La muerte del líder criminal más buscado en el mundo es una gran victoria para la presidenta Claudia Sheinbaum y nuestras Fuerzas Armadas. La fuerza material del Estado mexicano nunca será derrotada por ninguna organización criminal, tal como lo dijo el general Trevilla, con gran emoción, quebrado por la muerte de algunos de sus compañeros en el operativo: “Digan y hagan lo que quieran: ¡se impuso la fuerza del Estado mexicano!”.
Pese a que todo el mundo sabe que la planeación y la operación material estuvieron a cargo única y exclusivamente de las Fuerzas Armadas de México, Trump quiso adjudicarse el éxito de la operación. La presidenta de México y el general Trevilla fueron muy honestos al reconocer que “el gobierno norteamericano aportó información de inteligencia”.
Aún estaban humeantes las armas cuando la presidenta Claudia anunció la reforma electoral, misma que obedece al mandato del pueblo que la mandató en las urnas.
Sustancialmente, la reforma propone desaparecer las plurinominales por lista de las élites partidistas; ahora todos, incluidos los regidores, serán electos directamente. Reduce el número de senadores; disminuye el gasto al INE y en las elecciones; recorta el financiamiento a los partidos; regula la Inteligencia Artificial; prohíbe las tempestades de propaganda de granjas de bots, la infusión del miedo, las mentiras y la inyección de odio en redes que coartan la libre participación de los electores. Los resultados distritales se darán conforme se vayan contando los votos, por lo que desaparece el PREP y los tres días para publicarlos. Este es un golpe durísimo a la ultraderecha de Musk y Trump, que usan la red de internet Starlink con miles de satélites, creando y distribuyendo billones de mensajes que violan la soberanía nacional y sus procesos electorales para imponer candidatos de la ultraderecha, incluidos diputados migrantes. También reduce el salario a los diputados locales y disminuye el número de regidores, entre otras medidas.
Todos sabemos que las plurinominales son el refugio de criminales, líderes corruptos y políticos vendidos al mejor postor.
La desaparición de los tres días para esperar los resultados preliminares electorales —el PREP— es vital para el proceso de la transformación, pues le cierra la puerta a Trump para imponer, alterando los resultados, a sus correligionarios ultraderechistas como gobernantes. Ese es el hueco que han usado Trump y Musk para imponer en pueblos de América Latina a sus adeptos ultraderechistas como gobernantes.
Elon Musk descubrió que Claudia Sheinbaum y el despertar de la conciencia política del pueblo son el principal obstáculo para imponer en el 27 al PRIAN como gobierno. El modelo de la transformación es un ejemplo a seguir en todo el mundo. El principio de “por el bien de todos, primero los pobres” es un enorme peligro para la oligarquía norteamericana, que quiere imponer al mundo el “primero los inmensamente ricos; los pobres son criminales”, que, según Musk, “serán suplantados por los robots”.
México hoy es el camino que los pueblos del mundo admiran. Por eso ataca Musk a la presidenta Claudia y pelea contra el pueblo mexicano, a nombre de la oligarquía del norte.
Por ello, Musk se sumó a la distribución de billones de mentiras y calumnias contra ella, como que “repite órdenes del crimen organizado” o “toma más medidas contra Musk que contra los cárteles”, entre otras. Está desesperado el neonazismo local e internacional. Por eso buscan derrotar en el 27 a la transformación en México. Se quieren apropiar del país.
La presidenta Claudia, sabiamente, no ha caído en la trampa de Musk y su PRIAN, señalando: “Musk es un buen político como empresario”. Y les pone un freno con la reforma electoral, que elimina los tres días para dar resultados preliminares del PREP y prohíbe las guerras sucias que —afirman— se envían desde el extranjero mediante redes y satélites.
Los debates en pro y en contra de la reforma se están multiplicando y serán más intensos conforme las élites partidistas corruptas, señaladas como adictas a Trump, vean más cercana su derrota.
Tal como está la reforma de la presidenta Claudia, tiene el apoyo de más del 90 % del pueblo mexicano. Únicamente quienes —según esta postura— están ligados a la corrupción y no quieren trabajar en territorio se oponen.