Ciudad de México.- "Enero y febrero, desviejadero". Solía usarse ese refrán en los pasados tiempos, cuando en los meses invernales moría gente que no se había muerto antes. "Febrero loco y marzo otro poco", rezaba el dicho popular alusivo a las veleidades climáticas de esta temporada. Un cierto amigo mío que hoy sería tildado de misógino y acusado de incorrección política afirmaba que en vez de decir "el clima" deberíamos decir "la clima", por los caprichosos cambios y continuas variaciones de la temperie en los meses del principio de año. Por eso acertaba don Constantino Tárnava, pionero de la meteorología en México, quien después de hacer sus pronósticos del tiempo añadía cauteloso: "Todo eso si Dios quiere". "Febrero, mes del casero", se decía del mes que hoy termina, por su brevedad y por la prontitud con que llegaba el dueño de la casa a cobrar el alquiler al inquilino. Mi querido tío Rubén Aguirre, hermano de mi madre y papá del inolvidable Profesor Jirafales, era hombre de travieso ingenio y galanas ocurrencias. En cierta ocasión alguien llamó a la puerta de su casa, y la abrió él. Le preguntó el que había llamado: "¿Por casualidad vive aquí el señor Rubén Aguirre?". "Aquí vive, sí -le respondió mi tío-. Pero no por casualidad: vive aquí porque paga con puntualidad la renta". Eso de congelar las rentas, o sujetarlas a la tasa de inflación, es error grave, pues frena la inversión en vivienda y trae consigo el deterioro de las fincas, como se vio con claridad en la Ciudad de México, donde una gran cantidad de edificios de departamentos se arruinaron a causa del abandono de sus propietarios, a quienes ya no convenía arreglarlos por la parvedad de los alquileres que percibían. En este renglón, como en todos los de la economía, se debe dejar que actúe la ley de la oferta y la demanda, gran reguladora de las transacciones económicas. Esto no es fisiocracia, ni liberalismo, es simple y sencillamente sentido común. Por desgracia este utilísimo sentido parece estar ausente en muchos legisladores, de ahí el cúmulo de yerros y desatinos que estamos viendo. Deberían esos señores y señoras imitar a Fico (Pacífico), el loquito -otra incorrección política- de la Villa de Arteaga, mágico pueblo y Pueblo Mágico cercano a Saltillo, mi ciudad. Un vecino vio a Fico trepado en un alto álamo en la calle de la pila colorada. Se estaba atando una cuerda a la cintura. Le preguntó: "¿Qué haces?". Respondió Fico: "La Tilde (Clotilde) me dijo que no. Voy a ahorcarme". El vecino le indicó: "Para ahorcarte debes amarrarte el mecate en el pescuezo". Ah, no -se alarmó el loquito-. Así me ajogo". Loco, loco, pero no pendejo. Aprendan de ese sentido común quienes andan por ahí congelando rentas, que es lo mismo que congelar inversiones. Ovonio Grandbolier, lo diré sin paliativos ni rodeos, era más perezoso que la quijada de arriba. Le pedía permiso a un pie para mover el otro. Una vez quiso saber qué día era, y le preguntó a su esposa: "¿Qué es hoy?". Ella escuchó "¿Qué soy?" y respondió de inmediato: "Eres un huevón". Ovonió precisó: "Qué día". Precisó la señora: "Todos". Se quejaba el padre Arsilio: "Los curas seríamos ricos si los esposos nos dieran por casarlos lo que les dan a los abogados por divorciarlos". (Nota. En el matrimonio todo es arroz. En el divorcio todo es paella). Un señor de bastantes calendarios se divorció de su mujer para casarse con una damisela bastante más joven que él, dueña de exuberante anatomía lo mismo por la parte anterior que por la posterior. Le explicó a su señora: "Sé que con ella tendré los mismos pleitos que contigo, pero ella tiene más con qué reconciliarnos". FIN.

MIRADOR

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN

Un amigo del caballero sevillano le preguntó:

-¿Crees en el Cielo?

-Claro que sí -respondió-. Muchas veces he estado en él.

-¿Cuántas? -se interesó el amigo.

Contestó Don Juan:

-Pregúntame con cuántas mujeres he hecho el amor. Su número es el mismo de las veces que he estado en el Cielo.

El amigo del hidalgo quiso saber:

-¿Y en el infierno crees?

-No -dijo Don Juan-. Creer en el infierno es no creer en Dios.

Sonrió el amigo:

-¿Te has vuelto teólogo?

Don Juan sonrió también:

-Me he vuelto viejo.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

". Elon Musk injurió a la Presidenta de México."..

Existe un refrán certero

que se aplica a ese villano:

"A chillidos de marrano

oídos de chicharronero".