Tras ser privado de la libertad el lunes, el reconocido médico José Antolín Montero Alpírez fue hallado sin vida en un terreno baldío de la Colonia Revolución en Poza Rica, Veracruz

Según reportes locales, el cirujano presentaba huellas de tortura, el rostro cubierto con cinta y se encontraba atado de los pies

A pesar de que se ha señalado que su familia realizó el pago de un rescate para obtener su liberación, sus captores lo asesinaron, de acuerdo con versiones extraoficiales.

Montero Alpírez fue una figura sumamente reconocida en el ámbito médico del norte de Veracruz.

Entre sus cargos más relevantes se encuentran: director del Hospital Regional de Poza Rica en dos ocasiones, incluyendo el año 2012; Subdirector y Jefe del Servicio de Cirugía en el mismo nosocomio y colaborador en la Unidad Médico Quirúrgica "Dr. Gervacio Aguilar".

Sus colegas y amigos lo describieron como un profesional incansable que, incluso a su edad, continuaba realizando cirugías y atendiendo consultas, muchas veces brindando apoyo a pacientes de escasos recursos sin cobrar por sus servicios

El asesinato del médico generó una profunda ola de indignación y tristeza en la comunidad. Su amigo, el doctor Juan Dávila Ledezma lamentó el suceso calificándolo como una "blasfemia".

"Compartimos la profesión y el amor por el deporte, futbol y atletismo, jugamos en el mismo equipo y corrimos juntos. En el IMSS fue mi subdirector en el turno nocturno, excelente cirujano y en especial tenía la virtud de la sonrisa, la amabilidad y el sentido del humor, era imposible verlo enojado, otra virtud era la sencillez, la humildad, nunca negó su origen de la pobreza y de cómo se superó, en una ocasión le pregunté: ¿le cobraste?, 'no, me hubiera castigado Dios', me impresionó la espontaneidad de la respuesta", posteó.

"Los asesinos cometieron una blasfemia, un pecado que Dios no les va a perdonar. Descanse en paz este ejemplar ser humano en todos los sentidos de la vida".

La usuaria de Facebook, Veros Nurse, reprochó a delincuentes que no les importara matar a un adulto mayor.
"No tenían por qué detener esas manos que siempre protegieron la vida, no tenían ningún derecho y, sin embargo, no les importó ni tu profesionalismo, ni tu edad, ni tu persona. Descansa en paz maravilloso amigo y sigue brillando y sonriendo en el cielo con esa tranquilidad y bondad que te caracterizaban.