En el artículo pasado, titulado "Datos sobre la corrupción en Chihuahua y cómo combatirla", hablé sobre algunos datos del INEGI de 2025, donde se sitúa a Chihuahua en el cuarto lugar nacional en corrupción y donde los políticos y los policías son percibidos, a nivel nacional, como los más corruptos, ocupando el primero y segundo lugar, respectivamente.
La misma encuesta arroja que, en Chihuahua, los policías y agentes viales son quienes generan mayor desconfianza. Junto con jueces, magistrados, partidos políticos y políticos, se encuentran en el sótano de la confianza ciudadana.
Lo que revela dicha encuesta es el hartazgo y el rechazo hacia los políticos —de quienes nos ocuparemos en otra entrega— y hacia los cuerpos policiacos y de vialidad. Esto quedó reflejado en un video publicado la semana pasada por José Luis Mauricio, director de una importante revista de Ciudad Juárez, quien narró cómo fue interceptado por un agente vial justo al salir de una zona de restaurantes y bares, sin haber cometido infracción alguna.
Los comentarios a su video fueron, en su totalidad, de rechazo hacia la corporación vial y de testimonios sobre situaciones similares de acoso por parte de agentes de vialidad, aun sin que existiera alguna infracción.
En la misma sintonía se mostraron los comentarios y reacciones a un video que publiqué en TikTok, en el que cuestioné precisamente este actuar ilegal de algunos agentes viales. Incluso, un usuario compartió la fotografía de un agente vial escondido detrás de un poste sobre el Camino Real, en Ciudad Juárez, imagen que posteriormente publiqué en mis redes sociales y que se volvió viral.
Existe un descrédito generalizado y un amplio rechazo hacia la labor de los agentes viales, porque la ciudadanía percibe que se dedican más a acosar a los conductores y abusar de su autoridad que a prevenir accidentes y auxiliar en las labores de vialidad, que deberían ser su principal responsabilidad.
Un día después de publicar ese video cuestionando el acoso denunciado por José Luis Mauricio y el que padecen miles de ciudadanos todos los días por parte de agentes viales, este ya acumulaba 50 mil reproducciones, más de 300 comentarios y más de dos mil reacciones de "Me gusta", acompañadas de numerosos testimonios sobre presuntos actos de corrupción y abuso.
Y no se trata solo de una percepción. Usted mismo puede comprobar, los fines de semana, cómo los agentes viales esperan a que las personas salgan de bares o restaurantes para detenerlas, muchas veces sin motivo aparente.
Por supuesto, esto no significa que estemos en desacuerdo con que realicen su labor para prevenir accidentes ocasionados por conductores en estado de ebriedad. Sin embargo, todos conocemos testimonios sobre presuntos actos de corrupción en los que algunos conductores fueron dejados en libertad después de entregar dinero.
También conocemos numerosos casos en los que agentes de tránsito detienen a ciudadanos sin motivo alguno y les levantan infracciones que no cometieron cuando estos se niegan a pagar una "mordida".
Por ello, es necesario cambiar la forma de actuar de la corporación vial en todo el estado y hacer obligatorio el uso de cámaras corporales, de manera que los ciudadanos puedan solicitar las grabaciones cuando exista alguna controversia o para denunciar un posible abuso.
También es indispensable transformar el enfoque de la corporación vial: dejar de privilegiar una función recaudatoria para convertirse en una institución verdaderamente preventiva, donde los agentes den prioridad a evitar accidentes y a agilizar el tránsito, en lugar de dedicarse a "cazar" conductores, mediante protocolos de actuación transparentes, visibles y verificables.
Necesitamos, además, organizarnos como ciudadanos y exigir a nuestras autoridades que actúen para evitar estos actos de abuso y corrupción, que han generado una profunda desconfianza y una percepción generalizada de corrupción. Y, en caso de que no quieran modificar estas prácticas, corresponde a la ciudadanía supervisarlas, denunciarlas públicamente ante las autoridades competentes y exigir la destitución de los malos servidores públicos, así como la aplicación de las sanciones correspondientes.
Ya es hora de exigir lo que merecemos como ciudadanos: un servicio público, policías y agentes viales comprometidos con realizar su trabajo, proteger a la población y servir a la sociedad, en lugar de abusar de ella.