Anteriormente, hemos manifestado nuestro total rechazo a la invasión, colonización, apropiación y genocidio que implementa Israel en contra de Palestina y su población en los territorios ocupados, y que recientemente la ONU volvió a advertir como una limpieza étnica en Gaza y Cisjordania; algo que, de muchas formas, ya es conocido en todo el mundo y que en un inicio pareciera ser una alarma que se encendió no solo por el sufrimiento del pueblo palestino, sino por la ausencia de alguna autoridad, ente, organización o hasta algún poder “divino” que viera e intercediera por el pueblo palestino.
La solidaridad con Palestina no es solo un tema humanitario o de conciencia; se trata de un foco rojo que se encendió debido a la brutalidad y abierta acción genocida e invasora que día con día aparece frente a nuestros ojos en redes sociales, noticias y nuestros aparatos inteligentes, al mismo tiempo que la desdibujada “comunidad internacional” optaba por el silencio, la descarada complicidad o una que otra mención obligada para pronunciarse contra la masacre colectiva de un pueblo. Sin embargo, también se ha señalado que se trataba de un “experimento” o un “laboratorio” para medir la insensibilidad y la inacción.
Luego de que Donald Trump ordenara la invasión y ataque contra Venezuela, así como el ilegal secuestro del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos se impuso sobre el país caribeño y también sobre su petróleo. Una de las primeras medidas que obligó el “tío Sam” fue detener el envío del combustible venezolano a Cuba, siendo este uno de los principales motores energéticos de la revolucionaria isla y algo que había logrado sostener a Cuba frente al bloqueo comercial que impone Estados Unidos desde que se logró la revolución. A pesar de que, año con año, la mayoría de los países en la ONU votan en contra de este bloqueo, Estados Unidos no es muy de acuerdos o leyes.
También llegó la presión a México y, por el momento, se han detenido los envíos de petróleo a Cuba, a pesar de que mucho de este es una compra e incluso existen contratos. Sea una cosa u otra, en Cuba el pueblo la está pasando mal, mucho peor que en cualquier otro momento. Estados Unidos intenta asfixiar al pueblo para obligar el cambio de gobierno por las malas y por la fuerza, en un intento de aplicar acciones ilegales y asesinas tal como —se afirma— lo hace Israel con Palestina; por eso era necesaria la advertencia internacional.
En Cuba, el pueblo ha resistido por décadas este bloqueo de Estados Unidos, sorteando hazañas como el peso que tienen como nación en materia de salud, educación e incluso seguridad, viendo al turismo como una salida momentánea y manteniéndose firme. El pueblo, en su mayoría consciente de lo que representa para todo el continente y para el mundo, resiste y defiende su revolución; saben que son, ahora mismo, la punta de lanza de la esperanza, pero de igual forma necesitan de nosotros.
México siempre ha sido solidario con Cuba; incluso en los peores tiempos del neoliberalismo nunca se le ha dado la espalda. Más allá de un compromiso moral de la Cuarta Transformación, se trata de la esencia humanista de nuestro país en las relaciones internacionales: siempre solidarios y siempre abiertos. Por eso, más que nunca, la solidaridad y hermandad con nuestros vecinos debe verse en acciones. Es por ello que en todo el país organizaciones, colectivos y la sociedad en general, independientemente del gobierno, han comenzado a organizarse para enviar ayuda humanitaria: alimentos, medicamentos y cualquier cosa necesaria para apoyarlos en estos momentos.
En el Comité Estatal de Morena, en la calle Esteban Coronado #406, se está recibiendo ayuda en acopio para nuestros hermanos cubanos. También es importante reconocer que colectivos y organizaciones en nuestra ciudad han impulsado por su parte esta misma iniciativa. Todos juntos, como chihuahuenses, demostramos nuestro corazón con Cuba: la cercanía con ellos nos aprieta la entraña y el amor que sentimos hacia ellos. Se trata de no permitir que se convierta en la “Gaza de América”. La sociedad en su conjunto, el partido, el gobierno y nuestro movimiento no pueden dejar solo al pueblo cubano.