 854 en 2022, alcanzó mil 924 en 2023, llegó a 2 mil 531 durante 2024 y cerró 2025 con 2 mil 969.

Hasta el 26 de julio de 2026 ya habían ocurrido mil 917 afectaciones, prácticamente la misma cantidad registrada durante los 12 meses de 2023. El promedio mensual pasó de 52 eventos en 2021 a 71 durante 2022, 160 en 2023, 211 en 2024, 247 en 2025 y 274 en lo transcurrido de este año.

El crecimiento resulta más evidente al comparar los meses de verano. En junio de 2021 hubo 60 afectaciones; para 2022 fueron 82; en 2023 bajaron a 79, pero aumentaron a 233 durante 2024 y a 419 en 2025. Este año fueron 415, por lo que el problema mantuvo prácticamente el nivel récord del año anterior. Julio siguió una trayectoria similar: pasó de 70 afectaciones en 2021 a 93 en 2022, 331 durante 2023, 449 en 2024 y 477 en 2025. Este año ya acumulaba 442 hasta el día 26, antes de completar el mes.

La pérdida de agua también creció a lo largo del periodo. En 2021, las fallas eléctricas impidieron suministrar 124 mil 400 metros cúbicos; durante 2022 fueron 170 mil 800; en 2023 alcanzaron 295 mil 438; en 2024 a 382 mil 372, y durante 2025 ascendieron a 543 mil 931.

En menos de siete meses de 2026, el acumulado ya llegó a 261 mil 649 metros cúbicos, más de lo perdido durante todo 2021 y 2022.

Aunque todavía permanece por debajo de los totales de los últimos tres años, el repunte registrado durante junio y julio mantiene la presión sobre el abasto justo en la temporada de mayor demanda.

Los datos muestran que el problema no radica únicamente en un gran apagón, sino en la repetición constante de interrupciones pequeñas y prolongadas.

Cada vez que un pozo deja de operar, el sistema pierde capacidad para recuperar los niveles de los tanques y sostener los horarios normales, por lo que las consecuencias terminan reflejadas en menos presión, menos tiempo de servicio y mayores dificultades para llevar agua hasta las zonas más alejadas o elevadas de la ciudad.