Poco a poco el tiempo está poniendo a todos y a todas las cosas, en su lugar. Después de que se supo que agentes de la CIA están operando en Chihuahua, en el río de sucesos generados por el hecho, se hace necesario destacar los principales, para evitar perderse en los secundarios, que un árbol no impida ver el bosque.
El accidente en la Sierra del Pinal, el día del famoso hallazgo, dejó al descubierto el peligro trascendental para todos, incluso para los aliados a los gobiernos extranjeros, que la CIA está trabajando clandestinamente, de manera sucia, para imponer a toda costa, a candidatos al servicio del tío Sam, en el congreso federal y en las 17 gubernaturas en disputa. Ese es el gran peligro, que el pueblo de México, ya está enfrentando y sufriendo en todo el territorio y el espacio digital.
Ante esta verdad de a kilo de oro, el debate acerca de, “si a la marcha por la defensa la soberanía nacional” asistieron “600” como dice la gobernadora o “más de 20 mil” personas como dice la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, fue de corta duración, ya no es vigente.
Habida cuenta de que ese tipo de actos políticos no aportan votos. En efecto, ni las “marchas” ni los “mítines” votan. Lo que sí es importante al caso, es que en las encuestas después de la marcha, siguen diciendo, que la presidenta Claudia sigue teniendo el apoyo de más del 72% de los gobernados; y que Morena sigue aventajando 2 a 1 al PRIAN en Chihuahua, en la disputa por la gubernatura.
Estos hechos sí tienen peso en lo electoral. La “marcha de Morena” o la “contra marcha del PRIAN”, es secundario, frente al otro hecho clave, que aquí se destaca.
Igual de irrelevante es intensificar el debate para determinar, si es cierto o no, que el llamado “tour mediático” de entrevistas a la gobernadora en las televisoras nacionales, representan la extensión de la “derrota definitiva”, “aplastante” para Morena por la supuesta “fallida” marcha. Repetimos que es un hecho cierto, que “las marchas no votan”. Y menos, concatenado a que las encuestas, siguen favoreciendo a la transformación.
Lo estridente del citado “tour mediático”, son los “dimes y diretes” entre los protagonistas de la lucha por el poder; las acusaciones mutuas, por la comisión de delitos de todo tipo, sólo pueden tener efectos políticos y legales importantes, si acaso, se incorporan como datos de prueba, en las carpetas penales, que está integrando la FGR en torno a los hechos originarios. La opinión pública y los medios, ya los están juzgando a todos.
Pero son útiles como “cortinas de humo”, para que la opinión pública no le ponga atención 24/7 al hecho principal: la peligrosísima alianza del PRIAN con la CIA, recién descubierta en Chihuahua.
A la presidenta Claudia Sheinbaum, no la pudieron engañar. Ya está enfrentando, con todo el poder del Estado mexicano, ese peligro para México. En efecto, presentó, por conducto del diputado Monreal, para ser aprobada la semana entrante, la reforma electoral para impedir que la CIA y sus secuaces prianistas, operen cualquier intento de fraude electoral en el 27. La finalidad de la reforma, es prohibir que la CIA y el PRIAN, ejerzan actos violencia física y psicológica, durante la elección. Impedir a esa peligrosa alianza exógena al interés nacional, todo tipo de acciones que violenten el voto libre y razonado del pueblo. El peligro es inminente. Está plenamente probado que la CIA ha operado en todos los países de América Latina para imponer gobiernos afines y robarles sus riquezas. Y los están robando, a los ojos de todo el mundo.
La reforma para en seco a la CIA y sus compinches. Le pondrá un muro de acero impenetrable, a la intervención extranjera.
La nueva reforma electoral, que se aprobará la semana entrante, llega como consecuencia directa del hallazgo del narco laboratorio en Chihuahua. La intensa propaganda sucia, de mentiras sobre miles de mentiras, diseñada y distribuida desde oficinas de gobiernos extranjeros, ya nadie la puede dudar; tiene la finalidad de poner “a la brava” a gobernadores y representantes políticos en el 27, arrodillados a la perversa oligarquía trumpista.
Éste es el peligro gigantesco que puso al descubierto la muerte de los agentes de la CIA en Chihuahua. Todo lo demás, son “escaramuzas mediáticas”. Pero, sin dejar de lado, que el desenlace de las carpetas de la FGR, está pendiente.