Chihuahua.- Los resultados de la evaluación PISA 2025 representan una señal de alerta para el sistema educativo mexicano, particularmente por las deficiencias detectadas en matemáticas y comprensión lectora, advirtió el director general estatal del Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado de Chihuahua (CONALEP), Omar Bazán Flores.
El funcionario señaló que siete de cada 10 estudiantes mexicanos evaluados no alcanzaron el nivel mínimo de competencia en matemáticas, mientras que alrededor de la mitad presentó dificultades para comprender textos, identificar ideas principales, localizar información y reflexionar sobre lo leído.
Ante este panorama, Bazán Flores planteó que las evaluaciones no deben utilizarse únicamente para medir resultados académicos, sino como una herramienta para detectar a tiempo las áreas en las que los estudiantes requieren apoyo e intervenir antes de que los rezagos se profundicen.
Advirtió que las deficiencias en estas habilidades pueden trasladarse a situaciones de la vida cotidiana y al ámbito laboral, al dificultar que los jóvenes interpreten instrucciones, analicen información, resuelvan problemas o construyan argumentos.
Por ello, consideró necesario que la respuesta educativa vaya más allá de preparar a los estudiantes para una prueba y se concentre en desarrollar capacidades que les permitan razonar, tomar decisiones, aprender de manera autónoma y enfrentar las exigencias del mundo laboral.
Plantean diagnósticos en planteles
Como parte del plan Visión CONALEP Chihuahua 2030, el directivo propuso fortalecer el acompañamiento académico, la actualización docente, la incorporación de tecnología y una atención diferenciada para los estudiantes.
La primera etapa, explicó, contempla realizar diagnósticos en los planteles del estado para conocer el nivel de los alumnos en comprensión lectora, pensamiento matemático, ciencias y habilidades digitales.
Bazán Flores señaló que cada centro educativo deberá identificar cuáles son los aprendizajes que dominan sus estudiantes, dónde se concentran los principales rezagos y qué tipo de apoyo requiere cada grupo.
Aclaró que estos ejercicios no deben utilizarse para señalar o excluir a los alumnos, sino para detectar necesidades y actuar oportunamente.
La intención, explicó, es convertir la evaluación en un proceso continuo de acompañamiento, en el que los resultados permitan identificar las dificultades, aplicar estrategias de refuerzo y posteriormente volver a medir los avances.
El director estatal de CONALEP sostuvo que elevar la calidad educativa requiere conocer primero las condiciones reales de aprendizaje de los jóvenes para, a partir de ello, establecer acciones específicas que permitan reducir los rezagos.