A sus 34 años, la enfermera de profesión también realiza una actividad que asumió por amor a su familia y al legado que sostiene junto a su esposo en Vulcanizadora Osiris, ubicada en la calle Escudero 21.
Aunque terminó su carrera de enfermería hace ocho años, Karen nunca se alejó del negocio familiar, un oficio que aprendió desde abajo y que hoy desempeña con orgullo, pese a los prejuicios que enfrentó al inicio.
“Es un negocio difícil, pues todo lo ven como un trabajo para hombres; había muchos clientes con desconfianza, sorprendidos de que una mujer quitara llantas, pero con el tiempo nos fueron tomando cariño y confianza”, relata.
La vulcanizadora tiene cerca de 17 años de historia. Fue fundada por el abuelo de su esposo, conocido como “Cacho Sosa”, y continuada por su suegro, su esposo y su cuñado, quien falleció hace seis años.
Tras esa pérdida, el matrimonio tuvo que reconstruir el negocio prácticamente desde cero.
“Empezamos otra vez mi esposo y yo solos, levantándolo poco a poco. Le ayudo a desmontar llantas, a vulcanizar, a hacer servicios a domicilio. Es un negocio familiar que seguimos por el legado que nos dejaron”, señala.
Karen recuerda que, en un principio, su presencia causaba sorpresa e incluso curiosidad entre los clientes. Algunos acudían sólo para confirmar que era cierto que una mujer realizaba ese trabajo, una experiencia que la marcó ocurrió cuando acudió a un servicio a domicilio.
“Una señora me tomó una foto porque su esposo no quería que hablara a ningún negocio, pensaba que iría un hombre. Cuando vio que fui yo, le tomó la foto para demostrarle que sí me atendió una mujer”, comenta entre sonrisas.
A pesar de contar con una formación profesional en el área de la salud, Karen reconoce que el trabajo con las llantas ha sido fundamental para su familia, incluso para costear su educación.
“Gracias a Dios, de aquí salió mi carrera, es un negocio noble, aunque muchos lo ven sucio o pesado, nosotros vivimos de esto con orgullo”.
Además del servicio de desponchado y vulcanización, el taller ofrece venta de llantas nuevas y usadas, rines y atención a domicilio.
Con el paso de los años, han construido una clientela fiel que confía en su trabajo. Sin embargo, el oficio no está exento de riesgos. Karen explica que en ocasiones deben desmontar llantas deportivas manualmente, utilizando barras, lo que implica un mayor esfuerzo físico y el riesgo de lesiones.
“No tenemos Seguro Social ni incapacidad, si nos lastimamos, tenemos que atendernos por nuestra cuenta, pero seguimos trabajando todos los días”.
Más allá del esfuerzo físico,
Karen ve en su labor una oportunidad para enseñar a sus hijos el valor del trabajo y la dignidad de cualesquier oficio.
“Queremos darles el ejemplo de que no hay trabajo pequeño ni indigno, este negocio es parte de nuestra historia y vamos a seguir adelante”.
En un entorno donde el trabajo en vulcanizadoras sigue siendo predominantemente masculino, Karen Ontiveros demuestra que la determinación y el compromiso no tienen género, y que entre llantas, herramientas y esfuerzo, también son construidas historias de superación.
Pronto estarán en una nueva ubicación, en la avenida Deza y Ulloa 400, y el número telefónico es el 614-502-25-66, destacando que llegan “hasta donde ustedes necesiten de nuestra ayuda”