Y comenzó el Mundial 2026, México como anfitrión, siendo la sede de la inauguración, lo cual fue un éxito rotundo en todos los aspectos, no se diga de la victoria histórica de la selección mexicana lo que marcó un momento que no será olvidado y que por supuesto, generó una reacción de alegría colectiva en todo el país, ¿y por qué no?, en todo el mundo, debido a que México genera simpatías internacionales, gracias a nuestro pueblo milenario y nuestro carácter.
Es importante tener el contexto del acontecimiento tan importante que representa para México este torneo mundial, más allá del mercantilismo y el lucro de la misma FIFA y todos los intereses que rodean este espectáculo de masas, mucho más adentro hay un fenómeno que debemos destacar, se trata de un sentimiento que despierta en los mexicanos y que envuelve a todas y todos, más allá de nuestras diferencias.
Tras el evento de inauguración, inició el primer partido y la mayoría de las y los mexicanos estuvieron atentos al balón que rodaba en el estadio Azteca, en lo que se calcula que más de mil millones de personas en todo el mundo estuvieron expectantes de este juego y que para disfrute nuestro, como primer partido y como anfitrión, la victoria fue sin lugar a dudas un regalo merecido para nuestro pueblo, fue pues una bocanada de oxígeno, en donde todos celebramos esos dos goles, no se diga de todas esas posibilidades de más goles que nos mantenían con el alma en vilo.
Aquí es donde viene lo interesante, durante estos festejos y estas celebraciones, surge un sentimiento de unidad nacional, incluso de aquellos que durante las últimas semanas han minimizado o hasta desechado la importancia de nuestra soberanía, de nuestra bandera y de nuestras raíces, pareciera que todo ese encono y confrontación que se utiliza con intereses políticos, desapareciera desde que se canta a todo pulmón el himno nacional, en ese momento las diferencias políticas y los colores partidistas se desvanecen, y todos nos convertimos en hermanos, en mexicanos.
Aquí no caben ni importan esas narrativas regionalistas e incluso supremacistas y racistas que la derecha imprime en sus discursos para intentar mantener poder político, porque el sentimiento de pertenencia de nuestro México está por encima de todo eso, y la victoria deportiva en este ambiente de competición llevó a un momento de alegría generalizada, incluso de aquellos ajenos al fútbol, se trata pues de una fiesta merecida para un pueblo que sigue luchando por el bienestar colectivo, y para nosotros también, la transformación.
Tampoco podemos invisibilizar las distintas luchas que surgen alrededor del Mundial 2026, se trata pues del evento más visto por todo el mundo, un aproximado de más de 6 mil millones de habitantes en todo el planeta están al tanto del desarrollo de este evento, y siendo México uno de los países donde se desarrolla, y me atrevería a decir que, el más importante por su mística popular y del mismo fútbol, no se puede desaprovechar enviar mensajes de nuestra realidad en el país, cuando los ojos del mundo están enfocados aquí, toda acción será reflejada en esa misma proporción.
Otra cosa es también, como la derecha reaccionaria y conservadora, en su derrota moral y política, también buscan tener parte de estos reflectores mediáticos, ya sea de forma descarada para la confrontación, que de igual forma se esfumó, o de formas más cobardes y perversas como utilizar a las luchas sociales para generar esa imagen de un México en caos, no es menor el llamado del empresario Ricardo Salinas Pliego, que por cierto merecida recibida le dieron los ciudadanos al llegar al Azteca, ante su convocatoria a la violencia contra la Cuarta Transformación.
Sin embargo, como bien Andrés Manuel López Obrador siempre lo sostuvo, “el pueblo no es tonto, tonto es quien cree que el pueblo es tonto”, y toda esa expectativa negativa fue derrotada por el mismo pueblo, porque no se niega ni se rechaza la manifestación ni mucho menos la solidaridad y el apoyo a las causas legítimas, pero sí a la violencia, y es que el pueblo de México también merece momento para la recreación y la fiesta, y esta se ha manifestado y concretado, ahora falta ver lo que sigue en este tormento mundialista, seguir apoyando a nuestra selección y mantener más allá del Mundial, esta hermandad del pueblo mexicano.