Chihuahua, Chih.- Daniel Giménez Cacho llegó a Chihuahua para presentar su ópera prima como director a través de la cinta “Juana”, la cual sigue a una periodista que investiga casos de feminicidios ligados a un político que asesinó a su exnovio y a un colega.
La proyección fue realizada en la Cinéteca de la Plaza Cultural Los Laureles y en el camino, esta destapa violencias superpuestas: el abuso de poder, el incesto, la violencia de género y el trauma que deja el periodismo en contextos de impunidad.
La protagonista, interpretada por Diana Sedano, no es la heroína romántica del periodismo. Es una mujer de 45 años con ataques de pánico, una madre senil en un asilo y una redacción que le paga poco por cubrir la boda de la hija del agresor. “Escuchamos historias durísimas sobre amenazas, tener que callar, el miedo a que tu familia pague por tu nota. Juana carga con eso, pero también con violencia que viene de casa”.
Uno de los ejes que más resonó en el público fue el tratamiento del incesto y el abuso sexual en entornos familiares.
La película no lo muestra de forma explícita, pero lo coloca como parte del origen del trauma de Juana. En un estado con altos índices de violencia familiar, el tema detonó testimonios del público. “Nos enseñaron que de eso no se habla. La película te obliga a mirarlo”, dijo una de las asistentes durante el diálogo.
El conversatorio posterior reunió a Giménez Cacho con periodistas locales que han cubierto desapariciones, fosas clandestinas y feminicidios.
La conexión fue inmediata: Juana habla de la Ciudad de México, pero el riesgo, la impunidad y el silenciamiento son lenguaje común en Chihuahua.
“¿Qué mueve a los periodistas a poner en riesgo su vida?”, se preguntó Giménez Cacho al desarrollar el guion. La respuesta que da la película es brutalmente honesta: a veces no es la búsqueda de justicia. Es un ajuste personal con el dolor.
“No me interesa la justicia en realidad, lo que me interesa es este proceso personal”, dice Juana en pantalla. Juana fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2025 y llegará a salas comerciales el 16 de abril. En Chihuahua, su primera parada no fue sólo una proyección: fue una terapia colectiva sin permiso para mirar a otro lado.