-Unos 500 de la IP en torno a Santiago
-Olson y Carla dejaron caer al sexto y al 16
Entre flores naranjas, corazones y anuncios de rifas para celebrar a las madres, apareció una palabra enorme en rojo: CANCELADO. La imagen puede verse en la edición digital de GPS; era la invitación a festejar a la mamá, una de las instituciones nacionales más respetadas.
El aviso del Ayuntamiento de Gran Morelos no explicó demasiado. No habló de balaceras contra sus policías municipales y a las casas de algunos vecinos, tampoco de amenazas, toques de queda impuestos por el crimen ni operativos. Sólo mencionó “los acontecimientos ocurridos en el municipio”.
Hasta el alcalde naranja de esa localidad, Óscar “Kilín” Miramontes Pérez, hizo eco del anuncio de cancelación, haciendo gala de cómo los gobiernos administran el miedo y las complicidades, que llevan a alterar la normalidad cotidiana de las comunidades.
Esta es de las mayores muestras de un desastre político y de seguridad que va desde aquí, San Nicolás de Carretas, hasta Nonoava, una región que está a dos fuegos: una pugna interna de la “Gente Nueva” y embates de los rivales de “La Línea”, debido a que es una importante ruta de la sierra a la capital del estado.
Si eso no fuera grave, la propia autoridad local le agrega elementos: transmite miedo, porque el ayuntamiento no dice qué ocurrió, qué tanto riesgo existe ni cuánto durará la crisis de violencia e inseguridad.
Es una vaguedad que mayor inquietud genera en la población, víctima de repentinos toques de queda y hasta de narcorretenes a menos de una hora de la capital del estado.
Además, al cancelar un festejo masivo, familiar, comunitario, y simbólicamente relevante como el Día de las Madres, manda el mensaje de que nadie, ninguna autoridad puede garantizar condiciones de seguridad, lo que resulta especialmente grave en municipios pequeños, donde las fiestas públicas son parte de la normalidad social, del tejido comunitario.
¿Qué tanto se reflejan otras comunidades del estado en Gran Morelos? No hace falta pensar mucho para detectar esos pueblos atrapados entre recursos limitados, policías insuficientes o comprados por el crimen, dependencia estatal o federal y dinámicas criminales regionales.
No es sólo la cancelación de un evento social, pues, sino la cancelación de una normalidad comunitaria, a causa de la violencia.
Ante ello, de nada sirve el extremista debate sobre la soberanía, la patria y la intervención extranjera en México.
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El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, acudió como invitado de honor a una reunión en el Lago di Como, con más de 500 empresarios y representantes de la sociedad civil, que lo acogieron no nada más como el número dos de Palacio, sino como aspirante a la candidatura para presidente municipal.
Quien se haya encargado de la convocatoria no hizo mal la tarea. Entre los asistentes, nos reportan, figuraban los apellidos tanto del famoso grupo de apoyo de Acción Nacional como los que históricamente han estado ligados al sector empresarial capitalino.
En la lista estaban Terrazas, Kalisch, Cruz, Champion, Cano, Lara, Lazzarotto, Mesta, Bachir, Issa, Contestabile, Luján, Rubio y Ayub, entre otros pesos completos.
Más allá del discurso institucional, el encuentro sirvió para mandar varias señales políticas. La principal es que De la Peña consolida liderazgo y presencia entre la sociedad civil organizada, más allá de partidos y del propio gobierno.
En segundo término, el secretario insistió en “defender la ciudad” que durante décadas se ha construido como uno de los mejores lugares para vivir en el país. Ahí dejó sobre la mesa la necesidad de atender el presente, pero con la vista también en el futuro.
Para rematar, hizo el llamado directo a los empresarios para asumir “responsabilidad y compromiso” con la ciudad y con su gente, en tiempos donde la participación del sector privado vuelve a cobrar relevancia en la discusión pública.
Por supuesto que flotó en el ambiente la figura del aún puntero en las encuestas azules por la alcaldía, César Jáuregui Moreno.
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Ahora entendemos la preocupación entre distintos sectores del PAN por la situación político-electoral que prevalece en el llamado bastión azul de Chihuahua, la capital del estado.
No hay encuesta objetiva, realista, las ordenadas por los propios equipo de casa, obviamente, que no repita los colores tirando a rojos en los distritos sexto y octavo que representan para Acción Nacional algo así como 100 mil fundamentales votos.
Ha sido de tal forma raquítico, pobre, hasta miserable, el desempeño ahí de sus dos diputados locales, Carlos Olson, en el sexto; y Carla Rivas, en el 16, que han provocado al menos un sofocón en los sondeos.
No tardan en ser encendidas las luces de alarma. En el 2021 Marco Bonilla ganó el municipio con casi 205 mil votos, que elevó tres años más tarde a 248 mil en la reelección.
Si el sexto y el 16 andan en calidad bastante débil, no queremos imaginar el golpe que puede sufrir aquí el PAN el año próximo. No solo quedaría en riesgo de ser perdida la alcaldía sino también el estado.
Parece que al sistema panista no le quedará otra que hacer el trabajo que no han hecho Olson y Rivas.
De ese tamaño.
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Estuvo a punto el diputado Oscar Castrejón de ser expulsado de la sala de plenos del Congreso el día de ayer, cuando profería consignas en contra de los diputados prianistas.
Al final fue un toque de prudencia lo que evitó el bochorno de ser sacado del recinto por los elementos de seguridad.
Le bajó no dos, sino cuatro rayitas al tono con el cual interrumpía la sesión, de por sí caldeada en las curules.
Quienes no le bajaron ni una rayita fueron cuatro chavos de Acción Juvenil, que terminaron siendo expulsados del salón, entre abucheos de los promorenistas en el área del público.
Les puso el dedo el coordinador morenista, Cuauhtémoc Estrada, que exigió al presidente Guillermo Ramírez la expulsión de los jóvenes.
Debió también sacar Ramírez a algunos guindas, pero no quiso echarle más leña al fuego.
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El pasado fin de semana dejó de funcionar la Plataforma Nacional de Transparencia, la PNT, que es operada bajo la responsabilidad de la Secretaría Anticorrupción del Gobierno Federal, después de que el Instituto Nacional de Información dejó de existir como órgano autónomo.
La suspensión del servicio fue debidamente anunciada con tiempo y tuvo como finalidad darle mantenimiento.
En dicho anuncio se dijo que podría haber intermitencias, indisponibilidad parcial o total. Pues lo que ocurrió fue esto último, porque no hubo forma de acceder en dicho periodo a la consulta de información, presentar solicitudes, o realizar cualquier trámite a través de la misma.
De por sí la plataforma es sumamente compleja, por la cantidad de información que maneja, cientos de sujetos obligados, ahora con muchos menos recursos, una plantilla de personal golpeada en número y salario, el servicio ha venido desmereciendo, con intermitencias y fallas que son comunes.
Ojalá con la manita de gato dada a la plataforma esas fallas sean reducidas a su mínima expresión.
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En tiempos donde el bolsillo de las familias chihuahuenses sigue resintiendo el incremento en los precios de productos básicos, cualquier acción que represente un alivio directo a la economía doméstica termina siendo bien recibida por la ciudadanía.
Es por eso que la iniciativa del Mercadito Más Barato fue bien recibida en su primera edición y ya se prepara el segundo evento este próximo nueve de mayo a la colonia Campesina.
El gancho en este mercadito, son los paquetes alimenticios accesibles que buscan acercar productos de la canasta básica a precios considerablemente menores a los del mercado tradicional. Entre las opciones destaca “Mi Bolsita”, un paquete con frutas y verduras esenciales por apenas 100 pesos, además de otros básicos a precios muy bajos.
La incorporación de una reconocida empresa panificadora nacional fortalece el alcance del programa, ampliando las alternativas de productos accesibles para la población y demostrando que la colaboración entre sectores puede traducirse en beneficios reales para la gente.
Esta iniciativa de la administración de Marco Bonilla también abre espacio al desarrollo económico local mediante una feria con más de 30 emprendedores chihuahuenses, quienes tendrán la oportunidad de exhibir y comercializar sus productos. Este componente resulta especialmente importante porque impulsa el consumo local y genera movimiento económico dentro de la propia comunidad.