El cáncer representa uno de los mayores desafíos médicos porque no solo se multiplica sin control, sino que además desarrolla una coraza biológica que lo protege del sistema inmunitario. Las células tumorales alteran sus proteínas de superficie, liberan señales químicas que desactivan a los linfocitos T y generan un entorno hostil con baja oxigenación y nutrientes. Esta combinación convierte al tumor en un enemigo capaz de resistir y sabotear a las defensas naturales del organismo.
Por ello, durante mucho tiempo los linfocitos —nuestros principales soldados inmunológicos— han sido incapaces de reconocer y destruir eficazmente a las células malignas. El problema no es un simple “despiste” del sistema inmune, sino una batalla desigual contra un adversario que se blinda con múltiples mecanismos de evasión.
La respuesta: inmunoterapia
Frente a esta coraza, la medicina moderna ha desarrollado terapias que buscan reactivar y reforzar a los linfocitos, devolviéndoles su capacidad de ataque. Entre ellas destacan:
Inhibidores de puntos de control inmunitario: fármacos que bloquean las “cerraduras” moleculares (como PD-1, PD-L1 o CTLA-4) que los tumores utilizan para desactivar a los linfocitos T. Al liberar estos frenos, los linfocitos recuperan su capacidad de ataque y pueden destruir células cancerosas que antes pasaban inadvertidas.
Vacunas contra el cáncer: entrenan al sistema inmune para identificar proteínas específicas de las células tumorales. Algunas ya se aplican en casos concretos, mientras que otras están en fase experimental, con la esperanza de convertirse en herramientas preventivas y terapéuticas.
Anticuerpos monoclonales: moléculas diseñadas en laboratorio para unirse a proteínas clave de las células tumorales. Al hacerlo, las marcan para que los linfocitos las destruyan o bloquean señales que permiten su crecimiento.
Citoquinas y moduladores inmunitarios: sustancias como la interleucina-2 o interferones que potencian la actividad de las defensas naturales, aumentando la capacidad del sistema inmune para atacar al tumor.
Terapia con células CAR-T: considerada revolucionaria, consiste en extraer glóbulos blancos del paciente, modificarlos genéticamente en el laboratorio para que reconozcan y ataquen con precisión a las células cancerosas, y luego reintroducirlos en el organismo. Estos linfocitos reprogramados actúan como un “medicamento vivo”, capaz de persistir en el cuerpo y mantener una vigilancia constante contra el tumor.
Divulgación sobre la inmunoterapia
Para aquellos lectores que se interesen en profundizar sobre el tema se les recomienda la lectura en español de los siguientes documentos: American Cancer Society . National Cancer Institute . MedlinePlus
Un cambio de paradigma
El jurado del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, otorgado recientemente a los pioneros Carl June y Michel Sadelain, destacó que la terapia CAR-T representa un cambio de paradigma en la medicina moderna: por primera vez, el sistema inmunitario humano puede ser rediseñado como una herramienta terapéutica de precisión.
Aunque los resultados más espectaculares se han visto en leucemias y linfomas, los investigadores trabajan ya en su aplicación contra tumores sólidos como los de mama, colon, próstata y páncreas. Además, se exploran usos en enfermedades autoinmunes como el lupus e incluso en infecciones graves.
Impacto en México
En hospitales de referencia como el Instituto Nacional de Cancerología y el Centro Médico Nacional Siglo XXI, ya se realizan investigaciones y ensayos clínicos con inmunoterapia, incluyendo CAR-T. En 2024, la Cofepris autorizó más de 200 insumos médicos relacionados con proyectos de terapia celular, incluyendo CAR-T, y en 2025 otorgó el primer permiso de importación de vectores genéticos necesarios para aplicar esta terapia en pacientes mexicanos con cáncer de sangre. Aunque las cifras de beneficiados aún son limitadas, estos pasos marcan el inicio de una nueva etapa para la oncología nacional.
Para pacientes en Chihuahua y otras regiones del país, estas innovaciones representan una esperanza real: tratamientos más personalizados, con mejores resultados y menos efectos secundarios que la quimioterapia tradicional. La llegada de estas terapias también plantea retos: su alto costo, la necesidad de infraestructura especializada y la capacitación de médicos en biología molecular e inmunología clínica. Sin embargo, expertos coinciden en que la inmunoterapia marcará el futuro de la oncología en México.
Una nueva era
En pocas palabras, la inmunoterapia busca reactivar a los linfocitos y devolverles su papel como defensores de los organismos afectados. O si devienen en vacunas, en guardianes permanentes contra diversas enfermedades oncológicas. Lo que antes parecía ciencia ficción hoy se traduce en miles de vidas salvadas y en la esperanza de que, en un futuro cercano, esta estrategia se extienda a más tipos de tumores y enfermedades, también en México.
Opinión
Miércoles 18 Feb 2026, 06:30
Inmunoterapia: esperanza contra el cáncer en México
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Armando Sepúlveda Sáenz
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