Chihuahua, Chih.- En lo que va de 2026 el estado de Chihuahua registra 34 incendios forestales con una superficie preliminar afectada de 240.65 hectáreas. El reporte más reciente indica que actualmente permanecen activos dos siniestros en la entidad, los cuales son atendidos por brigadistas forestales y personal de diversas corporaciones.
De acuerdo con el informe más reciente de las autoridades ambientales, los incendios activos se localizan en los municipios de Ocampo y Guachochi. El primero ocurre en el paraje Cascada de Basaseachi–al parecer provocado por excursionistas–, donde el fuego presenta un control aproximado del 20 por ciento, mientras que el segundo se ubica en el predio Bacheamachi, con un avance de control cercano al 10 por ciento.
Para la atención de ambos siniestros trabajan 20 combatientes forestales distribuidos en brigadas que realizan labores de contención, brechas cortafuego y monitoreo del comportamiento del fuego. La superficie preliminar afectada por estos dos incendios alcanza alrededor de 3.5 hectáreas.
A pesar de la presencia de estos dos eventos, las autoridades mantienen el enfoque preventivo ante el incremento de visitantes a zonas serranas durante el periodo vacacional de Semana Santa, cuando históricamente se registra un aumento en los riesgos por fogatas mal apagadas, colillas de cigarro o acumulación de basura en áreas de campamento.
La Coordinación Estatal de Protección Civil, la Secretaría de Desarrollo Rural y la Comisión Nacional Forestal reforzaron las acciones de preparación con capacitación especializada para personal municipal y estatal, con el objetivo de mejorar la respuesta ante emergencias forestales.
Como parte de estas acciones, brigadistas y personal operativo participaron en cursos de manejo del fuego y combate de incendios forestales en el Centro Estatal de Manejo del Fuego ubicado en la ciudad de Chihuahua. Durante tres días se desarrollaron los cursos S-130 y S-190, que incluyen formación teórica y prácticas en campo enfocadas en seguridad del combatiente, comportamiento del fuego y organización de brigadas.
En la capacitación participaron elementos de bomberos y protección civil de los municipios de Meoqui, Ahumada, Chihuahua, Moris, Temósachic, Satevó, Riva Palacio, Aldama, Saucillo y Delicias. Las autoridades buscan fortalecer la coordinación entre corporaciones para responder con mayor rapidez ante incendios que puedan registrarse en la Sierra Tarahumara y otras zonas forestales del estado.
Las dependencias ambientales también mantienen monitoreo constante de las condiciones climáticas y del terreno. Aunque el inicio de 2026 registró lluvias por encima de los niveles observados en los últimos años, el crecimiento de pastizales y vegetación genera acumulación de material combustible que puede favorecer la propagación del fuego durante los meses de mayor calor.
Durante enero de este año la entidad registró una precipitación acumulada de 15.5 milímetros, el nivel más alto para ese mes en seis años. La tendencia continuó en febrero, cuando el acumulado alcanzó 16.1 milímetros en los primeros días del mes, lo que colocó a 2026 como uno de los arranques de año más húmedos del último sexenio.
Los especialistas explican que este comportamiento climático genera un escenario mixto. Las lluvias ayudan a reducir las condiciones de sequedad extrema, pero al mismo tiempo favorecen el crecimiento de vegetación que, al secarse durante la temporada de calor, se convierte en combustible para los incendios forestales.
El antecedente más reciente confirma la magnitud del desafío. Durante la temporada pasada brigadas federales, estatales, municipales y comunitarias combatieron 598 incendios forestales en Chihuahua, con la participación de personal de la Secretaría de Desarrollo Rural, Protección Civil Estatal, la Comisión Nacional Forestal, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional.
Los municipios con mayor incidencia durante el año anterior incluyeron Guadalupe y Calvo, Madera, Guachochi, Bocoyna, Balleza, Carichí, Casas Grandes, Chínipas, Guazapares, Guerrero, Ocampo, Urique y Uruachi, regiones que concentran extensas áreas forestales y que cada temporada enfrentan condiciones propicias para la propagación del fuego.
Ante ese panorama, las autoridades mantienen sesiones periódicas de evaluación y estrategia para fortalecer la prevención durante 2026. El objetivo consiste en proteger los ecosistemas forestales del estado y reducir los riesgos para las comunidades serranas ante el inicio de la temporada de incendios.
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