Sergio Mayer Bretón es la nueva víctima del odio doméstico. El famoso cantante, actor, modelo y bailarín, que se hizo famoso a finales de los años 80 y principios de los 90 como parte del grupo “Garibaldi”, es el distractor mayor en la conversación política que fomenta el partido-gobierno de Morena en todo México en voz de su dirigente nacional Luisa María Alcalde Luján.
Desde el 17 de febrero, Mayer estuvo aislado del mundo exterior porque decidió participar en la sexta edición del reality show “La casa de los famosos” de la cadena estadounidense Telemundo.
En México se tiene la propia versión del programa, la cual se estrenó en 2023 y de la cual salió ganadora la influencer Wendy Guevara; en su segunda temporada, el famoso conductor de televisión Mario Bezares y en la más reciente edición, el ganador fue Aldo Tamez de Nigris, la cual cerró con cifras sin precedentes, consolidándose como un hito multiplataforma en la historia de la televisión contemporánea. La gran final, alcanzó una audiencia récord de 21.96 millones de televidentes, superando con amplio margen los registros de temporadas previas.
El impacto de la última temporada mexicana no solo se limitó al encendido tradicional; la interacción del público alcanzó niveles masivos con una acumulación de 194.8 millones de votos, reflejando un compromiso digital pocas veces visto en la región. En términos de competencia, el reality dominó de manera absoluta la televisión abierta. Según datos de medición, el cierre de temporada superó a su competidor más cercano por una diferencia superior al 190%, reafirmando la vigencia del formato de los reality shows como el principal motor de audiencia y conversación social en la actualidad.
Entonces, Sergio Mayer, quien desde 2024 ocupa nuevamente una diputación federal (en esta ocasión por lista o plurinominal) solicitó una licencia para separarse del cargo, para poder atender la invitación a participar en “La casa de los famosos” versión Estados Unidos de la cadena Telemundo. Hecho que desató la furia política de sus propios compañeros y compañeras de partido (Morena) quien lo han atacado con la conocida virulencia y voracidad, con la que siempre buscan someter.
Esta descarga de furia (quizás envidia) de sus propios compañeros y compañeras diputadas escaló hasta la presidenta de México y la líder nacional de Morena, la cual unos días después de que Mayer entró a participar en el reality, confirmó que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia inició un procedimiento de oficio contra el diputado Sergio Mayer tras su solicitud de licencia, y según testimonios públicos de esos días, se le señala por una presunta falta de congruencia y compromiso con el encargo legislativo para el cual fue electo, al abandonar sus funciones parlamentarias por un proyecto de entretenimiento privado.
De acuerdo con los estatutos de Morena y su Reglamento de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, los motivos para retirar la militancia o suspender derechos incluyen:
Intereses Personales vs. Colectivos: El Art. 3° establece que a los militantes no los debe mover la "ambición al dinero, ni el poder para beneficio propio", debiendo buscar siempre causas más elevadas que sus propios intereses.
Dignidad en el Cargo: El Art. 6° obliga a los miembros a "desempeñarse en todo momento como digno integrante del partido", tanto en su trabajo como en su actividad pública.
Indisciplina Grave: El reglamento de la CNHJ define como falta grave la "desobediencia o desacato sistemático" a los acuerdos y estrategias políticas aprobadas por los órganos nacionales.
Abandono de Funciones: Los lineamientos éticos de 2025 prohíben expresamente "utilizar el encargo que se ostenta para fines distintos a sus actividades oficiales" o exhibir "eventos privados ostentosos" que desvíen la atención de la función pública.
Por lo que, el conflicto escala, desde la perspectiva de Morena y su dirigente nacional, al terreno de la identidad institucional bajo el eje de la ética y la dignidad. Desde la perspectiva de Luisa María Alcalde, la exposición mediática vía la "farándula" no es una actividad privada inofensiva, sino una conducta que desmerita la investidura del legislador. Este encuadre sugiere que la política requiere de una solemnidad incompatible con la narrativa del entretenimiento masivo, estableciendo una frontera clara entre la figura del servidor público y la del personaje de televisión.
En el ámbito legislativo, la ausencia de Mayer ha sido catalogada como un acto de indisciplina partidista, al abandonar su curul sin el aval de su bancada, pues acusaron al diputado ausentarse en votaciones cruciales para las reformas constitucionales y que convirtió Morena en un símbolo de deslealtad al proyecto colectivo, donde la búsqueda de rating individual se interpreta como un abandono de la trinchera parlamentaria en momentos de definición nacional.
Pero… lo que la Luisa María Alcalde se le olvida es que Sergio Mayer es un personaje famoso y polémico que podría atraer votos por su fama. ¿O por qué otra razón lo habría invitado Morena a ser candidato por el distrito federal número 6 con cabecera en Magdalena Contreras y el cual ganó por más de 14% de diferencia con su más cercano rival, al obtener 101,571 votos?
En esa legislatura fue Presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía, y diputado obediente, abyecto y leal a López Obrador; levantó el dedo cuando se le pedía y generó conversación por asuntos diversos de la comisión que presidía.
AMLO lo invitó a Morena porque necesitaba de su fama y arrastre, que sí se tradujo en votos. Entregó su curul en 2021 y volvió a la faceta que le ha dado fama: la farándula y en 2023 participó en La Casa de los Famosos México quedando en cuarto lugar y reavivando su fama. Al año siguiente, Morena lo hace diputado federal plurinominal, pues la fama de Mayer volvía a ser necesaria para impulsar el proyecto de Claudia Sheinbaum y Morena.
Casi dos años después, Mayer, leal y obediente morenista, cumple con las formas y pide la única licencia de su carrera parlamentaria y sus colegas lo comenzaron a denigrar por participar en el género televisivo catalogado como de menor calidad, pero muy popular en todo México.
¿En serio Sergio Mayer es el engendro del mal de la clase política mexicana actual y vigente?
Morena no perdía una curul ni voto, para empezar no les hace falta y si les hiciera, para eso está el suplente. No es un acto de corrupción irse a participar en su actividad de toda la vida (como es la televisión y la cual lo hizo famoso y necesario para Morena). Además, Mayer tiene una actividad discreta como activista en diversos temas como migrantes y defensoría de los animales, así como participación en la sociedad civil.
Con la polémica y andanada de ataques “amigos” contra Mayer, Morena lo usa como distractor para no sancionar las corruptelas de Pemex, en las que contratistas y funcionarios están involucrados (como la fiesta de XV años de más de 40 millones de costo), el esquema de La Barredora que involucra a Adán Augusto y su grupo, la corrupción que permite el huachicol, la protección al morenista Javier Corral y un eterno etcétera, pero no… Sergio Mayer el villano más temido y perseguido por su mismo partido por hacer lo que siempre ha hecho: televisión.
ESPRESSO COMPOL
Personajes como Fernández Noroña, Adán Augusto y el mismo Ricardo Monreal han vuelto de la actividad parlamentaria un espectáculo denigrante y buscan que Mayer pague las consecuencias en la narrativa.