Chihuahua, Chih.- Aunque ha construido su vida en Chihuahua, Pedro Awed mantiene fuertes lazos con Líbano, su país de origen, especialmente con su familia en Beirut.
El comerciante de joyería radica en México desde hace más de cinco décadas, pero mantiene comunicación constante con sus familiares que permanecen en la zona afectada por los recientes enfrentamientos.
En entrevista con El Diario, compartió que desde que se intensificaron los ataques y bombardeos en la región, las llamadas telefónicas a la capital libanesa con sus hermanos se han vuelto más constantes.
“Me comunico con ellos un día sí y otro no. Ayer hablé con mi hermana y gracias a Dios están bien”, comentó.
Relató que la situación en el país es tensa debido a la cercanía de los ataques y la constante presencia de aviones militares, misiles y explosiones que se escuchan en varias zonas.
“Se escuchan los aviones, los bombazos y los misiles. Están relativamente cerca. Es como si de aquí a Ávalos se escucharan las detonaciones”, explicó para dimensionar la proximidad del conflicto.
De acuerdo con su testimonio, gran parte de la población civil vive con temor, particularmente en el sur del Líbano, donde los enfrentamientos se han intensificado. Dijo que en esa región, miles de personas han tenido que abandonar sus hogares debido a los bombardeos.
“Hay mucha gente que ha tenido que salir de sus casas por los ataques. Muchos se refugian en escuelas o en edificios, pero no todos caben. Hay personas que están durmiendo en las banquetas o en la calle”, señaló.
El empresario indicó que esta situación se agrava debido a las bajas temperaturas que se registran actualmente en esa zona del Medio Oriente.
Aseguró que diariamente sigue las noticias sobre la guerra en Medio Oriente, con la esperanza de que la violencia no cobre más víctimas entre la población civil ni afecte a personas inocentes.
Pedro Awed relató que llegó a México hace 55 años, cuando tenía apenas 22 años de edad, luego de que un tío suyo, uno de los primeros migrantes libaneses establecidos en el municipio de Delicias, lo invitara a trabajar y comenzar una nueva vida en el país.
“Llegamos directo de Líbano a Delicias. Allí estaba un hermano de mi papá que tenía muchos años viviendo en México; él fue de los primeros que llegaron a Delicias y por eso me vine con él. Me ayudó a establecerme”, recordó.
Comenta que, con el paso del tiempo, él y sus hermanos se asentaron en el estado de Chihuahua. Actualmente tres de ellos permanecen en la región, mientras que uno falleció hace aproximadamente cinco años.
Después de iniciar su vida laboral en Delicias, el comerciante se trasladó a la capital del estado, donde hoy mantiene un negocio de joyería en el centro de la ciudad, actividad que ha sido la base de su estabilidad económica y familiar durante décadas.
En Chihuahua formó su familia, tiene tres hijos y cuatro nietos, por lo que asegura que su vida y sus raíces ya están completamente arraigadas en México.
“Ya tengo mis raíces aquí. Tengo hijos, nietos y toda mi familia. Uno ya no puede dejar todo eso por nostalgia. Aquí ya está hecha mi vida”, expresó.
Un conflicto complejo
Awed explicó que el conflicto en Líbano es complejo y está marcado por factores históricos, políticos y religiosos. El país cuenta con cerca de cinco millones de habitantes y más de 18 religiones distintas, lo que históricamente ha generado tensiones internas.
Según su perspectiva, el actual enfrentamiento está relacionado con grupos armados vinculados al islam chiita que operan en territorio libanés y que mantienen alianzas con Irán.
“Ese grupo recibe apoyo, dinero y armamento de Irán. Ellos están atacando a Israel desde el Líbano, y Israel responde con ataques. Es una guerra abierta”, comentó.
Indicó que Israel posee una capacidad militar mucho mayor, con sistemas avanzados de defensa aérea, drones y aviación, lo que ha intensificado los bombardeos sobre zonas donde operan dichos grupos.
No obstante, subrayó que quienes más sufren las consecuencias son los civiles.
“La gente inocente es la que está pagando el precio. Niños, familias que no tienen nada que ver con el conflicto. Ellos son los que pierden sus casas y su seguridad”, lamentó.
El comerciante señaló que las tensiones en la región no son nuevas y forman parte de una larga historia de disputas geopolíticas y religiosas.
“El conflicto en esa región viene desde hace muchísimos años, incluso desde antes de Cristo, como dicen. Hay religión, pero también hay intereses políticos y económicos”, explicó.
Aunque Líbano no cuenta con grandes reservas petroleras, su ubicación geográfica lo coloca en medio de una zona estratégica rodeada por países con importantes recursos energéticos.
Entre dos realidades
Awed también reflexionó sobre las diferencias y similitudes entre los problemas de seguridad en Medio Oriente y los que se viven en México.
Recordó que, a lo largo de su vida en Chihuahua, su negocio ha sido víctima de asaltos armados en al menos tres ocasiones, además de recibir constantes llamadas de extorsión telefónica.
“Aquí también vivimos otro tipo de conflictos. A veces sabemos que en otros países hay guerras, pero aquí también enfrentamos problemas de inseguridad”, señaló.
Sin embargo, dijo sentirse agradecido de que su familia no haya sufrido daños directos.
“Gracias a Dios estamos bien. Nosotros nos dedicamos a trabajar y a mantenernos al margen de problemas”, expresó.
A pesar de la preocupación por la situación en Líbano, Awed mantiene la esperanza de que el conflicto pueda resolverse.
“Mi deseo principal es que mi familia esté bien y que esta guerra se termine pronto”, afirmó.
También expresó que su mayor anhelo es que las nuevas generaciones puedan vivir en un mundo más seguro.
“Queremos paz. Paz mundial. Que la gente pueda salir a la calle sin miedo, que los jóvenes puedan divertirse sin temor. Eso es lo que todos queremos”, concluyó.
Mientras tanto, dijo, continúa pendiente de cada llamada y cada noticia que llega desde Beirut, con la esperanza de que la violencia ceda y sus familiares puedan mantenerse a salvo.