Los grupos parlamentarios del PRI en Senado y Cámara de Diputados alertaron que la propuesta de reforma electoral de la Presidenta Claudia Sheinbaum pone en más riesgo la relación con Estados Unidos.

"Esta reforma representa un riesgo directo para la relación de México con Estados Unidos y sus aliados comerciales, al evidenciar un retroceso democrático que debilita la confianza en nuestras instituciones.

"Conducir al País por una deriva autoritaria envía al mundo una señal de inestabilidad e incertidumbre que afecta inversiones, acuerdos comerciales y la credibilidad internacional de México", señalaron diputados y senadores del PRI.En un pronunciamiento sobre la reforma que se avecina, al cerrar su reunión plenaria antes del inicio del periodo de sesiones, los legisladores remarcaron que ninguna nación puede ser socio estratégico confiable mientras erosiona las reglas democráticas que dan certeza política y económica.

"La historia demuestra que las democracias no mueren de un día para otro: se erosionan cuando los gobiernos debilitan a los árbitros electorales, reducen el pluralismo político y convierten a las elecciones en instrumentos del Poder", advirtieron.

Aseguraron que esto es exactamente lo que hoy pretende la reforma electoral del Gobierno de Morena, porque el mensaje ha sido claro: que este partido no tolera el disenso, no acepta la diversidad política y no quiere contrapesos."Su objetivo es avanzar hacia un régimen autoritario, similar al de Venezuela, bajo Nicolás Maduro o al de Nicaragua, bajo Daniel Ortega, donde la Oposición es marginada, las instituciones son subordinadas y el poder se concentra en una sola facción política", remarcaron los legisladores priistas, al rechazar la reforma electoral que en breve enviará al Congreso la Presidenta.Denunciaron que la Administración federal ha ignorado todas las advertencias y preocupaciones expresadas por especialistas, académicos, representante de la iniciativa privada, sectores productivo y organizaciones de la sociedad civil, respecto a que se busca someter al árbitro electoral, controlar las elecciones, debilitar a la oposición e imponer la voluntad de un solo partido, sin contrapesos.