No es un tema menor, que el costo del combustible que más utilizamos en México, esté rondando ya los treinta pesos por litro. Es muy grave la situación, por todo lo que esto implica y en todo lo que repercute. Solo por señalar tres rubros: inflación, poder adquisitivo y estabilidad productiva.
Por mucho que el asunto de aumento de precio en los combustibles, no sea propio de nuestro país, sino derivado también de tensiones geopolíticas mundiales; eso, no quita la culpa que tiene nuestro nefasto gobierno federal, sus políticas fiscales atroces y la dependencia energética que tenemos.
No nos sirve de consuelo -para nada-, pero si quiero ejemplificar cómo andan otros países al respecto, sobre todo en Europa: En países como Noruega y Países Bajos, el precio de la gasolina supera los $45 pesos mexicanos por litro, mientras que en Dinamarca y Francia se sitúa entre $38 y $42 pesos. En Italia y Alemania, oscila entre $35 y $40 pesos por litro. Que esté aparentemente más caro que aquí, no les afecta igual que a nosotros en la economía familiar. Jamás podríamos compararnos con su sistema carretero, de educación o salud, o con los servicios públicos de primer mundo -literal-; sus sueldos y prestaciones y su nivel y calidad de vida. Nada que ver con nuestra realidad.
En el plano internacional, debe tenerse en cuenta el precio del petróleo, que ya está superando los 100 dólares por barril de crudo. Exorbitante. Eso se debe a los conflictos en Medio Oriente y al cierre de rutas estratégicas. Lo que sucede en el otro lado del globo terráqueo, nos afecta. Aunque no debería. Ya que somos productores de petróleo, incluso para exportar; pero una gran parte de lo requerido para consumo nacional, es importado. Por raro e ilógico que esto suene. El problema en alguna medida, es que no tenemos capacidad de refinación. Ya sabemos que la refinería “Dos Bocas” no refina nada.
No solo se trata de que Andrés Manuel hubiese prometido que la gasolina costaría 10 pesos. Ilusos los que le creyeron. Si ya sabíamos que era una falacia, como toda la sarta de mentiras con las que llegó al poder. Sin embargo, lo mínimo que podríamos esperar o a lo que podríamos aspirar, es que al menos le quitara algunos impuestos, para aminorar lo que pagamos por parte del consumidor final. Por ejemplo, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), representa una proporción importante del precio final; en 2026, este impuesto se mantiene como uno de los componentes fiscales más relevantes en el costo de los combustibles.
Supuestamente se han establecido acuerdos con el sector gasolinero para estabilizar los precios en ciertos periodos; lo cual no ha funcionado para nada. Antes de que tuviéramos este gobierno de cuarta, había algunos subsidios; es decir, apoyos específicos a combustibles como el diésel, especialmente en sectores productivos. Estas medidas buscaban contener la inflación, aunque implicara una reducción en los ingresos fiscales del Estado. Por mucho que se quejen del pasado, cuando menos se pensaba en la población y en buscar medidas que les beneficiaran, aunque implicara que hubiera menor captación de ingresos para las arcas públicas.
Había voluntad y sentido social. Se daban resultados. Se administraba de mejor forma los recursos para que alcanzara para: programas sociales, infraestructura, apoyos directos e inversión en obra. Ahora nada de eso es posible con el narcogobierno de Morena. Entre que son ineptos y no saben gobernar y entre que son rateros y corruptos. Pobre México!
El problema no es solo el costo por litro que pagamos al cargar combustible en nuestro auto en el que nos movilizamos para nuestras actividades cotidianas. Sino, el incremento de precios en todos los productos. Todo aumenta al subir la gasolina. Por la logística y traslado de mercancías en el mercado interno y el de importación. Es por eso que nuestro poder adquisitivo se ve golpeado severamente. Lo que era un “buen sueldo”, ya no lo es. (En la perspectiva de la mayoría de la gente que somos clase media trabajadora asalariada). Ya no se cubren todas las necesidades. Mucho menos, cuando se trate de quienes menos tienen y más necesitan. Aunque se diga burdamente, “que ni carro tienen”, eso no importa, sino el alza de precios de la canasta básica, que sí les afecta al bolsillo (casi vacío). Nada de esto le importa a la insensible de Sheinbaum.
Mientras tanto, los López Beltrán enriqueciéndose más y más; su socio Amilcar Olán Aparicio, está haciendo transacciones multimillonarias a Suiza (3 mil millones de pesos, solo esta semana); llevándose nuestro dinero y además, se ha autoexiliado. Por algo será.
Ya es momento, de gobernar con y para la gente. Momento de frenar a estos corruptos. Ya es momento de retomar el rumbo. Momento de políticas energéticas apropiadas.
Ya es momento…