Ciudad de México.- Las armas fabricadas y comercializadas en Estados Unidos han sido el factor determinante para lubricar la violencia registrada en México en las últimas dos décadas, consideró ayer Carlos Pérez Ricart, autor del libro "La violencia vino del norte".
En una conversación con lectores y suscriptores de Grupo REFORMA, sostuvo que de todas las variables analizadas al momento de escribir la obra, la más persistente para explicar las altas tasas de homicidio y de personas lesionadas es la presencia de las armas de fuego.
"No fue Felipe Calderón, ni siquiera fue la guerra contra las drogas. Fueron las armas que ya estaban llegando a México y potenciaron una serie de problemas que ya teníamos acá, que tienen que ver con la pobreza, con la desigualdad, con la marginalidad, con la migración interna, con la estructura familiar", consideró.
En el año 2004, explicó, en Estados Unidos dejó de tener vigencia la Prohibición Federal de Armas de Asalto, como el AR-15, por lo que este tipo de rifles con un alto poder de fuego comenzaron a comercializarse tanto en las tiendas especializadas como en los supermercados y hoy, prácticamente, cualquier persona puede adquirirlas sin mayor restricción.
Puso de ejemplo lo que pasa en Texas, en donde el proceso de verificación del comprador de un arma es de tan sólo nueve minutos y no existen limitantes para adquirir un arsenal si así se desea.
Pérez Ricart, quien es profesor investigador en el CIDE y columnista de Grupo REFORMA, consideró que la manera de salir de este círculo vicioso es con una política pública para impedir que las armas de fuego y los cartuchos sigan llegando a México, algo que, incluso, debería interesar a Estados Unidos.
La mejor manera de impedir que el fentanilo, la cocaína y otro tipo de drogas lleguen a las calles de las ciudades estadounidenses, afirmó, es evitar que los grupos que hacen posible ese tráfico tengan el poder que les otorgan las armas.
"Yo no tengo la menor duda de que la mejor política para el Presidente Trump, la mejor política para EU es salir de este círculo vicioso que supone aceptar que las armas son normales, y empezar a meditar que no es así", indicó.
Ve en 'Los Zetas' poder de fuego
El académico dijo que de todos los grupos criminales existentes en México, "Los Zetas" son quienes mejor ejemplifican lo que han significado las armas para la dinámica violenta en la que se sumió el País en las últimas dos décadas.
Esta organización delictiva, explicó, se constituyó a partir del poder de fuego que les otorgaban las armas y operaron bajo esa lógica, apartándose de las dinámicas de otros cárteles.
"Los Zetas tiene una particularidad, que no tiene ningún otro grupo criminal. No se vincula a partir de familias.
Los grupos criminales, hasta Los Zetas, siempre habían estado construidos a partir de familias, incluso el propio 'Mencho', viene de la familia de los Valencia, su hijo, de hecho, hoy está peleando por el liderazgo del grupo. Los Zetas se construyen a partir de las armas. Tienen ese acceso en Tamaulipas, por las aduanas, y es lo que les permite expandirse", expuso.
Advierten facilidad para acceder a rifles
El flujo incesante de armas y cartuchos que entran en forma ilegal de Estados Unidos a México fue lo que posibilitó que un niño de 15 años matara con un rifle AR-15 a dos maestras en una secundaria en Michoacán, consideró Carlos Pérez Ricart.
El autor del libro "La violencia vino del norte" dijo que se calcula que cada año ingresan al país 145 mil armas, lo que equivale a 397 por día o unas 16 por hora.
"Que un niño de 15 años, de Lázaro Cárdenas, de 15 años, que nació en el año 2011, tenga acceso a un producto que vale 699 dólares y con eso pueda matar a dos de sus maestras, no debería ser normal. Y de hecho, es algo que no pasaba o no solía pasar tanto en México", consideró.
El ingreso masivo de rifles de asalto como el utilizado por el adolescente, explicó, comenzó después de 2004, luego de que en Estados Unidos se quitaran las restricciones para adquirir este tipo de armas y ahora sea posible comprarlas, incluso, en un supermercado.
Esta disponibilidad, explicó, facilitó que, mediate el tráfico hormiga, todos los días, a casi todas horas, se introduzcan armas y cartuchos a México que no sólo van a parar a manos del crimen organizado, sino que también llegan a las casas y quedan al alcance de los niños.
"Este chico habrá nacido apenas en 2011, mucho después de que Felipe Calderón llegara a la Presidencia de la República. Este chico no tenía por qué haber vivido esto. Y lo mismo pensé, por cierto, con el caso del asesino de Carlos Manzo (alcalde de Uruapan), ese chico de Michoacán, que no había cumplido 18 años cuando, sabiendo que el candidato estaba con su niño, el 2 de noviembre, decide darle el disparo", indicó.