Desde el término de la Segunda Guerra Mundial (SGM), hasta esta tercera década del Siglo XXI, una considerable cifra de Estados-Nación de Asia, África y América, han seguido siendo el objetivo central de la ambiciosa e insaciable política económica y geopolítica del imperialismo capitalista, neoliberal y globalizador, liderados por los EE.UU. (DONALD TRUMP). Hoy, casos concretos: Venezuela, Colombia y Cuba en Latinoamérica y el Caribe; Irán e Irak en Oriente Medio.
Siendo el foco de atención mundial bélico- “comercial”, debido a los ataques perpetrados por el presidente actual de los USA, en contra de IRÁN; dedicaremos la presente colaboración a tan cuasi ancestral arremetida contra ese Estado-Nación Musulmán, del Asia occidental.
Contemporáneamente, puede afirmarse que el Océano Índico que tuvo una importancia geopolítica particular en la SGM, volvió a estar entre las regiones más ‘calientes’ del planeta, cuando el PETRÓLEO irrumpió en la escena internacional como un problema vital, de SEGURIDAD NACIONAL, para las grandes potencias capitalistas. Así, el Océano Índico entró en un proceso de militarización por parte de Inglaterra, Francia y, destacadamente: por los USA.
Por lo que, la ONU y el Movimiento de los Países No alineados apoyaron la decisión de ‘hacer del Índico una zona de paz’, adoptada por los países africanos y asiáticos con costas en ese Océano.
No obstante, el Pentágono estadounidense, continuó con su política intervencionista y específicamente en IRÁN, apoyando al sha Mohammad Reza Pahlevi, cuando el pueblo iraní luchaba por derrocar su régimen que se había distinguido como una dictadura que saqueara al país y dejara tras de sí el rastro sangriento de todas las violaciones imaginables a los derechos humanos.
El pueblo iraní no cesó en su lucha contra Reza Pahlevi y en 1979 con enérgicas protestas masivas terminaron con el régimen represivo dictatorial del citado sha. El cual fue protegido y llevado a los EE.UU. por el presidente Jimmy Carter.
Asumiendo el poder el líder religioso musulmán ayatollah Ruhollah JOMEINI, que creó la República Islámica de Irán con una clara política antiestadounidense. Siendo un pilar fundamental del sistema: La Guardia Revolucionaria Islámica.
Estando así la situación, en el lapso de 1979-1981, se generó la “crisis de rehenes” que inició el 4 de noviembre de 1979, en que estudiantes afines a la ideología de JOMEINI, asaltó la embajada de Estados Unidos en Teherán, tomando como rehenes a 66 estadounidenses. Exigiendo la entrega del sha Reza Pahlevi, exiliado en los USA, afirmando que querían evitar otro golpe de Estado respaldado por potencias extranjeras como el de 1953.
Crisis considerada por muchos estadounidenses como un ataque a su país y una humillación diaria. Siendo uno de los enfrentamientos más graves entre los USA e IRÁN, a tal grado que el Papa Juan pablo II envió un nuncio al ayatollah JOMEINI a fin de discutir la situación de la embajada “norteamericana” en Teherán.
Por lo que Jomeini aprovechó la oportunidad para explicarle al enviado su posición. Se destacan algunos párrafos fundamentales de ese mensaje:
“En esta coyuntura crucial no hubiera recibido a nadie que únicamente deseara verme por este propósito (la ocupación de la embajada por los estudiantes). Pero consentí en hacerlo por el respeto que me inspiran los clérigos cristianos y el Papa. (…)
¿Qué fue lo que impulsó a nuestra juventud y nuestro pueblo, tanto tiempo sometidos a varias formas de presión y tortura, a marchar sobre ese lugar de espionaje y aprehender a algunos de ese nido de espías?
Ahora que estamos convencidos de que se estaba gestando un complot contra nuestra patria, y que el pueblo iraní y los de otras naciones del mundo han respaldado la ocupación, me siento obligado a recordarle que ese procedimiento fue la expresión de la voluntad de todo el país, y no debe ser considerado solamente como fruto de obstinación de un grupo de jóvenes.
Repito que allí se estaban gestando complots contra la humanidad y contra el mundo islámico. Ni en este país ni en ningún otro del mundo se permite a las embajadas extranjeras dedicarse al espionaje y la conspiración.
Nuestro pueblo ha sido sometido a muchos tormentos por esa persona que ahora se encuentra en Estados Unidos. Durante 37 años cometió toda clase de traiciones. Nuestra juventud se vio privada de una manera decente de vivir. Esta nación se vio oprimida de todas formas.
Las traiciones cometidas durante su reinado son demasiadas para llevar la cuenta de ellas. Como ejemplo basta mencionar que compró armas y pertrechos a cambio del petróleo exportado a Estados Unidos. Y estas armas fueron posteriormente utilizadas en las bases militares norteamericanas. Este hombre dispuso de nuestro petróleo y con ese dinero construyó bases para otros. Sus prisiones estaban repletas de nuestros jóvenes patriotas.
Durante ese período hubiéramos querido oír la voz de uno de los líderes espirituales extranjeros, especialmente del gran líder cristiano, compadeciéndose por este país oprimido. No puedo creer que el Vaticano no se diera cuenta de lo que ocurría aquí. No sé qué decir sobre esta anomalía cuando la gente se pregunta si el clero cristiano está de acuerdo con estos crímenes.
Me gustaría que el Papa supiera que este no es asunto que yo pueda resolver personalmente. El islam no permite a nadie ser dictador. Nos sometemos a la voluntad popular. Alá todopoderoso y el Profeta del Islam no nos autorizan a imponer nada a nuestro pueblo.
Sólo tenemos una demanda justa. Nos han quitado a un criminal para darle refugio. Deseamos que nos lo entreguen. Es la misma persona que asesino a nuestra juventud, que martirizó a los jóvenes en marmitas hirvientes, los asó al fuego y les cortó brazos y piernas.
Llegó la hora de que el Papa muestre genuina preocupación acerca del mundo cristiano y de todas las naciones pobres.
El Sr. Carter ha hecho todo lo posible por salir de este atolladero. Ha actuado como una persona que, a punto de ahogarse, se aferra a lo primero que encuentra. Se empeña en amenazarnos con la inminente intervención militar. Otras veces dice que nos impondrá severas sanciones económicas.
En lo que respecta a un bloqueo económico, si nos viéramos en la necesidad de mantener nuestra dignidad o satisfacer nuestros estómagos, preferiríamos lo primero”.
Donald Trump, repitiendo sofisticada y patológicamente lo aquí transcrito.