La historia de Viridiana Román no empezó en oficinas elegantes ni con discursos políticos, sino en las calles de la Zona Este de Tijuana. Hablamos de una de las zonas más complejas de la frontera, donde la vida no es fácil y donde ser mujer implica enfrentar barreras dobles. Desde muy joven, Viridiana entendió una verdad sencilla: para salir de la violencia y la pobreza no bastan las palabras bonitas ni las palmaditas en la espalda. Hacen falta herramientas reales, apoyo legal y, sobre todo, aprender a valerse por sí misma.

De esa convicción nació CEMUJER (Centro de Empoderamiento y Protección a la Mujer con Estrella A.C.), una organización que empezó como un esfuerzo local y terminó convirtiéndose en un referente internacional.

La filosofía de Viridiana siempre ha sido muy directa: de nada sirve decirle a una mujer "sé fuerte" si no tiene cómo darles de comer a sus hijos, cómo pagar la renta o cómo salir de una relación donde la maltratan.

Por eso, CEMUJER armó su estrategia en cuatro pilares muy claros:

Educación: Apoyar a las mujeres que tuvieron que dejar la escuela para que terminen la prepa y den el salto a la universidad. Emprendimiento y oficios: Enseñarles a armar su propio negocio o aprender un trabajo técnico para que tengan su propio dinero y no dependan de nadie. Desarrollo personal: Acompañarlas a sanar emocionalmente y recuperar la confianza en sí mismas y una vida libre de violencia: Darles asesoría y acompañamiento legal real frente a las autoridades.

Y las cifras hablan por sí solas: más de 25 mil mujeres han pasado por sus programas. Tan solo entre 2024 y 2025, ayudaron a más de 1,500 emprendedoras y apoyaron la creación o fortalecimiento de casi 500 pequeños negocios.

Atender a las víctimas era vital, pero Viridiana se dio cuenta de que era como tapar el sol con un dedo si las leyes seguían estando mal hechas. Por eso, junto con su equipo, se metió de lleno a impulsar más de 17 reformas e iniciativas en Baja California.

Entre las luchas más importantes que ha acompañado destacan:

Violencia digital y ciberacoso: Para frenar los ataques, la difusión ilícita de imágenes y la persecución en redes sociales. Violencia vicaria: Apoyando a las mamás a las que sus exparejas les quitan o usan a sus propios hijos como chantaje para hacerles daño. El Observatorio de Medidas de Protección: Una propuesta nacida en Tijuana para revisar algo muy simple: que las "órdenes de restricción" no se queden en un papel guardado en un cajón, sino que la policía de verdad vaya a cuidar a la víctima a su casa.

El trabajo hecho con el corazón se nota, y pronto el modelo de CEMUJER cruzó las fronteras de Baja California. Empezaron a armar redes con organizaciones de Puebla, Tlaxcala y la Ciudad de México para combatir la trata de personas y llevar propuestas al Senado y a la Cámara de Diputados.

Después vino el salto internacional: Nueva York: Participó en eventos de las Naciones Unidas en el marco de Beijing+30, llevando la voz de las mujeres de la frontera. Ecuador, España e Italia: Como conferencista en temas de liderazgo femenino, derechos humanos y proyectos con la FAO. Corea del Sur: Donde CEMUJER fue invitada como coorganizadora en una cumbre internacional sobre construcción de paz.

Pero el camino no ha sido fácil. Mientras en el extranjero recibe invitaciones para hablar de paz y empoderamiento, en su propia ciudad Viridiana ha denunciado enfrentar uno de los momentos más duros de su vida: campañas masivas de desprestigio en redes sociales, cuentas falsas, ataques digitales y detenciones arbitrarias por parte de autoridades locales.

Viridiana ha llevado estas denuncias ante la Fiscalía y comisiones de Derechos Humanos. No pide tratos preferenciales ni dice estar por encima de la ley; pide investigaciones imparciales y hace una pregunta muy clara a las autoridades:

¿Se está usando dinero del erario público para financiar campañas de difamación contra una activista?

Ella exige que se revisen contratos de comunicación social, pagos a medios y administradores de páginas en redes sociales para aclarar si hay fondos gubernamentales detrás de los ataques en su contra.

Al final del día, la diferencia entre una campaña de desprestigio y una trayectoria es muy clara: un ataque en redes sociales puede volverse tendencia un par de días, pero no puede borrar el trabajo de años.

ESPRESSO COMPOL

No borra a la mujer que terminó sus estudios, no borra el negocio que abrió una mamá para mantener a sus hijos, no borra a las víctimas que consiguieron justicia ni las leyes que hoy protegen a más mujeres. Los cargos políticos cambian y la gente en redes olvida, pero la vida de las personas que recibieron ayuda se transforma para siempre.