Chihuahua, Chih.- Lo que comenzó como un sueño de infancia hoy es una realidad para Rubén Izaguirre López, estudiante de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), quien está a punto de concluir su formación profesional después de años de esfuerzo, dedicación y amor por el teatro.
Ayer presentó su examen final de dirección teatral, una de las pruebas más importantes de su carrera universitaria, con la puesta en escena de “Las noches o una remembranza por los caídos en Tlatelolco”, una adaptación inspirada en el libro La noche de Tlatelolco, de la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska, que recopila testimonios de los hechos ocurridos antes, durante y después de la tragedia del 2 de octubre de 1968.
Para Rubén, el examen representó mucho más que una evaluación académica: fue la culminación de una etapa que le permitió crecer como actor, creador y director.
“Siempre a lo largo de mi vida he querido, de alguna forma, dejarle algo al mundo, expresarle algo al mundo; creo que con el teatro encontré esa posibilidad de crear algo y compartirlo con los demás”, expresó.
A lo largo de su trayectoria universitaria y artística ha participado en diversos montajes teatrales desempeñándose en distintas áreas. Entre los proyectos que recordó con especial cariño están "La otra revolución", donde participó como actor; así como "Bonito", una de las producciones más recientes en las que intervino.
También ha formado parte de montajes independientes fuera de la universidad, entre ellos "El Ajedrecista", estrenada en 2024 y dirigida por Leo Villarreal; además de "El juego del doble cara", también bajo la dirección del mismo creador.
Rubén reconoció que exploró otras disciplinas artísticas como el canto y el baile antes de decidirse definitivamente por el teatro, pero fue la magia única del escenario lo que terminó conquistándolo.
“Lo que me convenció fue esa capacidad que tiene el teatro para conectar con las personas, me gusta la idea de poder ayudar a la gente, hacerla sentir identificada con lo que está viendo. Tal vez no pueda resolver sus problemas, pero sí ofrecerles un momento para reflexionar, para ser conscientes de alguna problemática o simplemente olvidar por un instante las dificultades que están viviendo”.
Entre las reflexiones que más han marcado su camino artístico destaca una oración conocida como “La plegaria del payaso”, cuyo mensaje habla de generar más sonrisas que tristezas y nunca perder la sensibilidad ante las emociones humanas.
Para el artista, la actuación implica mucho más que aprender diálogos de memoria.
“Claro que es necesario tener capacidad de retención, pero aprender un guion va más allá de memorizar palabras, es un proceso mucho más complejo que implica comprender al personaje, sus emociones y todo lo que quiere comunicar”.
Su examen de dirección reunió a un equipo de cinco personas, incluyendo a los cuatro actores que dan vida a la obra y una colaboradora encargada de producción y sonorización.
Aunque él no aparece en escena, su responsabilidad recae en la coordinación general del montaje, así como en aspectos técnicos relacionados con la iluminación.
Actualmente forma parte de la compañía teatral UACH, un proyecto universitario con tres años de trayectoria donde se ha desarrollado como actor en diversas producciones. Una de las más destacadas es "Shakespeare en la Quinta", una adaptación contemporánea y con tintes de comedia de las obras del dramaturgo inglés William Shakespeare.
Contrario a quienes afirman que en Chihuahua existe poco interés por las artes escénicas, Rubén consideró que sí hay público dispuesto a consumir teatro.
“Siempre dicen que aquí en el norte no hay mucha cultura teatral, pero yo no estoy de acuerdo, existen varios foros independientes en la ciudad y eso demuestra que sí hay un mercado y personas interesadas en asistir a las funciones”.
El respaldo de su familia ha sido fundamental para alcanzar sus metas. Con emoción, agradeció el apoyo incondicional de sus padres, quienes desde el primer momento respaldaron su decisión de estudiar
Artes. “Estoy muy agradecido con ellos, nunca me dijeron que no, siempre me demostraron su apoyo y todavía hoy siguen ayudándome. Incluso colaboraron en algunos aspectos escenográficos de esta obra”.
Con la graduación a la vuelta de la esquina, Rubén ya tiene claros sus próximos pasos. Continuará trabajando en diversas producciones teatrales en Chihuahua, entre ellas "Somos lo que amamos", escrita y dirigida por Alan Valle y producida por la compañía Apolo. Finalmente, envió un mensaje a quienes están por elegir una carrera profesional.
“No importa si quieren estudiar arte, ingeniería, derecho, arquitectura o cualquier otra profesión. Lo importante es que estudien algo que realmente les apasione, algo que quieran hacer con su vida”.
Con disciplina, sensibilidad artística y una profunda convicción de que el teatro puede transformar emociones y conciencias, Rubén Izaguirre López demuestra que los sueños construidos con pasión y perseverancia siempre encuentran un escenario para hacerse realidad. ( Francisco López Matán / El Diario)