Cd. de México.- Ante la lluvia de críticas que recibió por asumir el color del Gobierno de la Ciudad de México y del partido Paz, el INE nuevamente cambiará su imagen: pasará del lila al gris con beige.

"La paleta excluirá todas las tonalidades de lila y violeta, así como el color azul en todas sus gamas, con el fin de evitar confusiones con los colores oficiales de instituciones de gobierno de los ámbitos local o federal, así como de organizaciones o partidos políticos", argumenta el nuevo acuerdo de la Junta General Ejecutiva.

El 9 de septiembre, el organismo aprobó su nueva imagen, al transitar, después de 12 años de usar el rosa mexicano, al lila-morado.

Esto pese a que el Gobierno capitalino tenía ya cinco meses de haber pintado la infraestructura de esos colores, y establecer ese tono como distintivo en sus eventos y papelería oficial, por el Mundial de Futbol.

Para esa fecha, también ya se había aprobado que el color morado sería el tono oficial del Partido Paz.

El argumento de la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, fue que Somos "le había robado" al organismo su identidad, y querían ser un órgano independiente, que la gente no se confundiera.

"El gris, en sus distintas tonalidades, será el color predominante, en atención a los valores de neutralidad e imparcialidad del Instituto como árbitro de las contiendas electorales. La paleta incluirá también los colores beige, blanco y negro", avaló la Junta General.

Anoche, al interior del organismo electoral nuevamente llovieron las críticas, pues el organismo ya mandó a imprimir papelería, mantas, se produjeron spots y las juntas locales y distritales también cambiaron a los tonos lilas-morados, por lo que cuestionaban los costos.

A la sesión de la Junta, órgano que encabeza Taddei y está integrado por todos los directivos de primer nivel, no asistió la presidenta, por lo que Sergio Uzeta, coordinador de Comunicación Social y encargado de elaborar el Manual de Identidad, justificó el cambio.

Afirmó que este nuevo tono permite que la ciudadanía la ubique como una dependencia autónoma, independiente, objetiva, que da certeza y legalidad.

"Buscamos una comunicación institucional coherente, reconocible, y fiel a los valores que sostienen el trabajo del Instituto", argumentó.

El contralor interno Víctor Hugo Cervante exigió conocer impacto presupuestal de todos los cambios propuestos, pues, recriminó, el documento no habla de costos.

"Es necesario contar con mayores elementos respecto del impacto presupuestario y la compatibilidad de la implementación con los principios de austeridad, economía, eficiencia y racionalidad del gasto.

"Si bien el proyecto establece que la aplicación será gradual, conforme a la disponibilidad presupuestal, dicha previsión no permite por sí sola conocer el costo que generará el cambio de identidad institucional ni las medidas concretas que evitarán erogaciones innecesarias", indicó.

También se quejó por convocar a una sesión y entregar el proyecto con horas de anticipación, cuando debió ser dos días antes.

Por hacerlo a las carreras, exhibió, está mal redactado, los numerales se repiten y hay inconsistencias y deficiencias en la paleta cromática.

Por ejemplo, el chaleco que usarán 50 mil capacitadores electorales ahora será gris con negro, las playeras podrán combinarse entre blanca, gris, y beige, y los logotipos de la papelería serán gris con un toque de beige.
En 1994, los tonos del IFE eran gris con beige-café suave, y en el 2012 el gris cambió por el negro.