Chihuahua.- Décadas enteras dentro de las aulas quedaron resumidas este viernes en un aplauso largo y de pie dentro del Centro de Exposiciones y Convenciones, donde el Gobierno del Estado entregó más 62 millones 522 mil 079 pesos en estímulos económicos y reconocimientos a maestras y maestros federales y estatales que dedicaron gran parte de su vida a enseñar, formar generaciones y sostener la educación pública en Chihuahua.
“La docencia cambia vidas sin hacer ruido, crecen silenciosos por los años, pero permanecen en quienes encontraron en las aulas amor y esperanza”, expresó el secretario de Educación y Deporte, Francisco Hugo Gutiérrez Dávila, durante el homenaje realizado con motivo del Día del Maestro, frente a cientos de docentes acompañados por hijos, nietos, compañeros de trabajo y familiares que llenaron el recinto.
Las ceremonias reunieron a maestras y maestros con trayectorias de 28, 30, 40 y hasta más de 50 años de servicio. Algunos caminaron lentamente hacia el escenario mientras el auditorio observaba nombres que durante décadas formaron parte de escuelas urbanas, rurales y serranas de todo el estado. Otros levantaron las medallas entre aplausos y fotografías que intentaban resumir una vida completa dentro de las aulas.
En el subsistema federalizado, el Estado destinó más de 40 millones 722 mil pesos para reconocer a 556 docentes. Un total de 97 maestras y maestros recibieron la medalla “Ignacio Manuel Altamirano” por cumplir más de 40 años de servicio, además de un estímulo económico superior a los 107 mil pesos. Otros 459 trabajadores de la educación obtuvieron la medalla “Rafael Ramírez Castañeda” por tres décadas dentro de las aulas y recibieron un apoyo económico mayor a los 66 mil pesos.
El acto contó con la presencia del secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña Grajeda, en representación de la gobernadora Maru Campos; la presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Marcela Herrera Sandoval; el representante del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, José Rigoberto Guevara Vázquez; el secretario de Educación y Deporte, Francisco Hugo Gutiérrez Dávila; el secretario general de la Sección 8 del SNTE, Eduardo Zendejas Amparán, así como el diputado Alfredo Chávez, entre otras autoridades civiles y militares.
El secretario general de la Sección 8 del SNTE, Eduardo Zendejas Amparán, recordó que detrás de cada medalla existen historias marcadas por caminos largos, comunidades apartadas y jornadas que mantuvieron durante años a maestras y maestros lejos de sus familias. Afirmó que el verdadero valor de esos reconocimientos no radica en el peso del oro o la plata, sino en la huella que dejaron en miles de estudiantes que después se convirtieron en profesionistas, médicos, ingenieros, abogados, empresarios o incluso nuevos docentes.
“Cuántas generaciones pudieron formar, forjar y darle a la niñez ese sueño y esa esperanza de poder cambiar su vida gracias a una maestra o un maestro”, expresó durante su mensaje frente a un auditorio que respondió con aplausos constantes a cada mención de los docentes homenajeados.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando el profesor José Andrés Bailón Hernández y la maestra María Antonieta Aramburu Saucedo recibieron un reconocimiento especial por cumplir 52 años de servicio. El recinto entero se puso de pie mientras ambos avanzaban hacia el escenario para recibir una placa especial y un estímulo económico adicional, en medio de aplausos prolongados y miradas que reflejaban admiración y respeto.
El maestro Rafael Ortega Rivera, representante de los docentes homenajeados, afirmó que la ceremonia reconoció mucho más que antigüedad laboral. Señaló que cada maestra y maestro construyó una historia marcada por paciencia, entrega y compromiso con generaciones enteras de niñas, niños y adolescentes que encontraron en la escuela pública una oportunidad para transformar su vida.
“Ser maestro es mucho más que impartir conocimientos; es transformar vidas desde un enfoque humanista, sembrar esperanza y acompañar generaciones enteras con paciencia y vocación”, expresó durante su intervención.
En representación de la gobernadora Maru Campos, el secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña Grajeda, aseguró que el magisterio enfrenta desafíos cada vez más complejos debido a la inseguridad, los cambios tecnológicos y los rezagos educativos que persisten en distintas regiones del estado. El funcionario reconoció que muchas veces son las maestras y maestros quienes logran rescatar a jóvenes de contextos marcados por la violencia y afirmó que el Estado trabaja en programas educativos y protocolos de protección para el personal docente.
Después del homenaje al subsistema federalizado, el Gobierno del Estado realizó la ceremonia dedicada al magisterio estatal, donde entregó más de 21 millones 118 mil pesos a 325 trabajadoras y trabajadores de la educación por su trayectoria en educación básica y superior. Además, autoridades otorgaron el Seguro de Retiro Mutualista a 355 empleados del sector educativo y rindieron homenaje al profesor Pedro Covarrubias Pizarro por su ingreso a la Rotonda de Maestros Ilustres, distinción que reconoce sus aportaciones a la educación chihuahuense.
La ceremonia del subsistema estatal fue encabezada por el secretario de Educación y Deporte, Francisco Hugo Gutiérrez Dávila, en representación de la gobernadora Maru Campos; el secretario general de la Sección 42 del SNTE, Manuel Quiroz Carbajal; la presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Marcela Herrera Sandoval; el representante del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE para la Sección 42, Luis Enrique Morales Acosta, así como el representante del secretario de Desarrollo Humano y Bien Común del Municipio de Chihuahua, Mario Eduardo García Jiménez.
Al terminar las ceremonias, el escenario todavía permanecía rodeado de docentes que buscaban una última fotografía con sus compañeros.
Entre medallas, flores, abrazos y lágrimas discretas quedaron resumidas miles de historias construidas frente a grupo, lejos de los reflectores y dentro de salones donde generaciones enteras aprendieron a leer, escribir, pensar y encontrar un lugar en el mundo gracias a la voz paciente de una maestra o un maestro.