La polarización de la elección por las gubernaturas y la mayoría calificada en los congresos, se intensifica diariamente, principalmente en el espacio digital. El PRIAN tiene predominio en las redes sociales, con su propaganda sucia, distribuida desde fuera del país. Pero, no le alcanza, salvo opinión en contrario, para persuadir cara a cara a los electores. Es un hecho que el PRIAN domina con su narrativa en el espacio digital; pero Morena domina en el territorio.
El discurso y la propaganda ultraderechista, se basan en la saturación de mentiras al electorado. Y claro que domina en lo digital, pues las aplicaciones de Facebook y Google además de que son de su propiedad, las operan sus empleados expertos guerras digitales, desde sus oficinas en otro país. En esto no hay forma de disputarle esa guerra asimétrica digital a la ultraderecha. Por eso, se dice, que el PRIAN lidera la elección en lo digital, pero no en territorio.
Los resultados de las encuestas, denotan que las técnicas de persuasión, basadas en la saturación de desinformación, no les está dando resultado en México, púes Morena sigue saliendo adelante, en los sondeos. Pero aún faltan muchas batallas.
Hay que tener en cuenta que la presidenta de México, es el blanco especifico de la guerra sucia y trata de contrarrestarla, desplegando a sus operadores por todo el país, para celebrar asambleas informativas, con el fin de separar la verdad, de lo que son mentiras. Desde Facebook y YouTube el PRIAN bombardea sin descanso al electorado, pero en tierra Morena le moja la pólvora esos misiles.
Se puede decir que la narrativa electoral la sostiene la ultraderecha de forma muy intensa y sistemática a través de sus aplicaciones de Google y Facebook y la potente IA; mientras que el bando progresista da la batalla disciplinadamente en territorio, cara a cara en asambleas informativas con su militancia.
Y aquí es donde los clásicos de la guerra digital no alcanzan a concluir, si para ganar las elecciones basta con saturar las redes sociales con campañas de mentiras sobre mentiras; o si les va a hacer falta mandar su infantería a territorio a conquistar a los electores individualmente, tal y como en la guerra clásica es necesario. Para darle forma al razonamiento: imaginemos que la aviación bombardea desde el cielo 24/7 un territorio, pero si no manda a la infantería a ocuparlo físicamente, no gana la guerra.
Es decir, a fortiori, a mayoría de razón, la ultraderecha prianista, va a tener que bajar de sus misiles digitales, a recorrer las calles, colonias, plazas y tocar puertas para convencer al elector individual.
Para esto, hay que decir que, la infantería progresista tiene más de 300 mil militantes desplegados por todo Chihuahua. Frente a los cerca de 30 mil que junta el PRIAN en Chihuahua.
A nivel nacional son más de 13 millones de militantes progresistas; mientras que en el PAN son unos 330 mil panistas. La alianza con el PRI, es vital para la ultraderecha. Pero tienden a debilitarse más, con los 2 nuevos partidos de derecha, aceptados por el INE: “Somos México” y “PAZ” (partido construyendo sociedades de paz). Como un reto a la estrategia ultraderechista, los operadores progresistas, siguen realizando asambleas informativas en todo el país
Y ya aterrizando el tema en la disputa por las candidaturas en Chihuahua, la polarización se percibe principalmente en redes. Y aquí tenemos claramente que en el PRIAN Marco Bonilla no tiene contrincante por la grande, pero son muchos los que quieren la candidatura a la presidencia municipal de Chihuahua, considerada teóricamente como la única posición que pueda conservar el PRIAN en Chihuahua. La confrontación entre ellos es muy fuerte debido a que uno de ellos, lo acusan de no ser “panista”. Además de que aún no hay la forma que se va a designar candidatos, sus objetivos personales son muy claros: lograr alguna plurinominal.
Mientras que en Morena Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez continúan recorriendo el territorio, para ganar la encuesta definitiva. Pero sus estructuras personales, debaten intensamente en sus redes sociales, en pro o en contra de los mismos. Entre ellos, salvo opinión en contrario, la sangre no ha llegado al río.