En México, el ecosistema de clústeres industriales y parques con prácticas sostenibles se expresa principalmente a través de una extensa red de parques industriales que ya incorporan métricas de sostenibilidad y estándares

Los clústeres empresariales nacieron hace más de una década y han sido fundamentales para la transformación de las cadenas de valor; estos ecosistemas han dado crecimiento y viabilidad a muchas empresas.

Recientemente, en el contexto de presión regulatoria y volatilidad, adoptaron prácticas de mejora ambiental, de las cuales, Chihuahua no debe ser la excepción

Bien lo comenta la especialista Cynthia Michelle Hernández ya que el nuevo modelo incluye plataformas de crecimiento bajo en carbono.

Según el World Economic Forum la iniciativa Transitioning Industrial Clusters (TIC) alcanzó en enero de 2026 una red de 40 clústeres en 20 países que, en conjunto, representan un potencial de reducción de 877 millones de toneladas de CO2 equivalente (CO2e), una contribución aproximada de 508 mil millones de dólares (mdd) al Producto Interno Bruto global y la protección o creación de 4 millones 600 mil empleos.

El crecimiento es al doble de un año a otro; en su edición de 2024 la misma iniciativa agrupaba 20 clústeres en 10 países con un potencial combinado estimado entonces en 626 millones de tCO2e, 362 mil mdd de aporte al PIB y 3 millones 400 mil empleos, lo que permite observar el escalamiento de alcance entre 2024 y 2026.

Uno de los mayores beneficios de integrarse a un clúster sostenible es la posibilidad de fortalecer toda la cadena de suministro, especialmente a pequeños productores y proveedores que no tienen acceso directo al financiamiento, señalan especialistas.

Incluso, cuando una empresa líder apoya la transición sostenible de su cadena logra asegurar trazabilidad, certificaciones, menor huella ambiental y, sobre todo, acceso a mercados de mayor valor agregado.

Empero, se dice que, mientras los mercados no penalicen suficiente mente a los productos insostenibles, la adopción seguirá siendo limitada.

Aprovechar los parques ecoindustriales para una transición sostenible de las industrias se exhibe exhibió que, en países con programas consolidados de parques industriales ecológicos (eco-industrial parks, EIPs), la adopción de sinergias industriales puede traducirse en ahorros significativos, redes comunes de vapor o tratamiento y reutilización de aguas pueden cubrir hasta 58% de la demanda de agua de ciertos parques, con periodos de recuperación de inversión cortos, aproximadamente 1.6 años, y generación de ingresos adicionales por la venta de agua tratada de hasta 4 mdd en ciertos casos.

En México, el ecosistema de clústeres industriales y parques con prácticas sostenibles se expresa principalmente a través de una extensa red de parques industriales que ya incorporan métricas de sostenibilidad y estándares ESG: la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) re portó que existen más de 477 profesionales en 28 estados, con más de 4 mil empresas y una superficie construida superior a 70 millones de metros cuadrados, donde aproximadamente 70% de ellos rastrea activamente métricas de sostenibilidad como eficiencia energética, reciclaje de agua y certificaciones (LEED, EDGE, GRI o GRESB) como parte de sus prácticas operativas sostenibles, de ahí el tamaño de la relevancia.

Manuel Montoya Ortega, director del Clúster Automotriz de Nuevo León, el enfoque ambientalista se ha convertido en un pilar estratégico para una de las industrias más relevantes de su estado.

Que explica; es responsable de aproximadamente una tercera parte de sus exportaciones y conformada por entre 300 y 400 empresas.

Esto abarca desde el desarrollo de proveedores locales hasta la formación de talento especializado, elementos clave para fortalecer la cadena de valor. “La sustentabilidad dejó de ser un tema reputacional para convertirse en un factor de competitividad”.

En este proceso, las empresas tractoras juegan un papel fundamental.

Mientras las grandes armadoras y proveedores suelen contar con departamentos formales de sostenibilidad, muchas pequeñas y medianas empresas aún carecen de prácticas estructuradas. Entonces, el clúster funciona como un vehículo de transferencia de conocimiento, permitiendo que las mejores prácticas se repliquen a lo largo de la cadena de suministro.

Desde una perspectiva económica, la sostenibilidad también impacta directamente en el valor de las empresas. Aquellas que cotizan en bolsa están obligadas a reportar sus emisiones, y un mal desempeño ambiental puede traducirse en una depreciación de su acción, mientras que las buenas prácticas tienden a ser premiadas por el mercado.