Cd. de México.- México dejó de ser sólo un territorio de paso hacia Estados Unidos y se convirtió también en destino para miles de extranjeros que buscan protección legal.

Tan sólo de enero a mayo de 2026, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) recibió solicitudes de 19 mil 109 personas, principalmente de Haití, Cuba y Venezuela, nacionalidades que ahora encabezan la demanda de refugio en el País.

Aunque está por debajo del máximo alcanzado durante la crisis migratoria reciente -en 2025 se contabilizaron 70 mil 631 personas solicitantes-, la cifra confirma una transformación frente a los niveles registrados hace una década.

En 2016, la Comar recibió 8 mil 796 solicitudes de refugio. Para 2019, durante el auge de las caravanas migrantes procedentes principalmente de Centroamérica, la cifra llegó a 70 mil 423.

Después de una caída temporal en 2020 por las restricciones de movilidad durante la pandemia, con 41 mil 303 solicitudes, la demanda volvió a dispararse en 2021 hasta 129 mil 791 casos y alcanzó un máximo histórico de 140 mil 982 solicitudes en 2023.

El incremento transformó por completo la operación de la Comar, una institución creada para analizar solicitudes de protección internacional que ahora enfrenta una demanda histórica con una estructura limitada.

El organismo es responsable de recibir solicitudes, integrar expedientes, realizar entrevistas, analizar riesgos en los países de origen y determinar si una persona extranjera cumple con los requisitos para obtener la condición de refugiado o protección complementaria.

Cada expediente implica revisar si una persona enfrenta persecución, violencia, conflictos internos, amenazas o violaciones a derechos humanos que le impidan regresar a su país.

Documentos de la Secretaría de Gobernación entregados vía Transparencia muestran que el aumento de solicitudes obligó a reforzar procesos, concentrar recursos y apoyarse durante varios años en cooperación internacional.

Sin embargo, el número de personas que buscan protección creció a mayor velocidad que la estructura institucional.

El fenómeno modificó también el perfil migratorio mexicano. Durante años, la mayoría de los extranjeros atravesaba México con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Las restricciones fronterizas, crisis económicas, violencia e inestabilidad política provocaron que miles comenzaran a detenerse, iniciar trámites y buscar permanecer legalmente.

Actualmente, las solicitudes ya no están dominadas sólo por Centroamérica. La llegada de personas provenientes del Caribe y Sudamérica cambió el mapa.

Durante 2025, Cuba encabezó las peticiones de refugio. De las 70 mil 631 personas solicitantes registradas ese año, 34 mil 662 fueron cubanas, prácticamente la mitad del total. Después aparecieron Venezuela, con 14 mil 329 solicitantes, y Haití, con 9 mil 103.

Los tres países concentraron más del 80 por ciento de quienes pidieron protección internacional.

Para 2026, la tendencia volvió a modificarse. Con corte a mayo, Haití pasó al primer lugar con 7 mil 020 solicitantes, seguido por Cuba con 6 mil 442 y Venezuela con 2 mil 928.

La presión se concentra principalmente en dos puntos: la frontera sur y la Capital del País.

Durante 2025, la Comar recibió 46 mil 726 casos, correspondientes a 70 mil 631 personas solicitantes de refugio.

Pero ocho de cada diez llegaron únicamente a dos oficinas.

Tapachula, Chiapas, concentró 21 mil 142 expedientes, equivalentes a 32 mil 984 personas. La Ciudad de México recibió 15 mil 625 casos, correspondientes a 23 mil 863 solicitantes.

Entre ambas sedes atendieron 56 mil 847 personas, es decir, el 80.4 por ciento del total nacional.

Tapachula se mantiene como la puerta de entrada del sistema. Por su ubicación fronteriza, recibe a miles de personas provenientes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe que buscan regularizar su estancia antes de avanzar hacia otras entidades.

La Ciudad de México se consolidó como segundo polo debido a oportunidades laborales, redes migrantes y servicios disponibles.
La concentración continuó durante 2026. Hasta mayo, la Comar registró 19 mil 109 personas solicitantes. De ellas, 8 mil 769 acudieron a Tapachula y 5 mil 138 a Ciudad de México. Ambas sedes representaron casi 73 por ciento del total nacional.

EL CUELLO DE BOTELLA

La presión se concentra principalmente en dos puntos: la frontera sur y la Capital del País.

Durante 2025, la Comar recibió 46 mil 726 casos, correspondientes a 70 mil 631 personas solicitantes de refugio.

Pero ocho de cada diez llegaron únicamente a dos oficinas.

Tapachula, Chiapas, concentró 21 mil 142 expedientes, equivalentes a 32 mil 984 personas. La Ciudad de México recibió 15 mil 625 casos, correspondientes a 23 mil 863 solicitantes.

Entre ambas sedes atendieron 56 mil 847 personas, es decir, el 80.4 por ciento del total nacional.

Tapachula se mantiene como la puerta de entrada del sistema.

Por su ubicación fronteriza, recibe a miles de personas provenientes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe que buscan regularizar su estancia antes de avanzar hacia otras entidades.

La Ciudad de México se consolidó como segundo polo debido a oportunidades laborales, redes migrantes y servicios disponibles.

La concentración continuó durante 2026. Hasta mayo, la Comar registró 19 mil 109 personas solicitantes. De ellas, 8 mil 769 acudieron a Tapachula y 5 mil 138 a Ciudad de México. Ambas sedes representaron casi 73 por ciento del total nacional.

UN ORGANISMO 'PEQUEÑO'

La operación contrasta con el tamaño de la institución.

Para atender el nuevo escenario migratorio, la Comar cuenta con 221 trabajadores distribuidos en 13 oficinas nacionales.

La mayor parte del personal también está concentrada. La oficina central de Ciudad de México tiene 113 empleados, mientras que Tapachula cuenta con 59.

Entre ambas reúnen 172 trabajadores, casi ocho de cada diez servidores públicos del organismo.

El resto del País opera con estructuras reducidas.

Oluta, Veracruz, cuenta con 10 empleados; Tenosique, Tabasco, con 8; Tijuana con 7; Monterrey y Palenque con 5 cada una; Tuxtla Gutiérrez con 4; Guadalajara con 3; Cancún, Ciudad Juárez y Villahermosa con 2 cada una, y Saltillo con un servidor público.

Aunque la plantilla aumentó de 202 empleados en 2025 a 221 en 2026, el crecimiento fue de apenas 19 plazas, equivalente a 9.4 por ciento.

En contraste, la demanda permanece varias veces por encima de los niveles registrados hace una década.

La presión no sólo está en las solicitudes.

Entre 2018 y 2026, México reconoció como refugiadas a 135 mil 248 personas extranjeras. El mayor peso nuevamente está en la frontera sur. Tapachula acumuló 74 mil 154 reconocimientos, más de la mitad del total nacional. Le siguió Ciudad de México con 25 mil 903 personas reconocidas.

Entre ambas concentraron 100 mil 57 resoluciones favorables, prácticamente tres de cada cuatro refugiados reconocidos en México.

También destacan Tenosique, Tabasco, con 14 mil 289 reconocimientos; Oluta, Veracruz, con 8 mil 659, y Palenque, Chiapas, con 8 mil 048.

ACNUR SUPERA PRESUPUESTO FEDERAL

La presión obligó a sostener durante años parte de la operación con cooperación internacional.

Entre 2022 y 2025, las aportaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) superaron incluso el presupuesto federal asignado a la Comar, de acuerdo con información entregada por la Secretaría de Gobernación.

En 2022, mientras la Comar tuvo un presupuesto federal de 45 millones 667 mil 372 pesos, ACNUR aportó 73 millones 976 mil 970 pesos, equivalente al 162 por ciento.

Para 2023, el presupuesto mexicano fue de 48 millones 339 mil 57 pesos, mientras que la cooperación internacional alcanzó 65 millones 384 mil 455 pesos, es decir, 135 por ciento.

En 2024, frente a un presupuesto federal de 51 millones 201 mil 931 pesos, ACNUR destinó 68 millones 509 mil 269 pesos,
equivalente al 134 por ciento.

En 2025, la cooperación internacional volvió a superar al gasto nacional: 62 millones 835 mil 629 pesos aportados por ACNUR contra 47 millones 866 mil 822 pesos del presupuesto federal, equivalente al 131 por ciento.

Para 2026 la relación cambió: la Comar reportó un presupuesto federal de 109 millones 216 mil 176 pesos, mientras que la aportación de ACNUR fue de 21 millones 949 mil 583 pesos, equivalente al 20 por ciento.

'URGE NUEVO PAPEL MIGRATORIO DE MÉXICO'México debe dejar de verse únicamente como un país de tránsito migratorio hacia Estados Unidos y adaptar sus instituciones a una nueva realidad: miles de extranjeros ya buscan permanecer y reconstruir su vida en territorio mexicano, advierte Avelino Meza, secretario general de Fuerza Migrante.

El especialista asegura que el crecimiento de las solicitudes de refugio durante los últimos años muestra un cambio estructural en la movilidad humana del continente y no sólo un fenómeno temporal provocado por crisis específicas.

"Las cifras oficiales muestran que la realidad migratoria de México cambió de manera profunda en menos de una década.

"Un incremento superior al mil 500 por ciento en las solicitudes de refugio no puede explicarse como una variación temporal; refleja una transformación estructural de la movilidad humana en la región y plantea nuevos retos para las instituciones encargadas de atenderla", señala.

De acuerdo con Meza, México diseñó durante décadas sus políticas migratorias bajo la idea de ser principalmente un país expulsor de migrantes o una ruta de paso para personas que buscaban llegar a Estados Unidos.

Sin embargo, sostuvo, ese escenario cambió ante el aumento de extranjeros provenientes principalmente de América Latina y el Caribe que ahora solicitan protección internacional dentro del País.

"Cada vez más personas no sólo cruzan el territorio nacional con la intención de llegar a otro país, sino que presentan una solicitud de refugio porque identifican a México como un lugar donde pueden acceder a mecanismos de protección y reconstruir su proyecto de vida", explica.

El secretario general de Fuerza Migrante afirma que este nuevo escenario ha generado una presión institucional que supera el diseño original del sistema mexicano de refugio.

Advierte que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) enfrenta una carga operativa mayor a la capacidad con la que fue creada.

"El crecimiento de las solicitudes ha sido mucho más acelerado que el fortalecimiento de su estructura operativa", señala.

El especialista recuerda que actualmente una institución con apenas 221 servidores públicos distribuidos en 13 oficinas nacionales debe responder a decenas de miles de solicitudes cada año.

Además, dice, la demanda está concentrada principalmente en dos puntos: Tapachula, Chiapas, y la Ciudad de México.

"Esa presión se refleja no sólo en el volumen de expedientes, sino también en los tiempos de atención, la necesidad de ampliar su presencia territorial y la creciente dependencia de la cooperación internacional para sostener parte de su operación", indica.
Meza explica que el incremento de solicitudes responde a una combinación de factores regionales que han modificado los patrones tradicionales de movilidad.

Entre ellos menciona violencia, persecución, crisis económicas, debilidad institucional y desplazamientos asociados a fenómenos climáticos en distintos países de América Latina y el Caribe.

A esto, agrega, se suma el endurecimiento de las políticas migratorias en otras naciones, principalmente Estados Unidos.

"El endurecimiento de las políticas migratorias ha modificado las rutas, los tiempos de permanencia y las decisiones de quienes buscan protección internacional", apunta.

Como muestra del cambio, recuerda que entre 2018 y 2026 más de 135 mil personas obtuvieron la condición de refugiadas por parte del Estado mexicano.

"Los datos oficiales confirman la consolidación de esta nueva responsabilidad", sostiene.

El especialista asegura que México ya no puede responder únicamente con medidas de emergencia ante incrementos temporales en los flujos migratorios.

Considera que el País requiere una política permanente de fortalecimiento institucional porque las causas que provocan la movilidad humana continúan presentes.

"Hacia los próximos años, no existen elementos que permitan anticipar un descenso sostenido en las solicitudes de refugio.

"Es posible que las cifras registren fluctuaciones derivadas de cambios en las políticas migratorias o de la evolución económica y política de distintos países; sin embargo, las causas que impulsan la movilidad humana en la región continúan presentes y difícilmente desaparecerán en el corto plazo", afirma.

Meza señala que otro punto clave es el financiamiento del sistema de refugio.

Recuerda que entre 2022 y 2025 las aportaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) fueron superiores al presupuesto federal asignado a la Comar.

Aunque reconoce que la cooperación internacional permitió ampliar capacidades de atención, advierte que también refleja un crecimiento más rápido de las necesidades frente a los recursos nacionales disponibles.

"La cooperación internacional ha sido fundamental para fortalecer la capacidad institucional, pero también evidencia que el crecimiento de las necesidades ha sido más rápido que la inversión pública destinada al sistema mexicano de refugio", explica.

Ante ese panorama, considera inevitable fortalecer a la Comar como una estrategia de largo plazo.

El especialista plantea aumentar presupuesto, contratar más personal especializado, ampliar oficinas, incorporar mejores herramientas tecnológicas y reforzar la coordinación entre instituciones mexicanas y organismos internacionales.

"Más que una medida de corto plazo, se trata de una decisión estratégica para consolidar un sistema de protección internacional con capacidad de responder de manera eficiente, ordenada y con pleno respeto a los compromisos asumidos por México", señala.

Meza sostiene que el debate migratorio del País debe cambiar porque la transformación ya ocurrió.

"La realidad migratoria de la región seguirá evolucionando y México tendrá que hacerlo al mismo ritmo.

"La discusión ya no gira en torno a si el país será un destino para personas que buscan protección internacional; las cifras oficiales demuestran que esa transición ya ocurrió", apunta.

El desafío, agrega, es garantizar que las instituciones tengan recursos, capacidad técnica y una visión de largo plazo para atender una responsabilidad que ya forma parte de la nueva realidad migratoria del continente.