México, al igual que sus vecinos del norte, ha estado enfrentando dificultades para controlar el resurgimiento del sarampión. Ahora, a medida que el virus se propaga y se acumulan casos, el país parece estar cerca de perder un estatus que le costó trabajo conseguir entre los países que han eliminado la enfermedad.
Se espera que un grupo de expertos de salud independientes, convocado por la Organización Panamericana de la Salud, OPS, se reúna el 13 de abril para examinar los datos que se utilizarán para decidir si se revoca el estatus de país libre de sarampión que México ostenta desde hace tres décadas.
El momento no podría ser más urgente. México, Canadá y Estados Unidos acogerán este año la Copa Mundial de la FIFA y se espera que millones de aficionados lleguen a Norteamérica este verano.
“Vamos a tener visitantes que probablemente no estén vacunados”, dijo en una entrevista Victoria Pando Robles, viróloga mexicana e investigadora en enfermedades infecciosas. “Pero si van a un estadio, van a encontrarse a miles de personas susceptibles. Y entonces esos números pues ya se vuelven importantes. Es exponencial”.
Canadá ya perdió su estatus de eliminación el año pasado y Estados Unidos presentará sus datos en abril. La mayoría de los casos confirmados de sarampión en el hemisferio, alrededor del 94 por ciento, se han concentrado en esos dos países y en México, según datos de la OPS publicados este mes.
México tiene la mayor carga de la región, según el informe de la organización. El país dio a conocer el miércoles que el virus se había extendido por los 32 estados y que los casos confirmados desde principios del año pasado habían superado los 9000. Las autoridades también están controlando casi 4000 casos más probables. Al menos 28 personas han muerto a causa del virus.
“Estamos seguros que se va a controlar el brote”, dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en una conferencia de prensa el miércoles. El país dispone de 28 millones de vacunas, “que son suficientes”, añadió. “Y estamos con una estrategia de distribución adecuada”.
Sheinbaum dijo a los periodistas que no se estaban considerando medidas extraordinarias de cara al Mundial, salvo una campaña intensiva de vacunación que se encuentra en curso.
“La mayoría de los mexicanos ya están vacunados, eso es muy importante”, dijo. “Si no estuvieran vacunados, tendríamos millones de contagios; no se ha dado”.
El brote actual en México comenzó a principios de 2025, cuando un niño de 9 años de una comunidad menonita —cuyos miembros suelen vivir en asentamientos aislados con escasa interacción médica— regresó de Texas, donde había un brote en curso, al estado mexicano de Chihuahua, donde hay una importante presencia menonita.
Un estudio reciente descubrió que el virus fue contraído entonces por trabajadores agrícolas estacionales, que suelen viajar a distintas regiones del país, y se propagó en personas no vacunadas antes de llegar a poblaciones indígenas remotas de México.
Según los expertos, varios factores son responsables del aumento de los casos de sarampión en México.
La vacunación contra el sarampión ha disminuido en la última década, sobre todo la segunda dosis, y la inmunidad ha disminuido entre los adultos jóvenes y los niños, dejando desprotegidos a grandes segmentos de la población mexicana.
“La gente que nació después de los noventas no conoce cómo es el sarampión y las complicaciones que puede tener”, dijo Pando. “Entonces ya relajan un poco la vacunación en sus hijos”.
Otros señalan los déficits históricos y recientes del sistema de salud pública de México. Los recortes presupuestarios de los últimos años, la grave infrautilización del presupuesto autorizado para vacunación, la falta de coordinación entre las instituciones públicas y otras cuestiones logísticas —como la compra tardía de vacunas y un sistema de almacenamiento en cadena de frío inferior al promedio, necesario para mantener la eficacia de las dosis— han contribuido al problema, según un informe de la Asociación Mexicana de Vacunología.
“Esto no es de un gobierno, no es de un partido”, dijo Rodrigo Romero Feregrino, coordinador de la asociación. “Ha sido una desatención crónica que viene desde varios años”.
La Secretaría de Salud de México rechazó una solicitud de comentarios.
Para evitar perder su estatus de país libre de sarampión, México tiene que demostrar que la misma cepa del virus introducida por primera vez en Chihuahua no ha circulado durante más de 12 meses, según el protocolo. A medida que se acerca la fecha límite de abril, esto parece cada vez más difícil de conseguir.
“En realidad, México ya perdió el estatus”, dijo Malaquías López Cervantes, epidemiólogo clínico de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Falta que haga la declaratoria burocrática la OPS. Lo que México debe demostrar es capacidad para manejar el brote, la epidemia que tenemos hoy en día”.
Para José Moya Medina, representante en México de la OPS, los esfuerzos del gobierno para controlar el brote podrían tener éxito “en unos meses más”.
“Hay una respuesta al más alto nivel político”, dijo. “Está considerado como una prioridad”.
Pero incluso si el país evita perder su estatus de eliminación del sarampión, para hacer frente a cualquier brote futuro es necesario solucionar una serie de problemas que van mucho más allá de las campañas de vacunación, dijeron los expertos.
“Tenemos que pensar: ¿cómo lo vamos a recuperar?”, dijo Romero sobre la certificación. “Y no por el hecho del papel, del reconocimiento, sino porque no podemos permitir que haya muertes o complicaciones por enfermedades que son prevenibles”.