Chihuahua, Chih.- La confección y reparación de artículos de piel mediante técnicas tradicionales mantiene su vigencia en la ciudad gracias al trabajo de artesanos como David Torres, quien acumula 26 años de trayectoria en el ramo de la talabartería y la zapatería.
El ambiente de su taller condensa la esencia del oficio tradicional, paredes con repisas repletas de pares de botas vaqueras de diversos estilos y bordados, pizarrones con notas y metas de trabajo, herramientas de mano como martillos de rematar y tijeras sobre mesas de trabajo desgastadas por el uso, así como calzado de vestir en pleno proceso de confección o reparación.
Iniciado en el oficio mediante la enseñanza de maestros zapateros y talabarteros experimentados, Torres sostiene que dominar el trabajo en cuero exige dedicación constante.
“Cada artesano imprime su destreza y cada producto lleva la firma del trabajador”
David Torres, tabartalero y zapatero
Talabartero y zapatero
De acuerdo con el artesano, más que secretos guardados, el valor de la actividad radica en la destreza manual y en la impronta personal que cada trabajador deja en la pieza.
"No existe ningún secreto. Los procesos son diferentes en todos lados, cada quien imprime su estilo porque todo es artesanal. Cada artesano imprime su destreza y cada producto lleva la firma del trabajador", señaló.
En el taller elaboran y reparan diversos artículos entre los que destacan botas vaqueras, cintos, monturas, carteras, fundas, chaparreras y bolsas de piel.
La demanda de estos objetos proviene tanto de clientes locales con tradición de consumo como de compradores extranjeros, especialmente residentes de Estados Unidos que valoran el acabado hecho a mano.
Además de ser una fuente de sustento familiar y empleo generador de plazas para otros artesanos, la talabartería logra consolidarse como un oficio dinámico que conserva la identidad comercial y artesanal de la región.