Catemaco, Ver.- Al sur, desde la Barra de Sontecomapan hasta Las Barrillas, pasando por Coatzacoalcos; y al norte hasta Alvarado, más allá de Montepío, Playa Hermosa y Roca Partida, donde la marea persiste en escupir restos endurecidos de hidrocarburo derramado. En la arena, los fragmentos de chapapote parecen piezas de una rayuela negra.

En la orilla hay montones de bolsas negras, 50, 100, 150, 200, con los restos del chapapote que la población juntó a paladas, con carretillas, con sus propias manos. En todo han recolectado más de 430 toneladas. A veces con ayuda de la Marina y el personal municipal, pero ni estos saben ahora qué hacer con esos montones de bolsas negras.

"La instrucción fue recogerlo, de lo demás lo ignoro", dijo un marino en Playa La Escollera el jueves, en Alvarado. Unas 150 bolsas negras, quizás más, como animales muertos, inmóviles en la orilla. Los pescadores denunciaron: las dejan ahí, se rompen y el hidrocarburo vuelve al mar, o se entierra y es lo mismo. Llegó una cámara,de la televisión. Los marinos pusieron mala cara. Prometieron que ese mismo día se las llevarían y por la tarde llegó un tráiler con una excavadora, un camión de volteo, varios autos.

"Lo vamos a tirar en el basurero, por donde llegan los camiones de la basura", afirmó el conductor del camión a su llegada, mientras personal de Protección Civil municipal levantaba cables con garrochas para abrirle paso. Al caer la noche, el cargamento salió por un camino oscuro lleno de baches, escoltado por autos que bloquearon el paso para evitar que se siguiera la ruta final de los residuos.

"En la Barra de Sontecomapan, que es una de las más afectadas, todavía continúa ahí el montón de mil 700 y cacho de kilos y probablemente más, porque la gente sigue juntando", dijo ayer el Alcalde de Catemaco, Norberto Eduardo Toscano. Oficina limpísima. Mueble con gorras de Movimiento Ciudadano y alebrijes. El descansamanos descarapelado como pedazos de chapapote.

Dicharachero de por sí, Toscano es compositor lo mismo de "Rata de dos patas", que popularizó Paquita la del Barrio, que de Mátalas, controvertido éxito de Alejandro Fernández, pero aquí habla con preocupación. "Verdaderamente es una pena que ese barco, o lo que haya sido, tirara tanto petróleo crudo, porque aparte de que le está partiendo la madre a nuestro mundo, le está haciendo mucho daño a toda la gente que vive de la pesca, en este caso hablamos a mar abierto", acusó.

Toscano asumió el cargo en enero en Catemaco, tierra de brujos, a los que no les pide nada. Nada más que no engañen ni abusen de la gente que, aún confía, llegarán en Semana Santa. Las playas están casi limpias. Son los pedazos pequeños de hule, y todas las bolsas con su carga dura, pesadísima, lo que le preocupan.

"Estamos esperando a que la querida Pemex nos diga cuándo, cómo y de qué manera viene a recogerlo. Hemos estado en comunicación con gente de la Marina, que creo que no ha habido tanto tiempo de poder atendernos. Nos dejan en visto, pero tengo fe en que nos van a contestar para poder oír cuándo vienen por ese chapopote en piedra, valga la palabra", agregó.

En Barra de Sontecomapan, a una hora de Catemaco, junto a la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas, unas 30 bolsas amontonadas en la entrada aguardan. "El mejor 'chapo' se lo llevó la gente', dijo un albañil que construye una cabaña con vista al mar. Playas desiertas, algunas palapas, el sol muerde el horizonte.

Lo derriten, explicó el trabajador, y embadurnan sus lanchas, los troncos de los árboles, incluso como impermeabilizante. Recordó que ya se llevaron varias camionetas. Quizás al basurero, o a otra parte. "Bien a bien no sabemos".

En Playa Roca Partida, junto al tortuguero de Playa de Toro Prieto, Inocencia Uscanga Cruz mantiene tres costales medio llenos de chapo amarrados a un árbol. Va caminando por la playa y recoge otros pedazos. Más de medio metro de pesado hidrocarburo, que se le despedazan en las manos. "Ahora salimos a cribar la arena, porque hay muchos pedacitos", dijo.

Más al sur otros lo entierran. Otros lo queman. Pero sin bolsas, porque ni la ayuda de las bolsas ha llegado, dice vía telefónica Eunice Contreras Sánchez, pescadora de la asociación Punta El Salado, en Olapa, municipio de Mecayapan. "Bolsas no, la verdad que ni siquiera con eso hemos tenido oportunidad. Ya lo tenemos limpio, la verdad, por el área, porque es nuestro trabajo y tenemos que tenerlo limpio, pero, pues, se ha enterrado y se ha quemado".

En Barrilla, hacia Coatzacoalcos, quedan bolsas. Cientos, amontonadas como piedras negras, que hasta se podría construir una carretera sin baches que ahí abundan. Para tapar las lagunas en los baches. La Semana Santa está en puerta, urge remediar el derrame de petróleo que a casi un mes no se sabe ni de dónde vino, ni quién es el culpable. Nada se ha aclarado y ya hay otra emergencia, acusa Juan Carlos Atzin Calderón, activista ambiental, Premio Estatal de la Juventud en Veracruz.

"No existe un protocolo, no existe un plan enfocado a la disposición final de los residuos peligrosos, que en este caso es el hidrocarburo. La Ley de Residuos establece que deben de llevar un tratamiento especial y nada de eso se ha hecho", lamenta.

Atzin Calderón dice que al menos desde el 2 de marzo había evidencia del derrame gigantesco en el Golfo de México que ha llegado desde Tabasco hasta Tamaulipas, más de 600 kilómetros de costa. El 6 de marzo, solicitaron a la Secretaría de Marina que activara el Plan Nacional por derrame de hidrocarburos y sustancias nocivas. El plan se activó hasta el 14 de marzo. La Marina, entonces, exhortó a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) que interpusiera una denuncia.

Ya con el escándalo encima, el jueves, 24 días después, Secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, salió a dar una rueda de prensa donde dijo que no saben de dónde salió tanto hidrocarburo. "La respuesta ha sido muy tardada, pero, además de eso, en el campo la respuesta es ausente. Ha sido la misma población la que ha limpiado, pero ahora la contaminación ha pasado de la playa o de la costa a la tierra", se quejó el Atzin Calderón, uno de los fundadores de Morena.

También el jueves, Bárcena anunció que la ASEA, que en dos meses ha tenido tres titulares, ya presentó denuncias por el derrame. Ese mismo día, Atzin Calderón viajó a la Ciudad de México a confirmarlo. No existe información pública clara, verificable, de esas acciones. Así que metió una solicitud formal a Fiscalía General de la República sobre si ha recibido la denuncia. "Alguien tiene que hacerse responsable del peor desastre ambiental", señaló ayer.
Lo siguiente será: ¿Quién se hará responsable de todo esto, para empezar, de los desechos?