Ciudad de México.- Apenas llegó el silbatazo final y la fiesta se apagó.

El Ángel de la Independencia, preparado para una celebración histórica, comenzó a quedar vacío en cuestión de minutos tras la eliminación de la Selección Nacional.

Para respiro de las autoridades, que durante todo el día desplegaron un operativo especial para evitar aglomeraciones y posibles portazos, la retirada de miles de aficionados ocurrió de manera inmediata y ordenada.

Los gritos que durante horas retumbaron sobre Paseo de la Reforma se convirtieron primero en tensión durante los últimos 15 minutos del encuentro y los 11 minutos de reposición, cuando los aficionados no dejaron de alentar frente a las pantallas gigantes instaladas en la zona.

Pero el apoyo no alcanzó.

Las gargantas se apagaron y el corredor donde minutos antes había cánticos, banderas y esperanza comenzó a llenarse de rostros largos, lágrimas y aficionados caminando hacia las salidas.

"No se vale, no se vale, no se vale. Estábamos a punto", dijo entre lágrimas Omar Pérez, aficionado procedente de Santa Cruz Meyehualco, mientras abandonaba la zona del Ángel.

El operativo que desde temprano controló el ingreso de aficionados mediante filtros, conteos y accesos dosificados cambió de fase tras la derrota: de contener la llegada masiva de personas a facilitar el desfogue hacia calles aledañas.

Elementos de seguridad mantuvieron los corredores de salida abiertos mientras la multitud comenzó a dispersarse hacia Reforma, Florencia y vialidades cercanas.

El festejo que durante horas esperó la afición mexicana no llegó.

En el Ángel, otra vez, quedó la misma sensación: México estuvo cerca.