-Nadie acabó muerto... nomás la imagen policial

-Alistan perros policías contra el fentanilo

- Pagano, Octagón y otros, con Cruz

Lo que ocurrió la madrugada del sábado en la cantina “La Número 4” no es algo simple ni irrelevante, sino un hecho grave que revela mucho del comportamiento de agentes policiales, en este caso un instructor de la Policía Estatal vinculado sentimentalmente a una agente de la Fiscalía de Operaciones Estratégicas.

El desarrollo de la noticia fue algo extraño, lleno de imprecisiones. Primero fue el estruendo de que un activo de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, César Alberto C.R, armado con su pistola de cargo afuera de un antro, disparó e hirió a una mujer en la pierna.

La escena, de por sí grave, resultó peor con el dato inquietante de que el mismo agresor se identificó como formador de policías. Es decir, alguien encargado de enseñar disciplina, control y uso legítimo de la fuerza a los agentes que tendrán a su cargo la seguridad de los ciudadanos.

Horas después, la historia se enredó. Trascendió que la víctima no sólo era su pareja sentimental, sino además agente activa de la Fiscalía General del Estado, Karen A.

El caso ya no era sólo un episodio de violencia armada, sino un conflicto mayor y un escándalo institucional en potencia.

Luego vinieron, tarde como siempre llega la policía, las versiones oficiales. La SSPE intentó bajar la intensidad con la idea de que no hubo un ataque directo, que los disparos fueron al suelo y que la mujer resultó herida por esquirlas tras un forcejeo. Minimizó, matizó, diluyó el hecho al pasar de una agresión a casi un simple accidente.

Luego, la Fiscalía hizo su aparición. De pronto, la mujer herida ya no era pareja y tampoco era agente, sino una tercera persona que tuvo la desgracia de ubicarse en el lugar y momento equivocado. El caso terminó desactivándose entre versiones de que sí hubo una discusión violenta entre el instructor y su pareja, con el ingrediente adicional de otros involucrados.

Al final vino la confirmación de que la víctima, con lesiones leves, dio el perdón o decidió no denunciar, y el agresor pagó, protegidísimo, una garantía de 14 mil pesotes para cerrar el caso con la conciliación, dado que las heridas no ameritaban más que los gastos médicos.

Así, en cuestión de horas, pasamos de un posible caso de violencia armada (incluso posible violencia familiar que puede encuadrarse también en situaciones de noviazgo) entre elementos de seguridad a un incidente menor sin responsables reales. Caso cerrado.

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Sobre este mismo tema, tal vez el balazo no tuvo consecuencias mayores entre los involucrados, pero sí pegó duro en las instituciones que ambos representan.

Sobre el instructor, los agentes estatales aseguran que es la evidencia concreta del deterioro de la SSPE en su área de formación policial, con improvisados incapaces de controlar la forma en que usan “el cuete” y, por lo tanto, incapaces de transmitir conocimientos y tácticas a los elementos en formación.

De la agente ministerial nomás consideran que sí deja, y muy bien, la Fiscalía de Operaciones Estratégicas, por las fotos en redes en las que presume sus viajes y aventuras, entre ellas el paracaidismo practicado en paraísos turísticos y la nada barata visita a las pirámides egipcias (la muestra de ello, en versión digital de GPS).

Por fortuna nadie acabó muerto, salvo la reputación policial, porque los hechos pegan también en la imagen institucional, especialmente si esas conductas se protegen o se dejan sin castigo.

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La irrupción del fentanilo como droga común en la capital llevó, entre otras muchas cosas, a dos agentes estatales al hospital, al exponerse físicamente a la droga durante un cateo en septiembre del año pasado en un domicilio de la colonia Junta de los Ríos.

Los oficiales, uno de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y otro del Ministerio Público, adscritos a la Unidad Especializada en Investigación de Narcomenudeo, tuvieron contacto directo con el potente opioide sintético, lo que les trajo consecuencias inmediatas en su salud. Uno de ellos hasta cayó en terapia intensiva por insuficiencia respiratoria.

Ante lo ocurrido y debido a la amenaza de que el consumo de la droga podría crecer a nivel local, dado que Estados Unidos y México reforzaron los controles para impedir su cruce al más grande mercado mundial de drogas, la Policía Municipal también intensificó la capacitación sobre su manejo, para evitarles riesgos a los elementos preventivos que andan todos los días en la calle.

En las filas de la corporación dicen que cuando menos medio centenar de agentes ya tienen preparación desde hace mucho para enfrentarse a la droga que rara vez es detectada a nivel local, aunque ya comiencen a existir casos mortales de sobredosis, lo que lleva a sospechar de la popularización de su consumo.

En esta semana, además, el jefe de la corporación y el alcalde, Julio Salas y Marco Bonilla, habrán de darles banderazo de salida a las calles a nuevos binomios caninos del grupo especial K-9, especializados en la detección segura de fentanilo.

Los perros han sido preparados durante semanas para sumarse al equipo animal de la corporación, que cuenta con casi 30 elementos de este tipo, de los cuales, al menos una decena podrá destinarse, en todos los distritos de la capital, a esta tarea de riesgo.

Los perros policía han cobrado cada vez mayor peso dentro de la fuerza operativa institucional. Sus tareas van más allá de la localización de narcóticos mediante el olfato y la comunicación con sus parejas humanas, pues también son útiles en labores de proximidad social.

Pero en el caso de los nuevos binomios que habrán de ser presentados, tendrán esa preparación especial para esta droga ya no tan nueva, pero potencialmente mortal para los consumidores y hasta para quienes tengan exposición accidental a la misma.

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Llegó Cruz Pérez Cuéllar a la lucha libre organizada en la plaza de Armas, ante una asistencia que sorprendió a propios y extraños, más de tres mil personas congregadas disfrutaron de los lances y llaves al estilo de lo mejor, la Triple A.

No es casualidad. El alcalde juarense tiene fraguada una buena amistad desde hace años con Julio Pacheco, El Pagano, a quien ha apoyado y ha sobresalido en la AAA y en el circuito norteamericano de la WWF y otros.

Trae bien puesta la camiseta El Pagano, porque con apoyo de algunos otros amigos, ofreció este show, donde reúne a su compas de la AAA en la capital, que desde siempre ha tenido una buena aceptación y agrado, como lo demostró durante años la arena Coliseo.

Es significativa la presencia de Cruz por ser la capital, y seguir trabajando la plaza pintada de azul desde hace años.

Hubo talento local amenizando antes de la llegada de las estrellas que en un ambiente familiar se reunieron en el corazón del Centro Histórico, con cuadrilátero de altos vuelos a un costado del Palacio Municipal.

El Pagano, se hizo acompañar de Octagón Jr. y Chikano frente a Abismo Negro Jr., Belcegor y Boricua. Ni el frío hizo que el ánimo menguara, entre los costalazos, alguna Tapatía o Cavernaria, que levantaron exclamaciones del respetable.

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Chihuahua Capital es potencia mundial en el ráquetbol. Varios chihuahuenses han representado a esta ciudad en campeonatos internacionales y mundiales.

No por nada la administración del alcalde, Marco Bonilla, incluyó canchas de ráquet en el polideportivo Luis H. Álvarez que han servido para que niños y jóvenes practiquen este deporte.

Sin embargo, sabemos que desde la administración municipal no solo se impulsa a los raquetbolistas chihuahuenses, también se fomenta la práctica de este deporte y justo ayer fue anunciado en segundo torneo municipal de Ráquetbol.

Este torneo estará cumpliendo dos propósitos, medir fuerzas entre los raquetbolistas de la capital y que más niños y jóvenes se interesen por este deporte.

Durante la última competencia internacional celebrada en República Dominicana, la representación chihuahuense, apoyada por el Municipio, trajo varias medallas y midió fuerzas con potencias como Bolivia.